Redactor

Este usuario no ha compartido ninguna información biográfica

Página web: http://mispensares.wordpress.com

Las democracias y los regímenes totalitarios

Por Carlos Bernardo González Pecotche, (Nueva Concepción Política, 1940, págs. 96-106)

 Interesantes observaciones sobre países y gobiernos en sus relaciones con los demás pueblos del mundo.

Muy a menudo se oye decir con gesto de asombro: “¡Cómo ha cambiado el mundo!” Sin embargo, no es el mundo el que ha cambiado, sino las circunstancias, los hombres, los ambientes y las corrientes mentales.

Sin duda, el tema escogido hará pensar de inmediato que el articulista, como sucede muchas veces con tan zarandeado asunto, mostrará aquí sus preferencias haciendo causa común con una u otra de las tendencias que aparecen en pugna irreconciliable en el continente europeo. Nada de eso; su propósito es, ante todo, poner una palabra serena en medio de tanta agitación y un poco de reflexión en las mentes que han cesado de tenerla.

Veamos: ¿qué beneficios ha reportado al mundo la implantación del régimen soviético? La respuesta casi podría anticiparse a la pregunta. Ninguno; pero, ilusionó a millones de fanáticos que aún viven al margen de la realidad. ¿Y las ideologías adoptadas por los gobiernos de Alemania e Italia? Esto merece una consideración aparte.

En Italia, después de la guerra del catorce, se habla dado cita, según lo anunciaron las crónicas de esa época, todo el bandidaje de Europa. Para el caso no es necesario hacer distingos con el objeto de señalar que determinado grupo era el fomentador de las agitaciones y disturbios que llevaron al país al borde del caos político y social. Lo cierto es que Benito Mussolini, a la sazón caudillo del socialismo, el cual comenzaba a tomar incremento en determinadas regiones de Italia, expuso su programa de acción a sus correligionarios políticos y marchó con ellos decididamente hacia Roma. Con un éxito que no esperó y en el que no hubo pensado jamás, obtuvo las consideraciones del Rey, quien le nombró Primer Ministro. Una vez en el gobierno, Mussolini comenzó su obra de sanear el ambiente, ya demasiado contaminado de “maffiosos” y exaltados que creyeron convertir a esa nación en centro de la “maffia” mundial. Estas fueron, por lo menos, las versiones que corrían cuando el partido de Mussolini, tomando el nombre de Fascismo, empezó sus “razzias” eliminando a todos los elementos de la oposición y a todos aquellos de quienes se tenía el menor indicio de resistencia a las órdenes del gobierno.

Dejemos a un lado los métodos que hubo de utilizar el fascismo para reducir a sus contrarios dentro del territorio. El hecho es que Italia pareció resurgir más vigorosa que nunca y dispuesta a acreditarse de nuevo ante el mundo. Pero, he aquí que una vez cumplida la misión que motivó la ascensión de Mussolini al poder, es decir, organizada la vida social sobre otras bases y libre el campo político de enemigos, éste creyó que perdería su prestigio si se entregaba llanamente a gobernar en paz a su pueblo, pues ya nada le quedaba por hacer en materia de reorganización y depuramiento. El aceite de ricino había hecho cuanto podía hacer.

Mussolini no es hombre rutinario, y en esa circunstancia le aterró pensar que dirigiendo los asuntos del Estado desde un gabinete tranquilo y solitario, sus funciones quedarían reducidas a una simple tarea administrativa. ¿Qué pasó, entonces, en él? Lo que le pasa al que nunca está satisfecho de sus satisfacciones y busca emprender nuevas empresas para calmar sus inquietudes.

Deseos de conquistas y de mayor predominio en las relaciones internacionales llevaron al Dictador a extender los métodos empleados en su país, allende las fronteras. La situación general era propicia, pero se encontró con que la autoridad que habla impuesto en Italia era desconocida en el exterior. Nadie tomaba en serio sus opiniones, y sus enemigos, desterrados por él, lo atacaban rudamente desde sus sitios de residencia. Esto lo irritó hasta el paroxismo y se inflamaron las fibras de su amor propio; desde entonces, no se dio tregua en la preparación de un ejército gigantesco que lavara semejante afrenta.

Su imaginación se pobló de soldados y así fue cómo consiguió un ejército que a una orden suya marcharía a un tiempo sobre todas las naciones del globo. Apenas listos unos cuantos contingentes de tropas equipadas con el más moderno material de guerra, soñó con restaurar al antiguo Imperio Romano y se lanzó a la conquista de Etiopía. El exceso de población italiana que ya se asfixiaba en la península, necesitaba nuevas extensiones de tierras para llevar la emigración. Tales fueron sus razones, y aunque esta vez tampoco se dio importancia a semejantes pretensiones, sus fuerzas armadas, tras una guerra desigual, ahogaron en sangre a ese desprevenido pueblo etíope; mientras, en Roma se proclamaba al Rey, Emperador de Abisinia.

Dios es más sabio que los hombres, tanto, que debe corregirlos constantemente para que no se ensoberbezcan. Abisinia no es ni será nunca habitable para los italianos; su clima sólo puede ser soportado por los nativos de esa región. Son más las vidas sacrificadas por el empeño del gobierno que las que se perdieron la conquista. Mussolini parece haberlo comprendido ya, pues ha hecho no hace mucho, un ofrecimiento “generoso” a los judíos para que vayan a habitarla. Pero el caso es que parte del ejército italiano debe permanecer en Etiopía sufriendo los rigores del clima; una extensión tan grande no puede quedar en manos de civiles.

Mussolini debió, entonces, preparar otra empresa que no fuese tan adversa. Se hicieron nuevos empréstitos para armamentos, nuevos llamados a la juventud, enrolamiento general, militarización de la infancia, etc.

A todo esto, tan ocupado estaba el jefe del fascismo en realizar sus sueños y ponerse al frente de tan fantástico ejército para someter al mundo, que no se dio cuenta o no tuvo tiempo de percatarse que un poco más allá del Tirol, otro dictador le disputarla la empresa, pues ambos coincidían en sus aspiraciones.

¿Qué hacer? Sus recientes operaciones bélicas le hablan malquistado con Inglaterra y Francia, las dos grandes naciones democráticas. Acudir a ellas para debilitar a su rival era imposible. A su ejército le faltaba aún mucho para alcanzar las proporciones de aquel que forjara en su imaginación; en cambio, el otro dictador, Hitler, ya tenía sus divisiones prontas, en la medida que pudieran exigirle las circunstancias. Ahí estaba el problema; pero, un poquito de astucia arreglará el asunto. ¡Ya está! Mussolini ve en Hitler un posible y eficaz instrumento de sus ambiciones. El alemán, que piensa lo mismo con respecto al dictador italiano, ve sus intenciones y busca la oportunidad de explotar la ingenuidad de su hoy importante aliado.

Sabedor Hitler de la enemistad de Italia con Francia, acomete la primera parte de su plan. Ocupa la zona renana y denuncia las cláusulas del Tratado de Versalles. El Duce se regocija por la indignación francesa. Más tarde va a Berlín invitado por Hitler, quien le hace tributar honores fantásticos que lo deslumbran y le desliza al oído, con palmaditas en el hombro, que tomará a Austria para humillar a Francia, pidiéndole se mantenga neutral. Mussolini protesta amablemente y propone que sea por infiltración, pasiva, sin violencia de armas. Así lo convienen. Poco después, gran agitación; el canciller austríaco, que siempre pide consejo al jefe del gobierno italiano, es llamado a Berlín y no puede comunicarse antes de partir, con Italia, porque las líneas están interrumpidas. Mussolini, enterado de la entrevista, piensa en una traición del canciller, y cuando a su regreso éste quiere hablarle, se niega a atenderlo. Hitler aprovecha la ocasión e invade Austria, produciéndose el “anschluss”.

Muchos días pasa el Duce reflexionando sobre esta nueva actitud alemana; pero, ¿qué le importa perder toda su influencia en la Europa Central si Francia sufre un nuevo golpe? Hay que consentirlo; no hay más remedio, y aun, aprobarlo resueltamente.

“Comiendo es como viene el apetito”, acostumbran decir los que tras una cosa quieren otra; luego, antes que Mussolini reaccione pidiendo algo nuevo, Alemania reclama la región Sudeste y provoca un momento de tensión mundial.

Checoslovaquia sufre un brutal desmembramiento y extensas áreas pasan al dominio del Reich. Mussolini, encantado con los ruidosos éxitos de su aliado, sonríe frente a Francia que firma el Pacto de los Cuatro en Munich, y regresa entusiasmado, lleno de cálculos y proyectos. En tanto van apareciendo otros grandes ejércitos que ya aventajan al suyo. Francia e Inglaterra, convencidas de sus infructuosos esfuerzos en pro de la paz, deciden armarse y lo hacen con una rapidez que maravilla. Italia desangra a sus soldados en España y al volver a su patria contingentes enteros de mutilados, padres, hijos y hermanos (¿para qué mencionar a las madres dolorosas?) sienten de cerca los horrores de la guerra y en lo más recóndito de sus conciencias ahogan sus exclamaciones de protesta. ¿Contra quién? Es tan inviolable la soberanía humana cuando se intenta penetrar en sus dominios…

El sacrificio de España no parece haber conmovido mayormente el sentimiento de los pueblos civilizados, a juzgar por los preparativos bélicos que se observan de uno a otro punto del continente.

Las diferencias internacionales no pueden solucionarse, por lo visto, sin que medien graves amenazas y violentas campañas periodísticas. Una de las partes debe claudicar y aceptar sin reservas las imposiciones de la otra. La crisis es así retardada, pero mientras, la fiebre armamentista aumenta y no podrá demorar ya mucho el desenlace. O mueren los pueblos por consunción, pues las maquinarias de guerra son insaciables y se llevan todo el oro con que debe pagarse el sustento humano, o estalla la guerra como un desahogo brutal que volverá al hombre a la barbarie.

Establezcamos ahora, algunas diferencias que el amable lector habrá de convenir con nosotros, son apreciables desde el punto de vista humano y social, y desde el punto de vista político. Una cosa es cierta, y ella es, que un número incontable de personas que aman a Italia y a Alemania, no pueden visitar esos países y respirar en ellos ese aire tan apreciable que se respira en los países libres. ¿Por qué se les priva de andar y aun de vivir en esas tierras que contienen tantos recuerdos, tantos afectos y tantos lugares que evocan pasajes verdaderamente sugestionantes de la historia? ¿Por el solo hecho de no compartir las tendencias ideológicas de sus gobiernos? Pero, ¿qué tiene que ver esto con los sentimientos más íntimos del hombre? ¿Qué daño puede causar a una nación que se dice unida, que Juan o Pedro, al pasar por sus calles diga lo que piensa, como lo acostumbra a hacer en otras tierras? Tómense en broma sus dichos, festéjense sus ocurrencias, que nada pasará, como nada pasa en las naciones libres aunque miles de súbditos de países totalitarios digan y exclamen las más absurdas impertinencias. ¡Cuánta más simpatía se captarían Italia y Alemania si la hospitalidad fuera en ellas tan amplia como lo es en los demás países civilizados! Indudablemente, tal situación coloca a estos pueblos en inferioridad de condiciones y nadie puede sentirse atraído a visitarlos si de antemano sabe cómo será tratado.

La prosperidad de las naciones se advierte en el movimiento de barcos de todas partes que entran y salen de sus puertos. La vida va en busca de la vida y el hombre va en pos de ella donde la halla mejor. Cuanto más se intente privarle de su libertad tanto más se estrangularán las fuentes de recursos más fecundas y apreciables que una patria pueda tener: la libre iniciativa y la producción inagotable del ingenio humano. La experiencia ha demostrado que las inteligencias más lúcidas, por el sólo hecho de haberse emancipado en parte de la común estrechez mental, detestan y censuran los procedimientos autoritarios que deprimen el espíritu, siendo ésta la causa de que gobiernos y pueblos se vean privados de sus mejores hombres.

Es posible aún, y cabe esperarlo, que el mundo gire sobre sus pasos y encuentre la huella perdida, aquella que dejaron los padres de la civilización al caminar junto a sus hijos por el largo y tortuoso sendero de la vida, mientras les enseñaban, en el curso de las generaciones, los medios de alcanzar la felicidad por la concordia, el entendimiento y la caridad.

(Artículo previamente publicado en “El Heraldo Raumsólico” N° 43, marzo de 1939).

, , , ,

Deja un comentario

Problemas sociales

 Por Carlos Bernardo González Pecotche, revista “Logosofía” N° 13, enero de 1942

Uno de los problemas que más han preocupado y preocupan a gobiernos, estadistas y hombres de estudio, es el de la situación económica del empleado y del obrero.

El gobierno de nuestro país busca orientar la solución hacia el ahorro, y últimamente ha sancionado un proyecto de ley de préstamos a los empleados que atendieran una repartición del Banco de la Nación. Pero, aun cuando crin ello se creyese aliviar la creciente dificultad económica al trabajador de escritorio, de la industria y el comercio, fundando grandes instituciones destinadas a su estímulo, nada se logrará si el mal no trata de curarse eliminando las causas que lo provocan.

A nuestro juicio, el problema debe encararse desde el punto de vista de la administración individual de los haberes.

La mayoría gasta cuanto tiene y aun lo que no tiene, sin llevar el menor control de sus posibilidades ni de sus expendios. Esto ocurre porque de todo se enseña al hombre en su juventud, menos a saber administrarse a sí mismo. ¿Cómo puede, entonces, manejar inteligentemente su sueldo o jornal y cubrir honestamente sus necesidades sin tener que recurrir a medios que en vez de solucionar gravan más su situación?

El hombre apremiado por las deudas, difícilmente coordina su pensamiento sobre la base de un reajuste de su conducta o su manera de pensar. Generalmente confía en el azar o busca que otros le resuelvan sus necesidades.

Estimamos que deberían crearse cursos especiales destinados a proporcionar a la inteligencia del empleado u obrero las normas a seguir para organizar las economías domésticas. Nadie ignora que los salones de cine y teatro, los ambientes de diversiones, los clubs, los restaurantes y cafés, están siempre llenos de empleados y obreros.

Habría, pues, que enseñar con decidido empeño la forma de administrar los propios haberes. Los excesos son los que desequilibran el presupuesto.

A propósito, es bueno recordar lo que hemos observado en alguna gente trabajadora, del extranjero. Si el sueldo que recibe es, supongamos, de ciento sesenta pesos, indefectiblemente coloca sesenta en el Banco y vive con el resto, haciendo de cuenta que ése es su sueldo. Todo aumento de los haberes es para satisfacer sus necesidades, pero aquello que todos los meses destina previsoramente, es para ella algo sagrado y bajo ningún concepto modifica ese criterio, tanto que cuando se le oye hablar de sus entradas, manifiesta que son de cien pesos, por ejemplo, y no ciento sesenta. Luego de. un cierto tiempo la vemos dueña de un terreno, y más allá, edifica su casita.

En el obrero o empleado nacido en el país, sucede lo contrario. Si gana ciento sesenta pesos gasta sesenta más, pues jamás le alcanza para sus necesidades. Prueba evidente es ello, de que no sabe arreglar su situación económica conforme a sus posibilidades.

La estadística de quebrantos económicos de este tipo de trabajadores demuestra que la mayoría son consecuencia del abultamiento de gastos superfluos, y los menos,  por desgracias familiares.

Se ha de tener también presente, que siempre se ha creído que a medida que el jornal o el sueldo aumenta, el favorecido debe aparentar ante sus relaciones un género de vida más pomposo. Este es otro error que luego tiene que purgarse corrido por los apremios.

Conceptuamos, pues, que no existe el sentido de la verdadera ubicación en el criterio de cada uno; por lo tanto, pensamos cuán urgente es instruir al obrero y empleado sobre cómo puede y debe financiar sus recursos, a fin de que éstos le sean suficientes y aun excedan a sus necesidades.

De no llamarse a la realidad a quienes constantemente se quejan de sus salarios, continuarán produciéndose las inevitables exigencias y reclamaciones de aumento de jornal o sueldo, con sus posibles derivaciones en huelgas o malos cumplimientos.

, , , , , ,

Deja un comentario

El problema social y sus soluciones

Por Carlos Bernardo González Pecotche, revista “Logosofía” N° 65, mayo de 1946

Al hablar del problema social se entiende de inmediato que es del que atañe, en su casi totalidad, a la clase menos acomodada de la sociedad, es decir, a la llamada clase obrera o proletaria.

Nunca como en la época actual este problema se ha hecho ­más agudo en todos los puntos de la tierra, tanto, que la agitación que promueve su constante discusión mantiene a los pueblos en una especie de crisis de principios que lleva la inquietud a todos los espíritus. Las masas obreras reclaman mayor compensación del trabajo mediante salarios más elevados a fin de alcanzar una situación que les permita vivir en forma holgada, y, por otra parte, aspirar a que se les asegure la estabilidad en sus empleos. Este es un asunto que viene debatiéndose desde hace mucho tiempo sin que hasta el presente se haya logrado una solución que ponga punto final a tan zarandeada cuestión.

Es indudable que cuando se encaran problemas de esta natu­raleza surgen dificultades de toda índole que parecerían dar por tierra con los mejores intentos y propósitos de quienes desean de buena fe lograr la ansiada solución de los mismos. Pero es el hecho que son muchos los factores que concurren a determinar su insolubilidad. Así, por ejemplo, tenemos que en la industria y el comercio, salvo en las empresas muy importantes, se sufren constantes oscilaciones que directa o indirectamente, o mejor dicho ine­vitablemente, terminan por afectar a las mismas masas obreras, quedando el problema social aún sin resolver, pese a las subas fre­cuentes de salarios, pues la experiencia ha demostrado que el mayor costo de la vida hace ilusorias las mejoras obtenidas.

A propósito de esto, bueno es recordar lo que se hace en Inglaterra, donde existen empresas como las del teléfono, por ejemplo, que dan trabajo a infinidad de obreros para que confeccionen en sus respectivos hogares diversas clases de piezas, de las miles que necesita la maquinaria telefónica, pudiendo cada uno especializarse en la producción de las mismas y hacer de ello una profesión. Este hecho demuestra cómo un número considerable de obreros podría ganarse el sustento y vivir honestamente con el esfuerzo de su trabajo, cuyo salario podrá ser aumentado por el mismo, ya que haciendo mayor cantidad de piezas, recibirá mayor paga.

Ahora bien; si se contemplan todos los aspectos que el problema presenta, podrá apreciarse, sin gran dificultad, que un principio de solución que llevaría quizá a la solución total, es, sin duda alguna, la instrucción que necesariamente debe darse a la clase obrera para que, paralelamente a los aumentos que reciba, sepa organizar su vida y administrar sus economías. Se ha comprobado en múltiples circunstancias que no progresa mucho el obrero con las mejoras que obtiene si a la vez no se preocupa por instruirse convenientemente, puesto que sin ello no puede abrir las puertas a mayores posibilidades. Da prueba de esto el obrero inteligente, que en la escala de esas posibilidades ha ido convirtiéndose en patrón, mientras que los que no se preocuparon por capacitarse permanecieron en la misma posición pese a las mejoras obtenidas.

En recientes oportunidades se ha hablado de la participación del obrero en los beneficios de las empresas, pero nada se ha dicho respecto a si debe participar también de las pérdidas. Muy plau­sible sería la idea si las empresas tuvieran asegurados tales beneficios; nos referimos, sobre todo y muy especialmente, a las de menor cuantía, que son las más numerosas y las que más deben luchar para subsistir y poder prosperar como corresponde a toda industria y comercio, dado que las pérdidas en empresas de peque­ños capitales han llevado en muchos casos al cierre de sus puertas por la imposibilidad de poder cumplir con los múltiples compromi­sos que tienen que contraer. El quebranto de un comercio o una industria afecta también a los obreros que trabajan en ella, y es lógico pensar, entonces, que ha de ser preocupación común de pa­tronos y obreros, el propender a la mejor marcha de los negocios, ya que de la mutua comprensión depende en mucho dicha prosperidad. Se hace, pues, necesario que los obreros sean ilustrados con la amplitud debida acerca de todos estos problemas que deben preocupar a ambas partes por igual. Es muy posible que de ese interés recíproco en conservar lo que se tiene, surjan las más felices soluciones. Y mucho habrá de contribuir a ello la competencia en el obrero y su estimación por parte de los empleadores.

, , , , ,

Deja un comentario

Los grandes pueblos necesitan verdaderos hombres de estado.

Publicado por Carlos B. González Pecotche (Raumsol) en la revista “Logosofía” Nº 23 (nov. 1942)

Grecia puede considerarse la cuna de la democracia; pero de aquella democracia de las ciudades helénicas a la del segundo tercio del siglo XX, media un abismo.

Los estados helénicos eran en po­blación y casi en extensión, algo  menos que muchas ciudades de hoy;  y aun, dentro de ellos los ciudada­nos eran pocos y los ilustrados mucho menos. Quitando a los esclavos, ilotas, mujeres, menores y miembros de las clases inferiores, sólo queda­ba un reducidísimo número de personas en condiciones legales de lle­var sobré sí el peso de la cosa pú­blica.

Todos se conocían y todos los  electores podían aquilatar los méri­tos de los elegibles, y la convivencia en la ciudad, la asistencia a las  del Areópago y la participación en los consejos democráticos, como el conocimiento personal  moral privada, las virtudes ho­gareñas, la capacidad para el trabajo de los “candidatos”, permitía mayor trabajó y con muchas probabilidades de acierto, a hombres como Solón, Licurgo y Arístides.

En los pueblos de hoy, con dece­nas de millones de habitantes y con dilatadas fronteras, la elección no es tan fácil, ni las instituciones demo­cráticas pueden adaptarse al molde ideado por Solón para la pequeña ciudad griega.

Elegir a los mejores es el deside­rátum lírico de las democracias, pe­ro además de la virtud, el estadista debe poseer muchas otras condiciones, puesto que sólo con aquélla quedaría cruzado de brazos ante la complejidad de los  problemas de gobierno. Ya no basta para gobernar el “bonus pater familiae”, es menester que un hombre sano, sabio y experto, empuñe el timón.

La moral y la psicología del ver­dadero hombre de Estado debe presentar facetas brillantes y múltiples.

Nadie podrá serlo, si no tiene conciencia de su vocación, que general­mente aparece al promediar la vida y, desde entonces, marcha unida con el ideal político. Al llegar éste a la realidad por medio de la acción, cre­yéndolo valor absoluto y limando asperezas, podrá adaptarlo al medio. El momento impone determinado ideal y el tacto político del hombre de Estado le hace mirar al porvenir y ser desinteresado. El pueblo per­dona todo, menos el interés y la ve­nalidad.

La grandeza de un hombre de Es­tado depende de su voluntad; cuan­do se decida a emprender una obra para el bien del pueblo, la acción tiene que tener la rapidez del pensamiento. El sentimiento de su respon­sabilidad debe tener en él profundo arraigo, y por más que práctica­mente no deba a nadie cuenta docu­mentada de sus actos por mucho que la responsabilidad tenga que diluirse, él ha de considerar que de sí depende la felicidad de su pueblo y obrar en consecuencia.

El verdadero conductor de pueblos tiene una gran fuerza sugestiva. El pueblo le ama, le acata y le sigue por su honradez, por su palabra, por la identificación con sus necesidades y problemas, y por la comunidad de sentimientos con sus conciudadanos. No es posible llegar al pináculo del poder, sin tener un profundo conocimiento de los hombres, sin ser un experto en psicología, sin usar en la medida de lo prudente, el tira y afloja de las negativas o de las con­cesiones, sin conocer a fondo el al­ma nacional y sin introducir en los hombres un espíritu nuevo, basado en ideales puros y con genuina ex­presión patriótica.

No debe abandonarle nunca el sen­tido de la realidad. Por mucho que su ideal le empuje hacia la obtención de altos destinos para su pueblo, jamás debe tratar de ir más allá de lo posible. No puede haber buena conducción sin un pleno conoci­miento del medio nacional; y en es­tas épocas de guerra; de intenso comercio y de problemas de solución universal, el conocimiento del terre­no internacional es también de absoluta necesidad.

La psicología del hombre de Es­tado ha de tener, sus propias pecu­liaridades.

El alma del político tiene caracteres múltiples y contradictorios. Para servir a su país debe encarnar el  momento o la necesidad, política de su pueblo, y su carácter, ya sea el objetivo: frío y científico, ya el subjetivo: apasionado y combativo, debe amoldarse a las exigencias de la   hora.

Su inteligencia tiene que conducir­le hacia un razonamiento reflexivo y práctico, centralizando la acción de su pensamiento en el plano de los grandes enfoques para penetrar con acierto en la substancia de situacio­nes y hombres, pues, de no ser así, le será difícil en determinado  mo­mento, dar con la justa solución. Siempre que la imaginación tenga el freno de la posibilidad, no le acarreará perjuicio dejarla correr. El político tipo analítico, pero sin el contenido práctico y reflexivo a que hemos aludido, es medroso, negativo, crítico y estéril; el sintético, enlaza los ejemplos históricos a la  acción que proyecta para asegurar en lo posible el éxito de sus gestio­nes. Prevaleciendo el tipo sintético, no deben desdeñarse algunos aspectos del tipo antes descripto. Los sis­temas políticos que han perdurado y se han mantenido más tiempo para beneficio de los pueblos que lo apli­caron, son obra de genios de sínte­sis: Solón, César, Richelieu, Bis­mark, Colbert.

La inteligencia del hombre de Estado necesita cultura técnica  profunda  y general, que  tienda  a. diversificarse. Si el político es  docto en varias disciplinas, ten­drá ventajas sobre el que domi­ne una sola de ellas. Ha de conocer la Historia y aplicar sus enseñanzas, y estará mejor pre­parado si tiene ya experiencia  en el mando. El hombre de Esta­do jurista o economista, no debe aplicar rígidamente su teoría, sino la que convenga al país. La teoría rígida, la erudición excesiva, el conocimiento científico o intelectual  unilateral, no convienen al hombre   de Estado, pues le quitan espontaneidad, objetividad e intuición. De­be rodearse de colaboradores hones­tos y capaces, que sepan interpretar  su pensamiento y sugerir con buen tino las mejores ideas.

No puede serse buen conductor de pueblos sin dominar los propios sentimientos. La vanidad es fuerte escollo, puesto que admite aduladores y aleja colaboradores útiles. El verdadero hombre de Estado afronta el riesgo de la impopularidad. La ambición, subordinada a un objeto y a los medios disponibles, es condición de aquél. Su mayor defecto es la  debilidad. Una doble altivez tiene que acompañarle en toda su vida; su pensamiento ha de ser suyo, y no prestado por consejeros de ocasión, en unidad paralela, con su  vocación y su ideal. La envidia y los celos dificultan la acción del político, en tales casos, la mente debe primar sobre el corazón.

 

, , , , , , ,

Deja un comentario

González Pecotche, demócrata y humanista – Capitulo III: Las Libertades

El creador de la Logosofía visto desde el ángulo de su concepción política y humanista.
Por Dardo Víctor Cabiró – Montevideo 1999

Capítulo III – Las libertades

Índice
1.- Libertad y libre albedrío. El totalitarismo.
2.- “No deben cercenarse derechos que son inalienables”.
3.-  La libertad.
4.- Paz, libertad y derechos humanos.

 

1.- Libertad y libre albedrío. El totalitarismo.

Comenzaremos esta parte, citando el discernimiento entre libertad y libre albedrío, que hace el autor que venimos estudiando.

En el concepto logosófico: “La libertad se diferencia del libre albedrío, en que mientras la primera tiene su expresión en lo externo, el último la tiene en lo interno.”

Afirma que la libertad de cultos, de palabra, de comercio, como la de carácter político, social o económico, constituyen un requerimiento necesario para “la convivencia humana y, a la vez, imprescindible para que las facultades del individuo encuentren campo más propicio para su desarrollo y cometido.”

En los regímenes totalitarios que asolaron Europa, los pueblos no gozaron ni de libertad ni de libre albedrío, desde que éste fue eclipsado y aún anulado, ya que desde la infancia se les privó “de promover el libre juego de las funciones que atañen a su inteligencia, … sobreviniendo en consecuencia… el atrofiamiento de sus facultades y el debilitamiento de la razón hasta anularla.” [1]

 

2.- No deben cercenarse derechos que son inalienables.

 “El derecho a pensar con libertad –escribía el Maestro González Pecotche en mayo de 1942- es tan necesario al hom­bre como el derecho a vivir. Vivir sin pensar es convertirse en un autómata, o más claro aún, no es vivir. La diferencia entre el  hombre y el animal radica fundamentalmente en el pensamiento; si éste no puede cultivarse, el hombre se irá asimilando a un es­tado salvaje o animal. Ello significaría su muerte como entidad racional, civil y social; y anularía todas sus posibilidades de mejoramiento o evolución. En efecto, quien no puede expresar con libertad su pensamiento, no puede sentir la vida en su ver­dadero carácter y esencia.”

“La libertad de  pensar no significa en  manera  alguna que la sociedad autorice la licencia, el abuso o las extralimitaciones de cualquier género. La órbita del derecho está perfectamente  diseñada en todas las legislaciones y quien salga de ella caerá de inmediato bajo alguna disposición penal: El ejercicio de una facultad nada tiene que ver con el buen o mal uso que de esta  se haga; a nadie se le ocurrirá prohibir la circulación del dinero por el  hecho de que haya ladrones y falsificadores, o del vino, por haber borrachos. [2]

Los conceptos que venimos de ver, nos sugieren que la libertad debe ser enseñada a través de una pedagogía no dogmática y debidamente sopesada por principios morales (lo es también la libertad), como la responsabilidad. De esta manera, nos parece, se neutraliza la demagogia y la licencia.

Cabe concluir, entonces, que debe respetarse el libre albedrío del educando y crear un ámbito de libertad necesario para el desarrollo intelectual del hombre del futuro.

3.- La libertad.

Refiriéndose al dilema planteado a la humanidad por la Segunda Guerra Mundial, en la cual el triunfo de un bando supondría el triunfo definitivo de la fuerza, y el del otro, la victoria del derecho sobre la fuerza, González Pecotche escribió lo siguiente (año 1943): “La libertad individual, inspirada en las profundidades de la conciencia, permite al hombre ser útil a sus semejantes, a la sociedad y a todo el mundo, desde que buscando la superación por el esfuerzo, y la capacitación mental por el ejercicio de la inteligencia, encuentra dentro de sí, en la intimidad de su corazón y en la potencia de su pensamiento, inestimables recursos que le permiten poner de manifiesto, en provecho de los demás, el fruto de sus estudios, de sus meditaciones, que siempre, en
todas las épocas, ha servido como punto de referencia, muchas veces de incalculable utilidad, tanto a los hombres de Estado para la dirección de los negocios de su país, como a los que tienen a su cargo el estudio y sanción de las leyes que hacen posible el mantenimiento de la estructura política en sus formas respectivas de gobierno, y de la social en sus múltiples aspectos.”

El extenso artículo, a lo largo del cual se siembran otros hermosos conceptos sobre la libertad, finaliza así: “Lo que ha dañado a la libertad o, mejor aún, al concepto de libertad -bueno es reconocerlo y declararlo-, es la licencia y el desquiciamiento y derroche de las prerrogativas que confiere la libertad. Esto es lo que debe frenarse volviendo por los fueros del orden y de la limpieza moral, pero sin perjudicar los nobles fines de la libertad, en su más pura y diáfana expresión de plenitud.” [3]

 

4.- Paz, libertad y derechos humanos.

Sostiene González Pecotche que no es posible concebir separación alguna entre estas tres palabras: “…El hombre vive en paz consigo mismo y con sus semejantes, sólo cuando es libre y disfruta del pleno goce de sus derechos; o sea, cuando siente la plenitud de esos derechos conformados a sus deberes de ser racional y humano.”

Más adelante agrega: “Las leyes constituyen, pues, los fuertes puntales que aseguran la solidez de la paz en la sociedad humana. Cuando ellas se suplen por la arbitrariedad y se desconocen los derechos de los hombres, se corre el riesgo de caer en la anarquía y en el caos social. [4]

Poco tienen que hacer nuestros comentarios, ante un pensamiento que se manifiesta de modo tan diáfano y preciso, como lo es el de González Pecotche.

No obstante, quisiéramos hacer hincapié en los métodos pedagógicos del totalitarismo, cuya aplicación constituyó, nos parece, un verdadero crimen contra la humanidad.

Hubo una inculcación despiadada y sin limitaciones de las consignas políticas del régimen; no hubo el mínimo respeto al libre albedrío del niño y del joven. Puede decirse que se organizó la sugestión, a través de la palabra (el discurso único), la música (himnos y canciones cautivantes) y todo un aparato propagandístico, lo cual ya comenzaba en el aula escolar.

 

Como sabemos, los métodos pedagógicos de índole dogmática coartan la libre expresión del propio pensar y sentir; el hombre es desconocido en su intrínseca condición de ser libre e independiente; se lo sojuzga mental y moralmente.

La raíz humanista del Pensamiento de González Pecotche, asoma claramente al referirse a estos aspectos relacionados con la educación de los niños, adolescentes y jóvenes.

Hemos seleccionado solamente tres fragmentos, siendo que al respecto la literatura logosófica es abundante. “Durante ese período la mente es el campo virgen y fértil donde germina y desarrolla rápidamente cualquier idea o pensamiento. Si éstos tienden al bien, la vida se tornará útil y benigna; si tienden al mal, la vida se tornará sombría y estéril.”

 

“La juventud requiere ser orientada; sólo así no habrán de malograrse los esfuerzos y la inteligencia de los que mañana, a su vez, deberán preparar a las generaciones que les sucedan.”

“El fomento del estudio en todas sus formas, de las actividades sanas, del culto al saber, a la humanidad, a la familia y, muy particularmente, del culto al respeto que el individuo se debe a sí mismo, a lo que es suyo, y al respeto que debe a los demás y a la pertenencia ajena, es lo fundamental para que tal orientación cumpla su gran objetivo, cual es el de formar en la juventud la conciencia cabal de su responsabilidad frente a la vida, a sus semejantes y al mundo.” [5]

En suma: digamos que nuestro filósofo defiende la libertad desde la cuna, a la que no desliga de la responsabilidad.

 

Se nos dirá que esta referencia al método pedagógico de los totalitarismos, tendría su mejor ubicación en el capítulo anterior. Es posible, pero como la comprensión de la libertad, de sus valores intrínsecos y de sus consecuencias políticas, sociales y culturales es, en el fondo, un problema de educación, nos pareció adecuada la ubicación de este fundamental aspecto, en este capítulo sobre la libertad.

 

 


[1] C.R.L. tomo II, págs. 7 y 8.

[2] Revista Logosofía Nº 17 (mayo de 1942)

 

[3] Revista Logosofía Nº 28 (abril de 1943)

[4] Revista Logosofía N° 55 (julio de 1945)

[5] Revista Logosofía N° 58 (C.R.L. tomo I, pág. 177) (octubre de 1945)

, , , , , ,

Deja un comentario

Folleto de presentación del Primer Congreso Internacional de Logosofía

Montevideo . Uruguay. – Noviembre de 1960

Índice

  1. SEMBLANZA de don Carlos B. González Pecotche, Creador de la, Logosofía y Director General de la Fundación
  2. MOTIVOS FUNDAMENTALES de esta Magna Asamblea
  3. OBJETIVOS del Primer Congreso Internacional de Logosofía
  4. TEMARIO
  5. REGLAMENTO del Primer Congreso Internacional de Logosofía
  6. SINOPSIS de la República 0riental del Uruguay

- – - – -

1.- Semblanza del creador de la Logosofía y Director General de la Fundación Logosófica

Don Carlos bernardo González Pecotche (Raumsol), ha consagrado su vida a la obra, fecunda que realiza en pro de la superación humana. Creó una ciencia, la Logosofía, e instituyó un método único en su género. Nació en Buenos Aires, el 11 de Agosto de 1901. Su espíritu no tardó en manifestarse como una realidad hasta aquí desconocida. La lucidez de su inteligencia abarcó de inmediato los grandes problemas humanos que encaró desde su juventud con la maestría que siempre caracterizó su excepcional técnica pedagógica.

La rutina de los conocimientos y sistemas usados para la formación de la cultura, inclusive los procedimientos adoptados en la docencia corriente, dieron pie para que expusiera en innumerables clases y conferencias, su singular método, haciendo que su enseñanza se conectara a lo interno de cada ser, cualquiera fuere su edad.

Sus concepciones sobre el hombre, la vida humana, el universo y sus leyes, le colocan en el rango de los grandes precursores de la humanidad. Los discípulos, adherentes, simpatizantes de su Obra, se cuentan por millares y la enseñanza logosófica se extiende hoy por todos los ámbitos del mundo.

Fundó en el año 1930 la primitiva Escuela de Logosofía en la Argentina. En Buenos Aires, lugar de su residencia, donde la Fundación Logosófica tiene su Sede Central, es un constante ir y venir de personas que de todas partes le consultan, para obtener los preciados conocimientos que brinda con ilimitada generosidad, satisfaciendo las ansias de saber y calmando las inquietudes espirituales de todos los que aspiran a elevarse por encima de la mediocridad común.

Paralelamente a esa labor directa sobre sus discípulos, dirige el movimiento logosófico, que año tras año viene cobrando mayor impulso, contando en la actualidad con importantes centros de cultura en los que se practica y difunde la nueva ciencia. Pone de esta manera, al alcance del hombre moderno, un instrumento extraordinariamente efectivo para alcanzar el conocimiento de sí mismo y penetrar paulatinamente, en los hondos arcanos de la vida humana y universal.

La primitiva Escuela se transformó al poco tiempo en la actual Fundación Logosófica, institución de gran volumen en la actualidad en Argentina, Brasil y Uruguay. En otros países, como Perú, El Salvador, Ecuador, Venezuela y Filipinas, se están formando núcleos de simpatizantes que siguen con vivo interés el desarrollo del movimiento logosófico.

También en los Estados Unidos se están constituyendo núcleos de personas que en un futuro próximo formarán parte activa del Movimiento con miras a extenderlo en ese gran país.

Al cumplirse treinta años de su “Escuela de Logosofía”, su Obra alcanza la culminación de un Primer Congreso Internacional, en el que se planificará la acción futura del Movimiento Logosófico y se expondrán los testimonios vivos de los cultores de esta nueva ciencia.

2.- Motivos fundamentales de esta Magna Asamblea

La Fundación Logosófica en Pro de la Superación Humana, reúne en Magna Asamblea a los más destacados cultores de la Logosofía, al cumplirse treinta años de intensa labor científica y humanística, llevada a cabo sin tregua con los más excelentes resultados.

Los debates libres, los intercambios sobre vivencias y resultados de la observación en la aplicación del método logosófico, y las proposiciones o recomendaciones que emanen de este Congreso, recibirán amplia difusión mundial. Se hará conocer así, la moderna concepción logosófica para orientar el esfuerzo del hombre contemporáneo, ya sea en el desarrollo pleno de sus facultades, ya en sus luchas contra la adversidad o en la búsqueda de soluciones que resolverán sus problemas y los de la humanidad, por lógica derivación.

Una nueva educación adviene con la evolución consciente que preconiza la Logosofía; su método para realizar el proceso de emancipación moral y espiritual del ser humano, restablece la confianza más absoluta en las nobles reservas de la sensibilidad y capacita a cada hombre para forjar un destino que le pertenecerá por derecho propio y en el cual habrán de converger las aspiraciones más lúcidas de su entendimiento y su sentir.

El Primer Congreso Internacional de Logosofía hará llegar a todos los hombres y pueblos libres de la tierra, su dinámico y cálido mensaje de absoluta confianza en las posibilidades humanas de realización, posibilidades que impulsadas y vivificadas por el conocimiento trascendente que surge de las concepciones logosóficas, les permitirán plasmar en realidades inconmovibles los ideales, aspiraciones y anhelos que han abrigado durante siglos.

Hace ya treinta años, el 11 de agosto de 1930, fue creada la Fundación Logosófica en Pro de la Superación Humana. Desde entonces se constituyó en fuente inagotable de difusión del pensamiento que anima esta nueva concepción del hombre y del universo, basada en verdades y principios altamente constructivos, dados a conocer por el creador de la Logosofía.

Hoy, la Fundación Logosófica mantiene un permanente contacto con los centros de estudios y con las personas que, en diversas partes del mundo, siguen con creciente interés la evolución de este movimiento y aplican a la propia vida la nueva enseñanza, con los resultados más sorprendentes.

La extensa bibliografía logosófica en nuestro idioma, con traducciones al portugués e inglés, está ampliamente diseminada en las más prestigiosas instituciones y casas de estudio de todo el continente americano. La prensa en general se ha hecho eco de la palabra logosófica y la ha difundido, así como también la radiodifusión y la televisión, principalmente en Argentina, Uruguay y Brasil.

La Fundación Logosófica cuenta con numerosos núcleos de estudio en los que participan  muchas personas que siguen con inalterable dedicación y entusiasmo esta nueva disciplina del saber. Sus conclusiones,  vivencias y hallazgos constituyen un valioso testimonio del poder constructivo de la enseñanza.

La Logosofía, como ciencia del conocimiento trascendente, constituye el más poderoso de los estímulos humanos, porque da un nuevo sentido a la vida en el pensar y en el hacer. Posibilita a cada individuo para agigantar el campo de su realización, propiciando el desarrollo de sus aptitudes en forma consciente, emancipándole mental, moral y espiritualmente de los prejuicios y limitaciones que menguaban la libertad de su conciencia.

La Fundación Logosófica se apresta a recibir en Montevideo, sede del Primer Congreso Internacional de Logosofía, a gran número de logósofos, para que de su labor unificada surjan los pronunciamientos que señalarán el derrotero a seguir en el futuro, como expresión del pensamiento logosófico puesto al servicio de la humanidad.

Por ello abriga la firme esperanza de que muchos oirán ese llamado y formarán filas en este gran movimiento de emancipación espiritual humana.

 - – - – -

La Logosofía trae como mensaje universal la edificación de lo permanente en el hombre.

- – - – -

Humanismo es, para la Logosofía, el ser racional y consciente realizando en sí mismo las excelencias de su condición de humano y de su contenido espiritual sobre la base de una incesante superación.

- – - – -

La enseñanza logosófica no teoriza, no argumenta, no formula hipótesis de ninguna índole. Va de un modo directo a la vida del hombre para asistirle en sus múltiples problemas. Es medular para la razón humana.

- – - – -

 

3.- Objetivos del Primer Congreso Internacional de Logosofía

1 . Reunir, con motivo de haberse celebrado el trigésimo aniversario de la Fundación Logosófica, a sus más caracterizados miembros del país y del extranjero, a fin de planificar la acción futura del movimiento de superación humana que anima al pensamiento logosófico.
2 . Exponer la concepción logosófica como fuente de una nueva cultura.
3 . Examinar los resultados obtenidos mediante la aplicación del método logosófico y formular una recomendación especial a todas las universidades e instituciones docentes del mundo, para que sea adoptado previo los ensayos correspondientes.

4.- Temario

1° Cuadró psicológico, moral y espiritual que presentan los seres humanos en el momento actual.
2° Cómo enseña la Logosofía al hombre a conocerse a sí mismo; en qué consiste ese conocimiento y qué importancia tiene para la solución de los problemas humanos.
3° Trascendencia que tiene para la vida humana el proceso logosófico de evolución consciente
4° Importancia del método logosófico como base para el desarrollo de la individualidad en su carácter integral.
5° Positivos resultados logrados en la educación de la niñez mediante. la aplicación del método logosófico.
6° Influencia constructiva del conocimiento logosófico en la juventud.
7° Emancipación mental, moral y espiritual del hombre y la mujer mediante esta disciplina.
8° Proyecciones de la ciencia logosófica sobre la orientación presente y futura de la humanidad.
9° Proyectos de acción futura del movimiento de superación que anima al pensamiento logosófico.

- – - – -

Los pensamientos son, para la Logosofía, los agentes esenciales de la existencia humana. Superados se convierten en verdaderas potencias del espíritu.

- – - – -

Conocer la realidad del mundo interno, con sus imponderables elementos, que configuran la psicología individual, es hacer que esa realidad pertenezca al dominio de la propia voluntad.

- – - – -

5.- Reglamento del Primer Congreso Internacional de Logosofía

Capitulo I: Objetivos Y Carácter Del Congreso

Artículo 1° -  Son objetivos del Primer Congreso Internacional de Logosofía:

I.       Reunir, con motivo de haberse celebrado el trigésimo aniversario de la Fundación Logosófica, a sus más caracterizados miembros del país y del extranjero, a fin de planificar la acción futura del movimiento de superación humana que anima al pensamiento logosófico.

II.      Exponer la concepción logosófica como fuente de una. nueva cultura.

III.              Examinar los resultados obtenidos mediante la aplicación del método logosófico y formular una recomendación especial a todas las universidades e instituciones docentes del mundo, para que sea, adoptado previo los ensayos correspondientes.

Capitulo II: Temario

Art.  2° El Congreso ajustará su labor al siguiente temario.
1.      Cuadro psicológico, moral y espiritual que presentan los seres humanos en el momento actual.
2.     Cómo enseña la Logosofía al hombre a conocerse a si mismo; en qué consiste ese conocimiento y qué importancia     tiene para la solución de los problemas humanos.
3.      Trascendencia que tiene para la vida humana el proceso logosófico de evolución consciente.
4.      Importancia del método logosófico como base para el desarrollo de la individualidad en su carácter integral.
5.      Positivos resultados logrados en la educación de la niñez mediante la aplicación del método logosófico.
6.      Influencia constructiva del conocimiento logosófico en la juventud.
7.      Emancipación mental, moral y espiritual del hombre y la mujer mediante esta disciplina.
8.      Proyecciones de la ciencia logosófica sobre la orientación presente y futura de la humanidad.
9.      Proyectos de acción futura del movimiento de superación que anima al pensamiento logosófico.

Capitulo III: Sede y Organización Del Congreso

Lugar de realización

Art. 3° – El Primer Congreso Internacional de Logosofía tendrá lugar en la ciudad de Montevideo, República Oriental del Uruguay y, en consecuencia, la Institución establecida en esta capital tendrá el cometido de realizar los trabajos preparatorios del Congreso.

Comité Ejecutivo Organizador

A los efectos previstos, se ha designado un Comité Ejecutivo Organizador.

Convocatoria

Art. 4° – La Convocatoria del Congreso será transmitida por el Comité Ejecutivo Organizador.

Capitulo IV: Fecha Del Congreso

Art. 5° – Queda determinada, en principio, la segunda quincena del mes de noviembre del año 1960, para la realización del Congreso.

Capitulo V: Participantes

Delegados

Art. 6° – Podrán participar en el Congreso los representantes de las Fundaciones Logosóficas establecidas en las ciudades de los dis- tintos países donde se difunde el saber logosófico.

Sus derechos

Art. 7° – Los delegados al Congreso tendrán derecho a voz en las sesiones del mismo y en las de las comisiones, y a presentar tra- bajos, de conformidad con lo dispuesto en el Capítulo IX.

Capitulo VI: Autoridades Del Congreso Y Sus Atribuciones

Posesión de Cargos

Art. 8° – El presidente del Comité Ejecutivo Organizador presidirá la Sesión Inaugural del Congreso y dará posesión de sus cargos, en el mismo acto, a las autoridades que éste designe.

Autoridades  

Art. 9° – Las autoridades del Congreso son las siguientes: Presidente; 1er.  y 2° Vice-Presidentes; Secretario General y Pro-Secretario.

Serán elegidos por el voto de la mayoría absoluta de las Delega- ciones acreditadas en el Congreso.

Miembros de Honor

Art. 10 – El Congreso podrá designar Miembros de Honor del mismo, en la jerarquía que estime conveniente.

Facultades del Presidente

Art. 11 – Serán atribuciones del Presidente del Congreso:

a)  Presidir las sesiones del Congreso, someter a su consideración las materias conforme estén inscritas en el orden del día y dirigir los intercambios de opiniones que se susciten;

b)   Someter a votación los puntos tratados y anunciar los resultados;

c)   Trasmitir a los delegados el orden del día de las sesiones plenarias,  por medio del Secretario General, con la mayor antelación posible a cada sesión; y

d)   Tomar las medidas que estime oportunas para promover el desarrollo  de los trabajos.

Vicepresidentes

Art. 12 – En caso de ausencia del Presidente, será reemplazado por los Vice-Presidentes, según el orden de procedencia.

Facultades del Secretario General

Art. 13 – Serán atribuciones del Secretario General:

a)   Designar los Secretarios de las Comisiones del Congreso y en general dirigir y coordinar el trabajo de los colaboradores adscriptos a la Secretaria General;

b)   Ejercer el contralor de la correspondencia oficial del Congreso, supervisar la preparación de las actas de las sesiones de éste y de las comisiones y la distribución de ejemplares de el ellas a las delegaciones;

e)   Redactar el orden del día, de acuerdo con las instrucciones del Presidente del Congreso y hacerlo distribuir entre las delegaciones;

d)   Ejercer cualesquiera otras funciones que le asigne el Congreso o el Presidente de éste.

Pro-Secretario

Art. 14. – El Pro-Secretario colaborará en las tareas que incumben al Secretario General y lo reemplazará en su ausencia.

Capitulo VII: Sesiones del Congreso y de Las Comisiones

Distintas sesiones

Art. 15. – El Congreso celebrará una Sesión Inaugural, sesiones plenarias ordinarias y una Sesión de Clausura.

Sesión Inaugural

Art. 16. La Sesión Inaugural se ajustará al siguiente Orden del  Día:

a)     Apertura de la sesión;
b)     Elección de autoridades del Congreso;
c)     Nombramiento de comisiones de trabajo;
d)     Lectura de ponencias;
e)     Asuntos varios.

Art. 17. La Sesión Inaugural se celebrará en la fecha que fije el Comité Ejecutivo Organizador. Las demás sesiones serán celebradas en las fechas que determine el Congreso.

Quórum

Art. 18. Para que haya quórum en las sesiones plenarias y en las de las comisiones deberán estar representadas la mayoría de las delegaciones que integran, respectivamente, el Congreso o las distintas comisiones.

Voto por delegación

Art. 19. Cada delegación tendrá derecho a un voto.

Informe previo de las comisiones

Art. 20. En las sesiones plenarias se considerarán únicamente proyectos de resolución, informes o ponencias que hayan sido estudiadas, en forma previa, por la comisión competente, salvo resolución expresa del Congreso adoptada por mayoría absoluta de votos.

Sujeción de las deliberaciones a los Objetivos

Art. 21. En las sesiones plenarias y en las comisiones, las deliberaciones deberán referirse exclusivamente a temas relacionados con los Objetivos del Congreso.

Capitulo VIII: Comisiones Del Congreso

Comisiones de trabajo

Art. 22. Se organizarán las comisiones de trabajo que el Congreso estime necesarias para estudiar los diferentes aspectos del temario. Cada delegación tiene el derecho de estar representada en cada una de las comisiones de trabajo.

Subcomisiones

Art. 23. Las comisiones podrán nombrar las subcomisiones que juzguen necesarias para el estudio de los temas asignados a su consideración.

Relatores

Art. 24. Las comisiones nombrarán sus miembros relatores, quienes prepararán los informes respectivos con la colaboración de la Secretaría. De dichos informes se liarán tantas copias como delegaciones concurran al Congreso.

Informes

Art. 25. Los informes aludidos serán entregados al Secretario General con  suficiente antelación a la sesión plenaria en que serán considerados, a efecto de la oportuna distribución de sus copias entre las delegaciones.

Capitulo IX: Presentación De Trabajos

Carácter de los trabajos

Art. 26. Todos los miembros de las Fundaciones Logosóficas en los diferentes países podrán presentar trabajos al Congreso, ajustados a las siguientes condiciones:

a)   Exposiciones de doctrina y experimentación logosófica acerca de los asuntos incluidos en el temario del Congreso.

Estos trabajos podrán ser individuales o realizados por equipos. No tendrán limitación de extensión.

b)   Ponencias sobre cualquier punto del temario.

Obligación específica de cada delegación

Art. 27. Cada delegación deberá presentar, en nombre de la Fundación que representa, un Proyecto de Acción Futura del movimiento de superación humana que anima al pensamiento logosófico.

Asimismo, las Delegaciones podrán pronunciarse sobre cualquier otro punto encuadrado dentro del Temario o de los Objetivos del Congreso.

Condiciones formales de los trabajos

Art. 28. Todos los trabajos se presentarán escritos a máquina o impresos, en papel formato carta del que se utiliza para la correspondencia aérea, debiéndose dejar un espacio de tres y medio centímetros y de uno, respectivamente, en las márgenes derecha e izquierda. El original deberá acompañarse de cinco copias.

Asimismo y cuando correspondiere, deberá adjuntarse a los trabajos una sinopsis del tema desarrollado y la enunciación expresa de las conclusiones o ponencias contenidas en ,el mismo.

Fecha de remisión

Art. 29. Los trabajos serán remitidos al Comité Ejecutivo Organizador del Congreso, indefectiblemente hasta el día 30 de setiembre de 1960, el que, por medio de su Comisión de Temario, deberá proceder a una clasificación y ordenamiento primario de ellos, a efecto de facilitar el cumplimiento de sus cometidos al Congreso y sus Comisiones.

Art. 30. Los trabajos a que se refiere este capítulo, deberán contemplar primordialmente los Objetivos del Congreso.

Capitulo X: Idiomas Oficiales

Art. 31. Son idiomas oficiales del Congreso el Español, el  Inglés y el Portugués. Los delegados podrán hablar cualquiera de los idiomas oficiales. Los resúmenes de las sesiones plenarias y los de las comisiones, serán publicados en el idioma del país sede.

 

Capitulo XI:  Actas, Publicaciones y Resoluciones del Congreso

Repartido de las actas

Art. 32. Se prepararán actas de las sesiones plenarias y de las comisiones, las cuales deberán contener  un resumen de lo tratado  y el texto completo de las conclusiones adoptadas. Se procederá a su más inmediato repartido a través de Secretaría General.

Acta Final

Art. 33. El Acta Final contendrá las declaraciones , resoluciones y aprobadas por el Congreso y el texto en español f será suscrito en la sesión de clausura.

Memoria

Art. 34. La redacción y publicación de la Memoria del Congreso queda a cargo del Comité Ejecutivo Organizador, en conexión  con el Secretario General del Congreso.

Comunicaciones y Mensajes

Igualmente, queda a cargo de dicho Comité, librar las comunicaciones y mensajes que disponga el Congreso y la ejecución de las resoluciones que éste adopte.

Capítulo XII: Disposiciones Supletorias

Art. 35. Para los casos no previstos en el presente Reglamento,  se aplicarán supletoriamente las normas contenidas en el Reglamento de la Cámara de Representantes de la República del Uruguay.

- – - – -

Dibujo ilustrativo.

La Fundación Logosófica de Montevideo – Uruguay

Sede del Primer congreso Internacional de Logosofía

Avda. 8 de Octubre 2662 pags 12 y 13

- – - – -

Fotografía: Montevideo Palacio Legislativo 1960 FPC pag 17

Fotografía: Montevideo . Playa Pocitos.1960 FPC pag 17

Fotografía: Montevideo .La Avda. Agraciada.1960 FPC pag 19

- – - – -

6.- Sinopsis

Geográfica, económica, histórica y cultural de la República 0. del Uruguay

Geográfica. Uruguay es el más pequeño de los países de América del Sur. Está situado entre los paralelos 30° y 35° latitud sur y entre los meridianos 53° y 58 longitud occidental.

Limita con Brasil por el Norte y Noreste, con Argentina por el Oeste y Sureste, teniendo el océano Atlántico al Este.

Superficie. 186.926 km. Frontera terrestre 773 k1m. y costas marítimas y fluviales 1.070 km.

Clima. Templado.

Población. Cuenta con tres millones aproximadamente de habitantes, en la actualidad, con predominio de descendientes de españoles e italianos.

Idioma. Español.

Producción ganadera.  Quince millones. de hectáreas están destinadas a esa explotación. Las cifras actuales son, en cabezas de vacunos: 8.154.1.00. Ovinos: 23.408.600.

Agricultura. Va adquiriendo gran desarrollo. Sin embargo aún ocupa un mínimo de los nueve millones de hectáreas aptas para cultivo.

Industrias. Son importantes las derivadas de la ganadería, contándose con importantes plantas frigoríficas. La industria textil, data, del año 1897, y al presente, con los adelantos técnicos se ha alcanzado una producción excelente y voluminosa. La industria del cuero, es también muy valiosa en calidad y variedad de productos.

Las industrias derivadas de la agricultura, son numerosas y básicas para el consumo interno. Molinos, fideerías, vitivinícolas, tabacaleras, arroceras, cerveceras, dulcerías, aceiteras, azúcar, abastecen muy bien la plaza.

Industrias extractivas, manufactureras, papelería, alfarería, cuentan con organismos oficiales como la Ancap con refinería de petróleo, fábrica de alcohol y bebidas, portland, etc.

La energía eléctrica está a cargo de otro organismo oficial, incluyéndose en el mismo los servicios telefónicos.

Aguas corrientes, ferrocarriles y transportes colectivos, estos últimos parcialmente, son servicios nacionalizados.

Medios de comunicación. – Comprenden, 5.000 millas de carreteras y 1.800 millas de vías ferroviarias. Un moderno aeropuerto en Montevideo, recepciona los aviones que unen a este país, con los principales del mundo.

Historia, – Descubierto este país en el año 1516 por Don Juan Díaz de Solís, navegante español, su dominación por España se extendió hasta 1814. Don José Artigas, héroe epónimo, dio impulso al levantamiento que culminara con la total independencia del Uruguay, dejando honda huella el valor de que hizo gala, así como su visión política, social, fuertemente influenciada por Washington. Son documentos de real valor, en estas apreciaciones, las Instrucciones del año XIII y el noble título de Protector de los Pueblos Libres con que lo aclaman en su provincia natal y las del litoral, en plena convulsión política y militar.

Dejó un precioso legado a su patria; sus conceptos de democracia y americanismo, sus ideas humanistas, su respeto a los derechos humanos, y su proverbial cordialidad y generosidad para los que se acercaban a estas tierras, quedaron arraigados como, principios, que hoy traducen los rasgos peculiares del Uruguay, tales como su amor a la libertad, su amplia percepción de las corrientes renovadoras de pensamiento y su sagrado respeto a las normas democráticas.

Enseñanza. – De 1826 datan las escuelas de primeras letras y una Escuela Normal, en las que se aplicaba el método lancasteriano.

La ley de educación común, fue sancionada el año 1877. Fue un gran impulsor de la Escuela Nacional, Don José Pedro Varela. Sus ideas postulaban la gratuidad, la obligatoriedad y la laicidad de la enseñanza, entendiendo por esta última el respeto a la persona humana, como supremo postulado de moral universal. Sus ideas estaban penetra das de un profundo sentido social de la educación.

Al presente, numerosos organismos educacionales, son muestra evidente.,de grandes adelantos pedagógicos, que continúan nutriéndose por una permanente actitud revisionista e innovadora.

Se han creado además escuelas nocturnas para adultos, con el propósito de combatir el analfabetismo, y por extensión, para complementar los conocimientos adquiridos en la edad escolar. El porcentaje de analfabetismo en la actualidad, (18 %) es índice elocuente de las conquistas alcanzadas.

Arte y cultura. – Estas actividades abarcan las más variadas manifestaciones de las ciencias, las artes y las letras. A los primeros rudimentos de arte expresados por los indígenas, en utensilios esculturados, le sucedieron las distintas formas de arte preponderantemente europeos, en especial de origen español, francés e italiano, que influyeron poderosamente en la formación cultural del país. Hoy, el Uruguay, ofrece amplia recepción a las corrientes culturales de todo el mundo, favorecido por su privilegiada situación geográfica, y por su alto nivel social de vida, lo cual permite tanto la diversificación, como la extensión de una cultura informativa, que llega a todas las capas sociales. Las manifestaciones de arte y cultura propios, son muy valiosas y múltiples, algunas con repercusión mundial, en música, pintura, escultura, filosofía y literatura.

Organización política. La primera Constitución data del año 1830, afirmando el espíritu republicano del pueblo. Luego a través de varias reformas constitucionales, superadas también cruentas luchas fratricidas, que terminaron en 1905, se pasó del régimen presidencialista hasta el sistema Colegiado de Gobierno, con un Consejo Nacional integrado por nueve miembros directamente elegidos por el pueblo.

Las formas democráticas de vida, están expresadas en la libertad de  opinión y de prensa, así como en la legislación laboral y social, inspirados en un profundo respeto de los derechos de la persona humana.

Montevideo. Capital de la República, es el más pequeño de sus 19 departamentos, con 664 km.2. Fue fundada el 24 de diciembre de 1726, por Don Bruno Mauricio de Zabala. Su posición dentro d. una importante ruta marítima, con el Río de la Plata, bañando su hermosa bahía, le ha permitido enriquecer su acervo cultural, con los aportes de las más caracterizadas corrientes científicas, filosóficas y artísticas del mundo.

Esta Capital, en permanente progreso urbanístico, ofrece hoy en su aspecto edilicio, las concepciones arquitectónicas más avanzadas, y al contar con hermosas playas, que se suceden a lo largo de toda su costa, ha sido aún más embellecida por una amplia rambla, que las une a lo largo de 15 km. bordeada por modernos edificios, en casi toda su extensión.

Comercios bien organizados y de gran volumen ofrecen a una permanente corriente turística, atracciones novedosas, a la altura de las más grandes capitales del mundo.

Tales son, a muy grandes rasgos, las facetas más salientes del Uruguay, escenario del 1er. Congreso Internacional de Logosofía, cuyos propósitos apuntando a las más concretas y altas manifestaciones de una cultura integral, condicen con el tradicional respeto a la libertad de pensamiento imperante en este pequeño gran país de América.

- – - – -

Logosóficamente, la cultura interna es el resultado del perfeccionamiento seguido a través de un gran proceso de evolución conscientemente realizado.

- – - – -

Comité Ejecutivo Organizador del Primer Congreso Internacional de Logosofía

  • Presidente:                                                                                                 Sr. ARMANDO CARRASCO
  • Secretario:                                                                                                 Agrim. OSCAR A. OLAVE
  • Pte. de la Comisión de Temario, Trabajos y Conclusiones.   Dra. YVONNE ABANS DE BRACHI,
  • Pte. de la Com. de Difusión del Congreso.                                     Sr. LUIS BERROSTEGUIETA,
  • Pte. de la Com. de Reglamento.                                                         Prof. DARDO V. CABIRO,
  • Pte. de la Com. de Actos.                                                                     Agrim. ALEJANDRO PELLISTRI,
  • Pte. de la Com. de Recepción e Información.                             Sr. EDUARDO MAINERO,

Dirección: 8 de Octubre, 2662

Teléf.: 4 34 36 Montevideo, Uruguay

- – - – -

BIBLIOGRAFÍA LOGOSÓFICA

Obras de Carlos B. González Pecotche (Raumsol)

  • Axiomas y principios de logosofía tomo I , 1934 , 128 págs.  (agotado).
  • Cartas iniciáticas. 144 págs., 1935, (agotado) .
  • Logosofía. Tratado elemental de enseñanza (agotado).  104 págs ,1936 (agotado) ,
  • Axiomas y principios de logosofía: Il tomo, 122 págs., 1937 (agotado).
  • Artículos y publicaciones (recopilación) : 120 págs., 1937 (agotado).
  • Perlas bíblicas: 228 págs. 1938 (agotado)
  • Nueva Concepción política . 240 págs., 1940,
  • Biognosis 173 págs., 1940,
  • Intermedio logosófico: 216 págs., 1950.
  • Introducción al conocimiento logosófico.494 págs., 1951  (agotado).
  • Diálogos  212 págs. 1952.
  • Exégesis logosófica. 110 págs. 1956,
  • El mecanismo de la vida consciente, 125 págs 1956
  • La herencia de sí mismo, 32 págs. 1957.
  • Logosofía. Ciencia y método. 150 págs, 1957,
  • El señor de Sándara : novela, 509 págs. 1959.

- – - – -

Los conocimientos Logosóficos son fuerzas que la inteligencia usa para incrementar la vida espiritual del ser, y quien los practica sabe que son fuentes de energía interna de inestimable valor para la suya propia.

- – - – -

Grabados: Industria Fotomecánica.    Impresión: A. Monteverde y Cía. noviembre de 1960

 

, , , , , ,

Deja un comentario

El problema social es la preocupación básica de la hora actual

Por Carlos Bernardo González Pecotche, revista “Logosofía” N° 53, mayo de 1945

Todo cuanto se escriba de ahora en adelante, tendrá inevitablemente que estar influenciado, directa o indirectamente, por los grandes acontecimientos que conmueven al mundo en la hora actual. Parecería como si esta guerra, que más que ninguna otra asoló a tantos pueblos y trastornó el orden y la economía mundial, hubiese dividido en dos la historia de la humanidad. Se dirá así que todo cuanto constituyó letra viva y ley para los hombres hasta el año en que comenzó el conflicto bélico, es algo que perteneció al pasado, a una época en que la vida se desenvolvía en una forma, si no real, por lo menos aparentemente armónica dentro del juego de las actividades humanas, y que la guerra, al conmover hasta los cimientos de la civilización y desorganizar en gran parte el orden existente, creó nuevas situaciones y nuevos problemas, que la postguerra deberá afrontar.

Uno de ellos, cuya importancia nadie desconoce, es el problema social, designación ésta que se aplica habitualmente para significar cuanto se relaciona con el obrero, y con especialísima preferencia en lo que atañe a la cuestión económica. Se entiende que al decir obrero está incluida la clase trabajadora y pobre.

Sabido es que tal preocupación ha existido hoy como ayer y existirá siempre, porque, pese a la buena voluntad de todos los que bregan por el bienestar de los obreros y de la clase pobre, y pese a las numerosas mejoras que se logran para ellos, hay algo que siempre queda sin solucionar; ese algo que a nuestro juicio es el gran obstáculo que se interpone para resolver el problema en su raíz: la indiferencia con que los que son ayuda dos reciben las mejoras que se les brinda. Consideran, casi podría decirse, sin excepción, que cuanto se hace en pro de sus condiciones de vida, de sus salarios, es una obligación, un deber de quienes se lo confieren. Y esta creencia tan arraigada en sus espíritus, por lo general de corto alcance, hace que subsista el problema sin que de su parte exista la menor preocupación por corresponder de alguna manera al bien recibido; y corresponder al bien recibido debiera significar para ellos un mejor comportamiento en la sociedad, y no como sucede a menudo, que cualquier mejora obtenida es considerada una conquista, error éste que los lleva a acentuar en su ya crónico disconformismo, un estado de rebeldía que luego, como se ha visto en otras épocas, cuesta mucho dominar.

Existe en todas las clases sociales, pudiente, media y obrera, un criterio totalmente antagónico acerca del llamado problema social y todos aquellos otros que afectan a la sociedad humana, siendo ésta la causa de que tales problemas queden siempre sin solucionar. Pensamos no equivocarnos si decimos que tal disparidad de criterio es asimismo lo que promueve las tantas desavenencias entre el capital y el trabajo (Ver “Logosofía” N° 23, “El capital no existe”).

Sería de todo punto necesario, pues, hacer llegar a la mente y al corazón de todos los obreros del mundo, que es deber de ellos acompañar en sus esfuerzos y preocupaciones a aquellos que luchan por el bienestar general, a aquellos que en todas las horas del día, en sus despachos y fuera de ellos, mantienen una constante atención sobre sus deberes y responsabilidades.

Esto representaría el logro de todo un desiderátum. Sería haber creado una nueva conciencia en las masas obreras, tendiente a hacerles compartir en lo que fuera posible, los desvelos, afanes y angustias por que tantas veces pasan quienes actúan en las directivas del comercio, de la industria y de toda otra actividad en que se plantea el problema de la conducción de los negocios a través de las múltiples fluctuaciones y embates de la marea económica colectiva.

Cada mejora social debe implicar para la clase obrera una mayor responsabilidad en el sentido de regular su vida conforme lo exijan las necesidades y perspectivas generales. Esto acontece, como es sabido, pero en muy pequeña proporción, en esos seres que dentro de sus ocupaciones diarias se interesan por superarse, haciéndose cada día más competentes en las funciones que desempeñan. Nadie puede negar que muchos obreros llegaron a escalar altas posiciones en su trabajo, pasando de simples obreros a capataces, de capataces a inspectores, luego a jefes de repartición, y por último a patrones, todo en mérito a sus esfuerzos y capacitación.

Obreros que así se distinguen, abren con su ejemplo el camino a los demás y muestran, a la vez, que ningún ser humano es impedido de mejorar su situación económica y social, si por su parte se hace acreedor a ello, consagrando sus horas en perfeccionar sus aptitudes para los trabajos que desempeña o aspira desempeñar. Estos son los que saben conservar por sus propios medios lo que fue el fruto de sus afanes y de sus previsiones. ¿Sucede acaso lo mismo, con aquellos que cumplida la hora de trabajo se despreocupan totalmente de todo deber para con la sociedad y para consigo? ¿Sucede acaso lo mismo, con aquellos que merced a la preocupación oficial o privada lograron tener más de lo que toman y luego nada hacen por conservar lo adquirido y por corresponder a ello con el esfuerzo personal que muestre signos cabales del mejoramiento propio?

Feliz será el día en que esto ocurra; en que las clases obreras puedan vivir una vida digna y holgada; pero, repetimos, esto nunca habrá de alcanzarse si en ellas no surge una amplia y verdadera comprensión de sus deberes y responsabilidades para con la sociedad, que, sin excepción, a todos incumbe. Debe existir una correspondencia mutua de preocupaciones y esfuerzos, naturalmente que en la medida de las posibilidades de cada uno. Ello habrá de ser la contribución más firme y eficaz que podría hacerse con miras a alcanzar nobles y justas soluciones, tendientes a resolver el problema social, que, hoy como ayer, constituye una de las más hondas preocupaciones en todos los países del mundo.

, , , ,

Deja un comentario

Testimonio de una colaboradora de González Pecotche: Luz Elena Geis López

Nota de la Redacción: Luz Elena Geis López ingresó como estudiante de Logosofía muy temprano, en febrero de 1934, en los primeros años de la actividad logosófica en el Uruguay. Al comienzo de marzo de 1944 viajó a Buenos Aires para trabajar al lado de González Pecotche en labor de secretaría, experiencia excepcional que compartió con otros muchos estudiantes, asistiendo a la labor docente de Raumsol desde diversos ángulos de su intensa actividad. Muy pocos tuvieron esa oportunidad por tan largos y productivos años, que en el caso de Luz llegó a casi veinte años consecutivos. He aquí una breve semblanza del filósofo que nos ocupa y alguna de sus impresiones de esa labor sostenida en el tiempo por tantos años.

Recordando especiales vivencias

Conocí a un ser humano excepcional, dotado de las mejores y más bellas condiciones. Claro está que sin duda hubieron y habrá seres con las mismas posibilidades, pero a quien me estoy refiriendo es al filósofo, pensador y educador argentino Carlos Bernardo González Pecotche (Raumsol), quien a ello agrega su permanente preocupación de trabajar incansablemente por el bien de a la humanidad.

Para ello fundó en la ciudad de Córdoba, Argentina, el 11 de agosto de 1930, una Escuela de “adelanto mental”, llamada hoy “Fundación Logosófica, en pro de la superación humana”, donde cada individuo puede ser el forjador de su propio destino, experimentando la felicidad de sentirse capaz de modelar su propia vida conscientemente.

No solo fundó esa escuela de pensamiento, sino que la dirigió con suprema maestría hasta el 4 de abril de 1963 en que falleció. Tuve el privilegio de trabajar junto a él por largos años, casi veinte, hasta ese último día que cumplió, como siempre, su intensa actividad.

En todo ese tiempo de colaboración cercana, tanto mía como de muchos otros discípulos, pudimos comprobar su comunicativa forma de ser, mostrando que no gozaba de ningún privilegio, que, como a todos sus semejantes, se le presentaban dificultades y luchas que enfrentaba con gran entereza, constituyéndose en ejemplo de lo que enseñaba, que la adversidad debe encontrar a un valiente para vencerla.

Afable, bondadoso, correcto en su trato, con la mejor disposición de atender a quien se lo solicitara: discípulos, amigos, conocidos, o su propia familia (esposa, hijo, suegra, nieto, etc.), encontraban en él la palabra oportuna, siempre constructiva.

Como jefe de hogar mostraba su preocupación por el bienestar de los suyos. Su único hijo, que padecía su misma afección respiratoria que todos conocíamos, en muchas circunstancias requería su preferente atención, que como padre se la brindaba con acendrado amor, siempre acompañado con el esmero que su esposa, como madre amorosa, aportaba para aliviar la inquietud que les producía a los tres la amarga dolencia.

Su doctrina, de alta docencia, estimula en toda su amplia producción, tanto escrita como oral, a la superación individual a fin de que cada cual la asimile como motivo primordial del propio existir, lo que se va logrando mediante la sensatez con que se encara el cotidiano quehacer.

Me gusta recordar las horas, meses y años de intenso trabajo en un ambiente de plácida alegría, propicio para que ese trabajo se realizara en la mejor forma posible y sentir que aporté algo a la tan digna labor de proponer el mejoramiento del ser humano, única forma de alcanzar la tan ansiada paz para toda la Humanidad.

Luz Elena Geis Lopez –  Montevideo, 20 de octubre de 2010

Epílogo.

Al momento de esta publicación (enero de 2012), Luz vive en Montevideo y ya aproximándose a sus 100 años de edad, aún participa con entusiasmo, jovial alegría y plena lucidez, en los núcleos de estudio de la Fundación Logosófica del Uruguay.

, , ,

Deja un comentario

Del contenido logosófico

Publicado por Carlos B. González Pecotche (Raumsol) en la revista Logosofía Nº 23 (noviembre 1942)

La enseñanza logosófica contiene no sólo la esencia de la Sabiduría, sino también la del afecto, cuya fuerza posee la virtud de hermanar las almas y facilitar la mutua comprensión entre todos los que se unen por el conocimiento y ese mismo afecto.

Nada podría hacerse si en verdad la voluntad no estuviera impregnada de ese amor puro y grande que permite al ser las más honrosas manifestaciones de su sentir. Nada que no  sea hecho con amor, perdura. El amor exige paciencia, esfuerzo y perseverancia, y exige también convicciones profundas;  de ahí que cobre tan alto significado el poder de la enseñanza, dado que no es letra muerta, sino palabra viva que la fuerza de la vida misma, y quien sienta la fuerza de esa vida ha de ser capaz de transmitirla y hacer que los demás sientan.

La Logosofía podía haber dado ya conocimientos tan grandes que hubiesen transformado ambientes enteros y encaminado almas hacia un mundo mejor, mas ha sido tal la oscuridad que reinaba en torno de ellas, que ha debido luchar mucho para que la luz penetrara en esas profundas tinieblas y las volviera a la claridad del día.

El autor de la Logosofía tiene dedicadas y consagradas a esta labor todas las horas de su vida; ni cesa un instante en auxiliar la  mente de sus discípulos para que puedan ir trascendiendo los estados de comprensión necesaria y afirmar una ma­yor capacitación mental. No siempre hubo de encontrar la misma disposición en todos para seguir la trayectoria del pensamiento creador hacia las  regiones de la inteligencia, allí donde encuentra la explicación de su existencia y abre sus efluvios de la vida universal. A esas regiones es adonde con el más grande empeño trata siempre de llevar al llamado  rey de la Creación para que no continúe siendo súbdito de los instintos del salvaje.

Muchas modalidades rebeldes deben vencerse en el proceso de superación; mucho es lo que debe modificarse en la estructura del temperamento humano, en la que fueron calcadas numerosas características que hoy impiden que la evolución consciente pueda acelerarse en grado máximo. No obstante, algo  muy grande se ha logrado en este titánico esfuerzo, y es el haber hecho que las horas de todos los que colaboran en la obra  que realiza la Escuela de Logosofía, sean más fecundas y más y ricas en  motivos dignos de las almas que ansían superarse, y que al fijar su atención en múltiples detalles que antes pasaban  desapercibidos a la vista y observación común, cada uno haya aumentado su caudal interno de valores.

La existencia, la verdadera existencia del ser humano, debe forjarse en los arcanos del conocimiento. Desgraciado aquel que la forja en las miserias de la ignorancia.

El hombre tiene abierto un camino inmenso hacia la cumbre misma de la perfección, pero no lo sabe; ignora siempre lo  que está más allá de su vista y de su entendimiento. Por ello, siempre ha necesitado que alguien le enseñe ese camino y lo conduzca por él para no perderse en las mil tentaciones que bordean las sendas de la vida pugnando por tentarlo y seducirlo.

El ser humano está limitado a sus posibilidades; puede saber lo que vivió, pero la noción de su futuro no va más allá del día en que está viviendo. El futuro para él es tan incierto como lo es su propia vida, cuyo contenido y significado desconoce. Sin embargo, cada uno puede conocer su futuro si toma como punto de referencia lo que en diez días es capaz de hacer. Si su  voluntad así lo quiere, los diez siguientes pueden ser los mismos o superarlos, pues depende del propio ser. Ahora bien; si en esos diez días en lugar de hacer cosas pequeñas prepara sus energías inteligentemente para realizar cosas grandes, podrá por las perspectivas de su propia preparación, conocer el futuro.

Nadie debe pensar que la vida corre hacia la fatalidad por un designio implacable, porque sería negar el mérito de su misma   existencia. La vida no puede abandonarse a un albur semejante, so pena de correr la suerte tan mísera de sumergirse en las tenebrosas regiones de la nada.

Si bien es cierto que Dios ha creado al ser humano y pues­to en su vida todos los recursos que le son menester para soportar los rigores más severos de la adversidad, cierto es también, que cada uno puede hacer honor a esa creación alcanzando la conciencia plena de lo que representa su existencia dentro del género humano. Nada podrá ser más grato a los ojos de quien la ha creado que ver acercarse gradualmente al ser hacia Él, descubriendo primero, los conocimientos que señalan la senda de la evolución hasta la máxima o suprema culminación, e iden­tificándose después con ellos.

La vida de los seres humanos está interpenetrada totalmen­te por la esencia mental de la Mente Cósmica; por ello, si en to­do lo demás la criatura humana es limitada, al elevarse al plano, mental éste rompe sus limitaciones y la vida se ensancha y to­ma contacto con la vida universal. Entonces es cuando puede apreciar todas las cosas de otro modo y recién comprende, a  veces con bastante dolor, cuán estériles son las horas de tantas vidas que permanecen ajenas a semejante realidad.

 

 

, , , , , , ,

Deja un comentario

En Defensa de la Moral Social

Publicado por González Pecotche, en El Heraldo Raumsólico N° 42  (febrero de 1939)

Cuantos esfuerzos se hagan y cuanto se diga en defensa de los derechos humanos y la moral social será poco,  pues nadie ignora cuanto se ha resentido en nuestros tiempos el respeto común que fuera la piedra angular del edificio social.

Ello es debido a que muy pocos se toman el trabajo humanitario de defender la integridad del cuerpo cuando éste es atacado en cualquiera de sus partes. Es que para realizar tan valiente actitud se requiere autoridad, prestigio, méritos de indestructible esencia.

Existen, empero, muchos medios de defender la sociedad y no se irá muy lejos si se advierte que un gran paso se daría si los mismos que la componen fueran más humanos, vale decir, si hubiera tan sólo más piedad en las almas.

En efecto  la sociedad humana ha ido carcomiendo poco a poco durante siglos sus propios valores; diremos más, su propia naturaleza de entidad moral. De ahí ese caos, esa descomposición social que amenaza con destruir la civilización del presente. ¿Y todo ello porqué? ¿Cuál es la causa a la cuál pueda señalársele de autora de semejante infortunio público? No nos equivocaremos muy lejos si decimos claramente que a las injusticias que comete el hombre se deben las aflicciones que luego han de padecer unos y otros en el conjunto de las relaciones sociales.

La moral humana, es decir la del hombre, sufre hora tras hora el ultraje de sus semejantes. Parecería como si no pudiesen vivir sin calumniarse, sin difamarse los unos a los otros, o por lo menos admitir éstos de aquellos cuantas falsedades hagan circular las malas lenguas con la evidente mala intención de atentar contra la moral de su prójimo. Pero es el caso que nadie está exento de semejante agravio, y cuando menos lo piensa el que con sonrisa siniestra, menosprecia al injuriado creyendo con entera facilidad y hasta con hipócrita compasión los chismes del perverso, se ve de pronto frente a otros que sienten frente a él, idénticas sensaciones de “piedad”. Entonces vienen las sorpresas, las solícitas explicaciones, los asombros…

El cobarde huye siempre protegido por las sombras de su anonimato, pero salpicando por todos partes su repugnante baba, contagiando a los débiles que luego repiten sus infamias.

En todos las épocas operó como un cáncer de la sociedad, una secta, que a poco de comenzar sus actividades siniestras era descubierta por alguien que daba el toque de alarma y por más esfuerzos que hubiera hecho en ocultarse, acababan por ser conocidos todos esos individuos indeseables que la gente culta repudiaba por constituir un atentado contra las buenas costumbres y probidad de la familia humana.

Ésa secta, que al fin de cuentas es como una mafia con diversos barnices, se compuso siempre, como en nuestros días, de sujetos llamados fariseos. Los de hoy descienden de aquellos renegados que cometieron el crimen del Gólgota; los de ayer provenían de las primeros hundidas que tuvo la humanidad.

Usan falsos títulos de “doctores”, “ingenieros” y “arquitectos”. Su manera de obrar, la amenaza, la extorsión, la defraudación y cuanto delito puedan cometer a fin de satisfacer todas sus inconfesables bajezas, llegando a utilizar a sus propias mujeres para el logro de prebendas o sobornos degradantes a fin de salir impunemente de las redes de la justicia cuando son llevados a ésta por alguna de sus víctimas.

En los momentos actuales está ocurriendo algo de eso. Ya hemos dado a publicidad una serie de hechos que constituyen todo un peligro para la sociedad.

Observamos que al principio hubo mucha indiferencia. Se pensó que esa gente actuaba movida por algún interés mezquino y los hombres se encogieron como de costumbre, pero, los que con tanto ensañamiento pretendieron enlodar nombres honorables no era por simples causas de encono, sino porque la Obra que realiza la Escuela Raumsólica de Logosofía, empeñándose en dar  al hombre las defensas mentales que tanto necesita, les descubría sus estigmas vergonzosos y ese fue el origen de la campaña difamatoria que llevaron encarnizadamente contra la misma y su fundador con los tristes resultados para ellos, que hoy puede apreciar cualquier persona inteligente y sobre todo bien intencionada.

Si alguna satisfacción muy íntima hemos tenido de las innumerables que conquistamos en la lucha contra esos entes del mal, sobre toda en estos últimos meses,  fue la de estrechar tantas manos amigas y sinceras, y la de anotar como rasgos de alto significado, los generosos ofrecimientos que se hicieron y que la mayoría no se aceptaron pensando que ellos no serían ya necesarios para derrotar y aplastar definitivamente a quienes tan injusta como ignominiosamente las atacaron llegando hasta fraguar planes para consumar atentados incalificables.

Sean, pues, estas líneas el modo más elocuente que se le ocurre a nuestra pluma, fiel intérprete de nuestros pensamientos, para expresar a todos los que desinteresada y generosamente nos brindaron su colaboración y pusieron a nuestro alcance sus valiosos servicios y sus mejores empeños.

 

Fenómenos

A un Maestro un importuno le pedía
.. que le mostrase su sabiduría
con espectáculos “sobrenaturales”
¡A tantos les sacó de sus cabales
buscar esas groseras invenciones
que revelan las degeneraciones
en que cayeron sujetos ya famosos
buscadores de mediums y de histriones!
Preguntó el Maestro: ¿Estáis ansiosos
por ver un fenómeno, realmente?
Sí, contestó el curioso impertinente
y con él la divertida concurrencia
que quería gozar de la experiencia.
Le ordenó al personaje: Bien. Paraos.
Manteneos muy firme… Ahora quitaos
la corbata… el cuello.., la camisa…
y al revés que pongáis, ya se precisa,
los bolsillos de vuestros pantalones.
Paso a paso siguió las instrucciones
cumpliéndolas estrictas el cuitado.
Pensaba en su pedido, entusiasmado
por la magna visión que alcanzaría…
¡y en su afán por ver, ni ver podía
su ridícula y triste catadura,
fruto de pretensiones imprudentes!
Mostrando el personaje y la figura
en que quedó tras tanto prolegómeno,
el Maestro les dijo a los presentes:
Tenéis ante los ojos… El fenómeno
      * * * * * * * * * * * * * * *
El torpe aventurero que se lanza
En pos de una quimérica esperanza
Pierde de la razón el firme báculo
Y al querer estaturas que no alcanza
Se convierte a si mismo en espectáculo.

¿Por qué triunfa la Logosofía?

1) Porque en estos momentos de desorientación universal posee una  ruta definida e inconfundible; porque en esta época en que todo el mundo pregunta, ella responde.

2) Porque no exige creencias ni implanta dogmas; porque concilia la sagrada libertad de pensar con la imprescindible disciplina del conocimiento.

3) Porque reabre las perspectivas del espíritu y restaura su jerarquías, casi ahogadas bajo el peso de ideologías brutales e instintivas.

4) Porque dirige su enseñanza en derechura al proceso de la vida humano, sin generalizaciones, ambigüedades ni literatura; porque trabaja sobre la realidad humana y no sobre esquemas imaginativos o teóricos; porque trata la psique humanamente, tal cual es y no tal cual fue hace veinte siglos, o tal cual debiera ser o tal cual se cree que será dentro de muchas épocas.

5) Porque sólo puede aprenderse en forma experimental, a través de comprobaciones sucesivas, de manera que no deja lugar a las dudas, confusiones, titubeos, quimeras, y otros vástagos de la incertidumbre, que representan tan graves pérdidas de tiempo en  el común de las vidas humanas, cuando no la pérdida de la vida entera. –

(El Heraldo Raumsólico, 1939)

 

 

, , , , ,

Deja un comentario

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 36 seguidores

%d personas les gusta esto: