Guía para la formación de Centros de Estudio y Filiales Logosóficas

Publicado por Carlos Bernardo González Pecotche en 1960 en forma de boletín para su difusión pública.

Propósito: Orientar la tarea inicial.  

 INDICE

I.  BASES PARA LA TAREA
II. PRIMERA ETAPA
III. SEGUNDA ETAPA
IV.TERCERA ETAPA
V. PRINCIPALES CONCLUSIONES
VI. CONCLUSIONES SOBRE LA TAREA
VII.  BASES PARA RESPONDER A POSIBLES PREGUNTAS DE LOS ESTUDIANTES
CONCEPTO SOBRE EL PODER DE ADAPTACIÓN

 

I.  BASES PARA LA TAREA

1. La formación de un centro de estudio o de una filial logosófica es una tarea delicada que debe cumplirse con gran responsabilidad. Varios son los factores que habrán de ser considerados con toda atención. Entre los principales mencionamos los siguientes:

a)  La persona que presida esta labor, al no poseer experiencia logosófica anterior, se verá obligada a experimentar lo que estudia a la par de los demás. Por tal causa adoptará una posición de discreción y prudencia frente a los participantes, a quienes señalará, por otra parte, que no deben tomar su palabra como la oficial de la Fundación Logosófica, reservada al creador de la ciencia.

b) Los integrantes tomarán contacto con un nuevo género de conocimientos, los que, debidamente tratados, se transformarán en fuente de trascendentales beneficios para sus cultores. Negar el acceso a ellos a quienes reuniendo condiciones básicas de cultura corriente estén en condiciones de asimilarlos, o motivar su alejamiento, entraña grave responsabilidad por todo lo que se negaría a esos seres, aspecto éste que se irá comprendiendo más ampliamente a medida que se avance en el proceso de evolución consciente.

c)  Las características psicológicas de los que integren el conjunto podrán ser variadas, como también los conocimientos de orden corriente que cada uno posea; sin embargo, el método logosófico ofrecerá a todos idénticas posibilidades, pero a condición de que quien esté al frente de la tarea respete esas características individuales y contribuya a generar un ambiente de tolerancia y respeto por la opinión ajena. Cuando los integrantes comprendan que nadie entre ellos es dueño de la verdad y que hay quienes vierten comprensiones que superan las propias y aún ayudan a rectificar un error o a completar un enfoque, aprenderán a escuchar con atención y paciencia; no interrumpirán la exposición en desarrollo, justamente porque existirá en ellos verdadero interés por escuchar el pensamiento completo, sin las mutilaciones provocadas por la impaciencia. Así, el estudiante mentalista podrá recoger elementos de valor del que es sensible, y viceversa, y ambos escucharán con respeto e interés y hablarán con el mismo derecho.

d)  Se recordará que Logosofía es ciencia y es culto al afecto, por lo cual todos los estudiantes brindarán de sí lo mejor para generar el clásico ambiente logosófico de franco y respetuoso compañerismo. La controversia, polémica o discusión deberán desterrarse, porque a menudo se tiende en ellas a restar mérito a la comprensión ajena en beneficio de la propia; además, suelen dar lugar a rozamientos u otras molestias del ánimo. En su lugar habrá diálogos amigables, que permitan extraer de cada reunión un resultado positivo, útil para el conjunto.

e) En la tarea de formación logosófica no habrá apresuramientos; todo requiere tiempo. Sin embargo, ello no inducirá a la indolencia, que tan a menudo se confunde con la paciencia. La paciencia será activa, es decir, se esperará pacientemente que se produzcan los resultados mientras se trabaja activamente para lograrlos. En relación con esto se considerará también la necesidad de asistir con regularidad a las reuniones que se realicen y de estudiar con continuidad, ya que la suspensión del esfuerzo antes que cristalicen los resultados impondrá luego la necesidad de recomenzar la tarea.

f)  Siendo la enseñanza logosófica absolutamente original, los estudiantes evitarán la pérdida de tiempo que significa buscarle puntos de semejanza o contacto con tal o cual ciencia, teoría o disciplina, lo que además servirá para crear confusiones y retardar el proceso de adquisición de los nuevos conocimientos. Dado el interés inicial con que se supone cada integrante concurrirá a las reuniones –interés que no puede ser otro que el de aprovechar en beneficio de su perfeccionamiento el conocimiento Logosófico–, lo sensato será dedicar el máximo de esfuerzo al estudio de Logosofía, postergando las confrontaciones para el momento en que su contacto permita formarse un juicio claro, sereno y meditado. Por otra parte, es lógico pensar que para comparar Logosofía con otras ciencias es necesario conocerla, lo cual se logra sólo a través del ejercicio de su propio y original método. Pese a lo manifestado, podrá ocurrir que los estudiantes formulen preguntas a la dirección del centro de estudio logosófico a que pertenecen respecto de la relación que pudiera haber entre los nuevos conocimientos y otros. Para satisfacerlas ofrecemos más adelante bases para las respuestas.

2. Formas de estudio logosófico

a)  El método logosófico establece claras normas para la asimilación del conocimiento trascendente, del cual es parte inseparable. Una de las claves que asegura dicha asimilación es la aplicación de la enseñanza a la vida individual. Para lograr esa aplicación es menester cumplir un proceso previo de interpretación a través del estudio meditado de la enseñanza, en lo cual juega papel muy importante la labor de conjunto.

b)  Propuesto el estudio de una enseñanza, cada integrante cumplirá la etapa de estudio en lo individual mediante la lectura reflexiva de la amplia bibliografía que Logosofía le ofrece. La consecuencia de ese esfuerzo será la interpretación de la enseñanza. Expondrá luego su trabajo en las reuniones, procediendo de la misma manera todos los participantes, con lo cual se logrará el intercambio de comprensiones en lo colectivo. La limitación de la propia interpretación se diluirá así en presencia de otras, más amplias o mejor enfocadas, surgiendo de ello la posibilidad de aprovechar el esfuerzo de los demás en propio beneficio, a la vez que de contribuir con el particular esfuerzo a la mayor capacitación de todos. Si en lugar del estudio conceptual de una enseñanza se tratase del intercambio de resultados obtenidos mediante su aplicación a la vida, los beneficios se ampliarán igualmente, porque cada estudiante es una entidad distinta y distintas son también las situaciones por que pasa y su actitud frente a ellas, lo cual brindará la prerrogativa de ampliar la experiencia personal con el variado aporte colectivo.

e) La bibliografía logosófica incluye múltiples enseñanzas sobre el valor del campo experimental, que es el mundo logosófico, los breves aspectos que sobre este tema hemos señalado deberán ser completados con el estudio de las enseñanzas que responden al mismo.

II. PRIMERA ETAPA

1.  Manifestamos anteriormente, que Logosofía presenta un nuevo género de conocimientos; esta afirmación será comprobada a corto plazo por el estudioso de esta nueva ciencia, pero le será preciso, mientras forja esa convicción, brindar a las enseñanzas el tratamiento que el método logosófico prescribe. A ello tiende esta primera parte del estudio, que abarca, en general, los aspectos que se indican como programa para la capacitación inicial.

2.  Cada tema motivo de investigación será estudiado, en primer lugar, para lograr la interpretación de su contenido. Lo que en tal sentido se alcance por el esfuerzo individual será completado posteriormente por el intercambio que se realice en la tarea de conjunto. Toda interpretación deberá tener por objeto llevar los elementos extraídos de la enseñanza a la vida individual, a la experiencia, a través de lo cual podrá medirse el acierto logrado tanto en la ejecución interpretativa como en el uso que se haga de la misma, y, en consecuencia, podrá apreciarse mejor el valor de la verdad logosófica con la que se ha tomado contacto directo, comprobar los beneficios provenientes de su aplicación o asociación a la vida, conocer los inconvenientes que habrán de ser superados en lo sucesivo, etc. El estudio de esta vivencia hará que la interpretación deje de ser una teorización para pasar a ser una comprensión que se apoya en la vivido por el estudiante. La reiteración de una buena labor irá ampliando las comprensiones, ligando unas con otras y brindando al ser la fuerza que surge de la posesión gradual de lo que será ya un conocimiento.

3. El estudio logosófico se caracteriza por ser extensivo, pues es particularidad de nuestro método no dar por terminado el estudio de una enseñanza por satisfactorios que hayan sido los resultados obtenidos tras los primeros esfuerzos. La experimentación en esta clase de conocimientos va brindando al entendimiento una nueva y más amplia capacidad para alcanzar regiones del pensamiento antes vedadas, tras lo cual se comprueba que al volver sobre una enseñanza ya estudiada, cuyo contenido se pensó haber agotado, surgen de la misma otras posibilidades y se observan en ella nuevos aspectos. Por eso hemos afirmado muchas veces que la enseñanza logosófica es una fuente inagotable de conocimientos.

4. Programa para la primera etapa

a)  Logosofía; nuevo mensaje que trae al hombre y a la humanidad. Sus objetivos.

b)  Enseñanzas que representan a la nueva ciencia. Requisitos para su asimilación. Ambiente mental a crearles. Tiempo que se dedicará a su estudio. Conveniencia de no teorizar. Labor de estudio en lo individual; intercambio de interpretaciones en lo colectivo. Resistencias mentales que deben evitarse.

c) Proceso de evolución consciente. Proceso de superación individual. Cambios a propiciar. Resistencia a los cambios. Constancias de avances logrados. Propósitos de superación a forjar.

5. Esta primera etapa es preparatoria y los temas apuntados constituyen la base sobre la que se apoyarán los esfuerzos posteriores. Después de desarrollar un número de reuniones suficiente para lograr un trabajo de interpretación adecuado –lo que se hará con el constante auxilio de la bibliografía logosófica–, se estará en condiciones de iniciar la segunda etapa. Se recordará que el hecho de que no insistamos en el dominio profundo de los temas no significa que baste el estudio superficial de las enseñanzas; se volverá luego sobre ellos, pero ya con bases experimentales, con comprobaciones, para entender mejor y más ampliamente su significado.

III. SEGUNDA ETAPA

1. Experimentar lo que se estudia.

2. En esta segunda etapa ya será tiempo de actuar sobre los integrantes haciéndoles notar la necesidad de que el afecto y el respeto se manifiesten. El afecto deberá expresarse con naturalidad y traducirse en sinceridad y en amplitud para dar y recibir. El respeto se genera sobre la base del ideal de superación. El esfuerzo que cada uno haga por llevar adelante ese ideal será honesto y sincero. Si alguien faltase a esa regla estaría revelando una deficiencia; deberá sin embargo ser comprendido y ayudado en su lucha contra ella, a la vez que se le estará agradecido por haber ahorrado a los demás el caer en similar actitud. Poco a poco se verá surgir poderoso el ambiente logosófico con sus características inconfundibles, y podrán observarse los progresos que cada una vaya evidenciando en la superación de las primeras dificultades.

3. La vinculación de las enseñanzas con la vida es un aspecto destacado del método logosófico y una de las claves de la evolución consciente. De las enseñanzas expuestas con profusión en los libros logosóficos puede lograrse lo que hemos llamado interpretación mental. Si el estudiante no pasara de allí estaría teorizando. Ahora bien, lo imprescindible es comprobar la verdad que ofrece la enseñanza y asimilar esa verdad, gradualmente; ello se logra experimentando lo que se estudia.

Al hablar de experiencias hemos de señalar que existen dos posibilidades generales: experimentar en uno mismo y en los demás. Ambas son valiosas, pero dado que el conocimiento logosófico tiende a que el ser se conozca a sí mismo, la experiencia sobre el propio ser debe ser el norte, sirviendo la otra de complemento y de punto de referencia.

4.  Programa para la segunda etapa

En toda vivencia (acto vivido) juegan papel preponderante los pensamientos, o, más ampliamente, el sistema mental; corresponde, pues, a esta segunda etapa el estudio de las enseñanzas sobre el sistema mental y los pensamientos, a fin de contar con puntos de referencia para observar y analizar la vivencia. Dado que se encara este estudio por primera vez, se retendrá solamente lo fundamental de esas enseñanzas, en la seguridad de que lo que se vaya viviendo y experimentando habrá de ampliar el caudal retenido y comprendido.

5. Cumplido el paso anterior, los participantes estarán en condiciones de iniciar sus primeras observaciones internas, para lo cual se preparará la experimentación de los estudios. Para el caso será conveniente seleccionar una enseñanza de fácil interpretación y amplia vigencia en la vida, a fin de que el conjunto pueda realizar un eficiente trabajo. Como ejemplo se sugiere la enseñanza referida al poder de adaptación, tratada en “introducción al conocimiento logosófico”. Hallándose agotado. este libro, transcribimos al final de esta guía algunos párrafos que desarrollan ese punto.

6. Preparación para la experiencia

a)   Esta enseñanza descubre una realidad desconocida para el hombre en sus profundos aspectos; puede discutírsela y negársela sin que por ello varíe un ápice su contenido de verdad; lo sensato es comprenderla y así lo aconseja el método logosófico.

b) Después de una lectura cuidadosa, tratará el estudiante de interpretar su significado, de captar su contenido, de recibir su mensaje. Su esfuerzo, sumado al de los demás participantes en el intercambio que efectúen, le dará una interpretación suficientemente amplia de ella que incluirá un análisis de cuáles son las situaciones que el hombre se ve obligado a enfrentar en la vida, a las que debe adaptarse. Este trabajo podrá cumplirse en una o dos reuniones.

c) La conclusión primordial a que habrá de arribarse es la siguiente: El hombre es un ser ampliamente habilitado para adaptarse por deliberación propia a cualquier situación que se le presente; si no lo logra es porqué sus pensamientos se lo impiden negándole el uso de la razón que debiera asistirlo. El poder de adaptación es algo que el hombre puede adquirir si aprende a manejar los elementos que intervienen en cada situación, especialmente los internos; ese poder se manifiesta como una fuerza interior cuando la adaptación que se procura busca la superación del individuo y no una simple conformidad. Tal conclusión bastará en los comienzos.

d) El centro o la filial en formación deberá ahora internarse en el campo experimental que la vida ofrece al hombre y Logosofía le descubre, para poner en práctica los conocimientos adquiridos. Será imprescindible que cada estudiante permanezca atento a las situaciones que desde ese momento se le presenten, para observar lo que ocurre en su propio ser. La observación deberá ser prolija, atenta, y de no ser posible llevarla a cabo en el instante mismo de manifestarse la rebeldía o resistencia a la nueva situación, se la hará posteriormente, tratando de reconstruir mentalmente el pasaje vivido y sacando conclusiones para conducirse como convenga en otra circunstancia.

e) Expondremos seguidamente un ejemplo de la conducta habitual en los casos que se relacionan con la enseñanza en estudio, y, a continuación, la forma de contrarrestar esa conducta: Si el jefe de la oficina donde trabajamos imparte una disposición que no es de nuestro agrado, en el mismo instante de conocerla es muy probable que se rebelen los elementos de nuestra mente (pensamientos) y se posesionen de nuestra razón, a partir de ese momento quedaremos indefensos contra su acción perturbadora y manifestaremos nuestro desagrado de hecho o de palabra, cumpliendo a desgano lo ordenado, soportando como una carga la tarea que haya que cumplir y hasta ganándonos una reprimenda; en definitiva, un día de disgusto, una pesadumbre que muy probablemente llevaremos al hogar y que tendrán que compartir nuestros seres queridos. En cambio, los recursos que el estudio logosófico ha incorporado a nuestra mente han de permitirnos esta otra actitud: Conocida la disposición tomada por nuestro jefe, es igualmente posible que se rebelen en nosotros los mismos elementos negativos que en el caso anterior, pero en ese preciso momento, porque estamos atentos a su acción, además de conocer conceptualmente su influencia nociva, decidimos no dejarlos actuar e impedimos que se posesionen de nuestra razón. Esta quedará libre para intervenir y podremos con serenidad analizar los hechos; comprenderemos entonces que lo sensato es ver si esa disposición es correcta en sí misma aunque no nos agrade. Si no lo es, acudiremos a quien la impartió para señalarle nuestro pensar con todo el tacto de que seamos capaces; si lo es, nos dispondremos a cumplirla con eficiencia; de otra manera perderemos el derecho de juzgar sus resultados, ya que éstos se hallarían afectados por la especie de sabotaje que les hemos impuesto. Los elementos negativos cederán al influjo de estas reflexiones y recobraremos la serenidad, pero no olvidemos que volverán una y más veces a la carga, tratando de sorprender el descuido de nuestra atención, por lo que ésta debe permanecer en guardia hasta que cese totalmente la lucha. Este esfuerzo se hará con placer, teniendo en cuenta que es una de las claves de la superación individual; al final quedará un caudal de interesantes observaciones que cada participante estudiará para extraer las conclusiones adecuadas.

f)  Inicialmente deben preferirse situaciones simples, circunstanciales, por ser de más fácil observación, postergando las más complejas para cuando se posea mayor capacidad. Esta es la razón por la cual no hemos tratado aquí otros aspectos que pueden derivarse del ejemplo citado.

IV.TERCERA ETAPA

1. Estudiar lo que se experimenta

2. El término de una semana podrá ser período suficiente para observar vivencias en las que haya tenido vigencia la enseñanza elegida. Toca ahora estudiar lo que se experimentó y concretar los resultados. El estudio se iniciará sobre lo individual porque allí está el campo más inmediato para las observaciones y el primero sobre el que se debe trabajar. Se trata de comprender lo vivido: causas que motivaron el hecho o episodio, efectos provenientes de esas causas, inconvenientes, disposiciones naturales en favor o en contra de los propósitos, etc.

3. Las vivencias que aporten los estudiantes se referirán a aspectos variados de la vida, ya que variadas son las situaciones por que atraviesan. Las habrá vinculadas con la vida de hogar (dificultades económicas, de comodidad, desentendimientos); con las ocupaciones diarias (problemas del trabajo, disposiciones que no agradan, carencia de aptitudes); con la vida de relación, etc. Esto muestra ya cómo la propia experiencia habrá de beneficiarse con la de los que participen en el intercambio, ahorrando a todos actuaciones inconvenientes por conocer de antemano cómo evitarlas.

4.  Reunidos los estudiantes, cada uno irá relatando lo que le ha ocurrido en el curso de los días anteriores, presentando especialmente las observaciones hechas sobre sus pensamientos, la lucha que hubieron de sostener, los pensamientos que los ayudaron en la emergencia, los que la hicieron difícil y el resultado final de sus respectivas vivencias. En unos casos la situación habrá culminado con el triunfo de la razón, pudiéndose comprobar entonces sus ventajas y el estímulo que resulta de saberse capaz de manejar en cierta medida los recursos logosóficos; en otros, habrán triunfado los pensamientos negativos, pero eso no indicará el fracaso del estudiante, siempre que lo vivido enriquezca el caudal de sus observaciones y le disponga mejor para enfrentar situaciones futuras. Repetimos, no podrá hablarse en este caso de fracaso del estudiante, sino de actuación desafortunada del mismo, exitosa en el fondo, por cuanto éste habrá logrado sorprender dentro de sí, en plena actuación, a esas entidades animadas y autónomas que Logosofía le enseña a conocer y que son sus pensamientos. Es en cambio desfavorable y poco edificante para el estudiante, el no extraer consecuencia alguna de las cosas que le acontecen, y procurará cuanto antes salir de esa situación. Para terminar agregaremos que las observaciones que provengan de estas primeras vivencias irán configurando los esbozos iniciales del conocimiento de sí mismo.

5. La parte ponderable de las experiencias que vive el estudiante son las conclusiones que alcanza, y éstas han de estar siempre ligadas a algún aspecto del conocimiento logosófico. Para extraer tales conclusiones se necesitará hacer un verdadero estudio de los factores que intervinieron en la vivencia, estudio en el que será guía inapreciable la enseñanza, que, leída nuevamente, ahora a la luz de la experiencia, ayudará a desentrañar en mayor medida su significado. Por de pronto se hará una reconstrucción de la misma, ayudándose con algunas notas que sugerimos tomar sin demora después del episodio vivido; se analizará luego qué papel jugaron los pensamientos, cómo aparecieron en el escenario mental, quién los convocó a actuar, qué actitud sugerían, cuáles fueron las consecuencias del comportamiento adoptado, qué grado de resistencia se les opuso, y así siguiendo; se verá asimismo cómo se desarrolló la lucha mental, cuáles fueron los bandos en pugna, cuál el resultado. Recomendamos, no dejar a un lado la enseñanza en estudio que trata sobre el poder de adaptación y sugerimos hacer sobre la misma estas reflexiones: qué ocurría antes en iguales circunstancias; qué factores perturbadores de la adaptación se identifican ahora; qué enseñanzas han permitido conocerlos; qué efectos tuvieron éstas; qué consecuencias se obtienen aplicándolas a la vida, etc.

V. PRINCIPALES CONCLUSIONES

Cuando el estudiante cumpla la tarea de extraer conclusiones de su experiencia, comprobará que es inagotable la posibilidad que en tal sentido brinda una sola de ellas en virtud de la riqueza de enfoques que permite hacer el conocimiento logosófico. Como simple muestra de esa posibilidad y lejos de haber sido agotadas, señalamos a continuación algunas conclusiones aptas para ser obtenidas de una experiencia (vivencia estudiada) del tipo tomado como ejemplo.

1. Referidas a los pensamientos

a) Su carácter de entidades autónomas y animadas, con gran injerencia en la vida y al margen de la voluntad del ser.
b)  La resistencia que ejercen cuando se trata de controlarlos, debido a la libertad de que han gozado.
c)  Los múltiples disfraces que adoptan para engañar al incauto; argucias y argumentos falaces que emplean.
d)  Qué sería la vida del hombre si lograra pleno dominio sobre ellos.
e)  Trascendencia del pronunciamiento logosófico sobre los pensamientos y su importancia en la vida del hombre. Esta conclusión, en particular, deberá ser refirmada paulatinamente por observación reiterada de la naturaleza de los pensamientos.

2. Referidas al sistema mental

a)   Grado de conocimiento que la humanidad tiene de él.
b)  Estado actual de disciplina que acusa.
c)  Posibilidad que le asiste de gobernar la vida del hombre.
d)  Conveniencia y posibilidad de poner la mente al servicio del perfeccionamiento individual.
e) Función de la facultad de observar y valor de la observación orientada hacia la propia superación.
f) Importancia que adquiere la propia razón y necesidad de acumular conocimientos para que pueda cumplir su función con plenitud.
g) Necesidad de controlar los juicios de la razón en tanto no se basen en conocimientos reales, trascendentes; caudal de estos conocimientos de que dispone actualmente la humanidad.

3. Referentes a Logosofía

a) Sentido de la afirmación hecha en “Logosofía, Ciencia y Método”, pág. 16, párr. 1 y siguientes, de que “Logosofía parte de la verdad”.
b) Valor de las enseñanzas logosóficas para superar lo que el ser es.
c) Importancia del método logosófico para evolucionar conscientemente; paulatina interpretación de lo que es en sí ese método.
4. Referentes al estudio en conjunto
a) Valor de la colaboración en la experimentación de lo que se estudia y el estudio de lo que se experimenta.
b) Generosidad en el intercambio de comprensiones y experiencias.
c) Consideraciones sobre el afecto y el respeto que se generan como consecuencia del fortalecimiento de las convicciones sobre la superación individual.
d) Importancia de no discutir y sí intercambiar.
e) Estímulos que resultan de la labor cumplida.

5.   Aspectos varios

a)  Refirmación de los propósitos de superación.
b)     Cómo logra Logosofía sus objetivos.
c)      Valor de la experiencia para la superación individual.
d)     Conocimiento positivo logrado de sí mismo.
e) Comprobación sobre propias deficiencias psicológicas, como primera evidencia de su existencia.
f) Resistencia a los cambios internos; necesidad de eliminarla.

VI. CONCLUSIONES SOBRE LA TAREA

1.   La labor del estudiante de Logosofía es investigar sin apremios la verdad; por ello no pueden tener cabida en él la impaciencia y el apuro([1]). De la misma manera, quien se dedica al estudio de Logosofía debe hacerlo con la firme disposición de no dejarse perturbar en sus propósitos. Aquí pueden ser un gran inconveniente las dudas que la propia mente plantea a veces al estudiante y que éste manifiesta en forma de preguntas que traducen desconfianza, escepticismo, prejuicios, etc. Tales dudas son “piedras” que estorban la marcha por el camino del perfeccionamiento y hasta pueden detenerla.

La actitud inteligente, logosófica, es dejarlas a un lado; postergarlas hasta poseer más elementos de juicio, elementos que justamente no pueden alcanzarse si el estudiante se empeña en resolver lo que aún no está en condiciones de lograr. Más tarde, cumplido el proceso correspondiente, éste comprobará con alegría que él mismo ha hallado la solución que antes buscó fuera de sí mismo. Lo expresado no significa en modo alguno negar al estudiante libertad para formular todos aquellos interrogantes que evidencien la noble necesidad de orientación, de ayuda para salir de un estado de vacilación, de incomprensión, de desánimo, etc. Por último, recomendamos tener siempre presente que toda duda será bien resuelta con el auxilio de las enseñanzas si el esfuerzo es presidido permanentemente por el pensamiento de superación, el cual deberá merecer lugar preponderante en la mente del estudiante, quien no escatimará esfuerzos por fortificarlo y defenderlo ([2]).

2.  La tarea logosófica, que es un elevado y provechoso quehacer, lleva al hombre a pensar en los aspectos fundamentales de su existencia, devolviendo a la facultad de pensar la función que nunca debió perder. De la misma manera actúa sobre las facultades de razonar y observar, que, con la anteriormente mencionada, forman la trilogía básica sobre la que se promoverá la activación mental que exige la evolución consciente. El esfuerzo mental que implica experimentar lo que se estudia y estudiar lo que se experimenta obligará –según las normas del método logosófico– a usar conscientemente las facultades de pensar, observar y razonar, significando esto que todo lo que en adelante se observe, piense y razone tendrá que ser de utilidad para el propio proceso de evolución consciente. Es decir, no observar, no pensar, no razonar circunstancialmente, en forma intrascendente, sino acostumbrarse a observar, razonar y pensar en forma de que cada acto en el que intervienen esas facultades permita recoger elementos de valor, elementos que favorezcan la comprensión del conocimiento logosófico y faciliten la aplicación de ellos a los fines del desarrollo mental, psicológico y espiritual comprendidos en el proceso de evolución consciente.

3. Las conclusiones que incluimos como orientación y ejemplo no podrán lógicamente ser extraídas desde los comienzos del trabajo. Es un método nuevo y original el que se está tratando de emplear y su dominio se logrará paso a paso. Esto significa que no deberá aspirarse a ello en el primer momento, lo que no impedirá ejercitar el esfuerzo hasta el límite que señala la Propia capacidad, en la seguridad de que por ese camino se ampliarán progresivamente las posibilidades, cosa que ha sucedido ya en repetidas ocasiones ampliamente comprobadas en todos los centros de investigación logosóficos. La tarea demanda tiempo y paciencia, pero el objetivo que se anhela justifica la realización del esfuerzo, lo cual se hará sin apremios, ya que debe ser tarea para toda la vida, especialmente si el estudiante está animado por un real anhelo de trascender las limitaciones que envuelven su vida.

En el presente trabajo, cuya finalidad ha sido orientar la tarea de formación de los nuevos centros de estudio y filiales logosóficas, hemos trazado en síntesis las etapas más importantes a cumplir. Quedan sin mencionar muchos otros aspectos, que no hemos considerado necesario citar por cuanto están tratados en innumerables enseñanzas logosóficas y serán bien interpretados a poco que se apliquen estas instrucciones. Finalmente, cualquiera sea la dificultad que se presente, siempre el estudiante será asistido por el creador de la ciencia, a  quien sus discípulos llaman Maestro porque enseña conocimientos trascendentes para la vida del ser humano. Su paternal asistencia directa hace que el estudiante se vincule a él mental y sensiblemente, generándose un vínculo de gratitud y correspondencia por el bien recibido, lazo de unión que exige ineludiblemente que el discípulo haga partícipe a otros de los beneficios que disfruta, con lo cual colabora efectivamente en la obra de superación humana que realiza desde hace treinta años la Fundación Logosófica.

 

VII.  BASES PARA RESPONDER A POSIBLES PREGUNTAS DE LOS ESTUDIANTES

    Es normal que quien inicia los estudios logosóficos se formule una serie de preguntas, cuyo origen es variado. En primer lugar surgen aquellas que se originan en dificultades de comprensión ante los nuevos conocimientos con los que se va tomando contacto; estos interrogantes, que pueden considerarse legítimos, se resuelven naturalmente durante los estudios, por lo que la posición sensata del estudiante es hacer el mayor esfuerzo de interpretación, dentro de los límites de su capacidad, y proseguir los estudios; si el interrogante fuera de naturaleza tal que no permitiese seguir el estudio hasta ser dilucidado, cabe elevar la consulta a quienes están en condiciones de responderlo.

En segundo lugar se presentan las preguntas que tienen origen en una simple curiosidad: Se comprenderá que éstas no deben de ninguna manera detener el curso de los estudios, en la seguridad de que oportunamente y por gravitación de los conocimientos que el estudiante va acumulando se contestan ampliamente. En tercer lugar están las preguntas que se originan en escepticismo y desconfianza ante los enunciados que Logosofía hace; tampoco debieran ser motivos de demora en los estudios, pero el estado mental del estudiante puede no permitirle comprender que así debe ser, por lo que tiende a detenerse, buscando comparaciones o similitudes que nada hacen en bien de la capacitación que anhela. Las bases que se agregan son para dar respuesta a estas preguntas, a fin de que el estudiante cuente con elementos que le permitan superar la etapa de duda.

Cualquiera sea el origen de la pregunta, la bibliografía logosófica brinda variados elementos para ayudar a responder a quien asuma la responsabilidad de orientar los estudios.

1.      Pregunta: Sobre la originalidad de Logosofía, la fuente de donde se han extraído, los conocimientos que brinda, el autor, etc.

 Bases para la respuesta: El autor ha extraído los conocimientos logosóficos de la Creación misma, sin seguir huellas de nadie; sus concepciones son, por lo mismo, totalmente originales, como lo es la naturaleza de los conocimientos revelados por él. Siendo muy joven se encontró dueño de conocimientos que la humanidad no poseía, por lo que estructuró un plan para hacerlos llegar a todos los seres humanos, plan que se viene cumpliendo paso a paso desde hace más de treinta años; las razones que posibilitaron lo anterior las hallará el estudiante expuestas en la obra “La herencia de sí mismo” ([3]).

2.      Pregunta: Relación entre Logosofía y otras doctrinas que se refieren a la mente y los pensamientos.

 Bases para la respuesta: Logosofía no presenta sus conocimientos de la mente y los pensamientos en forma aislada, sino como, parte de su concepción; el estudio aislado de los mismos no conduce a la superación integral porque no propicia la evolución consciente del ser. Por otra parte, el método experimental para asimilarlos a la vida es único de Logosofía y el carácter consciente de esa asimilación habilita al ser para ayudar a otros en la misma realización, lo que unido a la trascendencia de los beneficios que ello representa para el hombre, coloca al estudiante de Logosofía ante la posibilidad de hacer el bien, de acuerdo con las Leyes Universales que Logosofía le descubre y enseña a conocer, aspectos éstos que se irán comprendiendo a medida que se avance en el proceso de evolución consciente.

3.      Pregunta: Relación entre Logosofía y las filosofías.

Bases para la respuesta: Las diferencias son profundas e insalvables:

a)   El conocimiento filosófico busca la verdad y la busca fuera del hombre; Logosofía parte de la verdad y lleva al hombre a descubrirla en sí mismo, en su ser interno.
b)   El conocimiento filosófico es intelectual y, por ende, externo al hombre; el conocimiento logosófico es experimental, con claros objetivos en cuanto a la superación humana y en relación con lo interno del ser.
c)   Filosofía es el conocimiento de teorías, doctrinas, conceptos, en contraposición unos con otros; Logosofía es conocimiento de vivencias, de experimentación; es conocimiento vivo.
d)   Filosofía busca el conocimiento por el conocimiento mismo, con independencia del uso que el hombre pueda hacer de él, habiéndose llegado a aceptar que a ese conocer no puede dársele uso concreto. Logosofía edifica con ese saber una nueva vida, llevando al hombre al esclarecimiento de los grandes enigmas de su existencia y al cumplimiento de su finalidad humana.

4.      Pregunta: Relación entre Logosofía y psicología.

Bases para la respuesta: La psicología, aun cuando aparenta desarrollar un tipo especial de conocimientos, no se diferencia de otras ciencias por cuanto es externa al ser; los psicólogos estudian lo que ocurre dentro del ser humano, con las limitaciones de los métodos de esta ciencia, pero no estudian su propia psicología individual, ni conectan sus estudios con altos fines humanos; en suma, la psicología no lleva al conocimiento de sí mismo, de los semejantes, de la Creación y sus Leyes, de Dios, como lo hace Logosofía, que estudia la psiquis en íntima relación con el espíritu.

5.      Pregunta: Relación entre Logosofía y las religiones.

Bases para la respuesta: Logosofía no postula ninguna actitud determinada frente a las religiones; es el estudiante de Logosofía quien se ubica frente a ellas a medida que avanza por el camino del saber. Esta nueva ciencia es afirmativa de verdades que el investigador puede comprobar a través del proceso de evolución consciente; para hacerlo no exige que el hombre abjure de la corriente de pensamiento de sus simpatías, pero éste deberá valorizar lo que ahora tiene, frente a lo que antes tenía. Logosofía esclarece la conciencia, haciendo conocer lo que se desconocía; sitúa al ser en el centro de sus posibilidades. Haciéndole recuperar la fe en sus propios valores y sustituyendo la fe ciega por la fe consciente, basada en el conocimiento de la verdad.

6.      Pregunta: Por qué no puede compararse Logosofía con otras ciencias.

Bases para la respuesta: Para tales comparaciones es necesario conocer suficientemente Logosofía, y ello se logra siguiendo las normas de su método; cuando se la conozca, no habrá inconveniente en dedicarse a ellas.

CONCEPTO SOBRE EL PODER DE ADAPTACION

Transcripto de “Introducción  al conocimiento Logosófico.”

“Hay en los seres humanos un poder que éstos no saben utilizar, pero del cual deben servirse inconscientemente, por rigor de las circunstancias, para alcanzar objetivos naturales en el correr de las edades. Este poder es el de adaptación, uno de los que con mayor precisión ejercen su cometido.

El hombre, por su constitución psíquica, mental, espiritual y física es un ser adaptable a todos los cambios y a todas las situaciones en que lo coloca la vida a medida que avanza hacia su perfeccionamiento.

Puede decirse que es general –ya que se produce en todos– la reacción que experimenta el ser cuando, apremiado por las circunstancias, debe aceptar situaciones a las que por propia voluntad no habría jamás tratado de adaptarse. El tiempo, con la serie de reflexiones que sustenta en sus poderosos medios de expresión, hace que el hombre admita, acepte y se adapte a esas situaciones, pero sin alcanzar –salvo excepciones– la comprensión exacta de tales hechos. He ahí la diferencia entre los que se adaptan por obligación y los que buscan la adaptación natural con plena noción de lo que ello significa para su proceso evolutivo.

Nadie ignora que en la vida suceden muchos episodios que suelen terminar en tragedias, cambiando casi instantáneamente las situaciones individuales. Si no se utiliza en tales casos el poder de adaptación, el sufrimiento se torna por lo común desesperante, consume la vida y pliega el espíritu haciendo que éste se acurruque en el interior del ser, cohibido y triste, sin esperanzas de redención” (Pág. 161).

“La Ley de Adaptación es tan inflexible que no admite términos medios entre una y otra situación: se cambia o no se cambia. De manera que si ha acontecido un hecho que obliga a un cambio, el permanecer en el mismo estado o condición equivale a vivir al margen de la realidad y, por ende, a sufrir intensamente. Esto es lo que acontece cuando el hombre se resiste a los cambios; de ahí que brote por doquier el dolor, la miseria, la angustia, y sea el sufrimiento un visitador casi permanente de los corazones humanos” (Pág. 162).


[1] Ver “Logosofía. Ciencia y método”. Págs. 91, 133 y 135, “Mecanismo de la vida consciente”, pág. 50, “Exégesis logosófica”, pág. 101.

[2] Ver “Logosofía. Ciencia y método”, págs. 68, 69 y 70.

[3] Ver “Boletín Logosófico”.  N 4, pág. 3, publicado en diciembre de 1956, en Paraná, (Rep. Argentina)

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Prólogo sobre artículos de Logosofía

Entre las múltiples forma de dar a conocer su pensamiento, Carlos González Pecotche publicó artículos y fue entrevistado por diversos medios de prensa de Uruguay, Argentina y Brasil. Incluso fue entrevistado por la televisión Argentina en 1960, con motivo del Primer Congreso Internacional de Logosofía, con el que presentara sus resultados al mundo, tras tres décadas de intensas investigaciones y realizaciones.

Consideramos importante la difusión de estos artículos, que hasta 1937 fueron publicados por él mismo en su libro “Artículos y Publicaciones”, ya que ellos trazan con diáfana claridad su afán de que su nueva concepción del hombre y el universo, llegara y beneficiara a toda la humanidad, y no solamente a la clase intelectual o dirigente.

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Sugerencias sobre la preparación mental y espiritual de la mujer

Por Carlos Bernardo González Pecotche, Revista Logosofía Nº 3 (marzo de 1941)

Uno de los problemas que a veces suele recrudecer en el alma de la mujer es aquel que entraña al de su complejo humano, por ser el que más incapaz se siente para resolver con felicidad.

Su figura es en la mayoría una obsesión permanente. Lucha por mostrarse bonita, atractiva, de porte distinguido y ademanes cultos o, mejor aún, graciosos. Y no hay dudo que muchas lo obtienen, y con facilidad. El conjunto de su persona aparece así atrayente, vistoso, y de seguro que ejerce una influencia considerable al primer golpe de vista del sexo contrario, pues es inobjetable que hacia él es a quien va dirigido el hechizo.

Sin embargo, en su afán de embellecerse físicamente, la mujer ha descuidado en grado extremo la belleza de su fisonomía moral y psicológica. Muchas, sin darse cuenta de la gran importancia que revisten las características superiores –por cierto tan sublimes que imprimen en el rostro “el inconfundible rasgo. de la cultura en su más exquisita manifestación–, se afligen de sus fracasos y no atinan a comprender a qué obedece su infelicidad.

Una flor puede ser muy vistosa hasta admirada en el conjunto de un ramo de flores, pero si no tiene perfume, al contemplarla sola, la ilusión de su belleza se esfumará tan pronto se manifieste como algo sin alma, como una cosa inerte, incapaz de comunicarnos las delicias de su intimidad, la fragancia de su espíritu, que tan grato resulta al alma que lo aspira.

Un pájaro de precioso colorido, que no cante, podrá provocar también admiración, mas ello será mientras le tengamos ante nuestra vista y cesará conforme se aleje. ¡Cuánto más extasía el espíritu el pájaro que deja escuchar sus maravillosos trinos! Aunque no le veamos, aunque el colorido de su plumaje sea el menos vistoso, nos atraerá, y su canto nos deleitará hasta el punto de anhelar tenerlo siempre con nosotros.

La mujer cuyo espíritu carece de cultivo, de ilustración, puede resultar tan insulsa como la flor puramente vistosa pero si se esmera en pulir sus modales más que sus uñas, si advierte que la bondad y la alegría deben formar parte inherente de su naturaleza femenina y se aplica en hacer desaparecer los defectos de su carácter al tiempo que hace desaparecer las impurezas de su rostro, encontrará que su vida florecerá llena de esperanzas y se convertirá, por sus encantos, en la flor predilecta del espíritu.

La Logosofía encara el problema de la mujer, en su fondo, comenzando por interesar vivamente su pensamiento y haciendo que la naturaleza femenina experimente los beneficios de un encanto superior, cual es el de la gracia del espíritu por el cultivo de las facultades mentales. Ello no requiere grandes esfuerzos ni agitados o pesados estudios.

No bastan solamente, los arreglos externos para realzar la figura humana por encima de la vulgaridad, pues en el trato con los demás aparecen con frecuencia las deficiencias propias de un estado semejante, y cuánto se anhela en esos momentos poseer lo que reclama a gritos el pudor interno. Una mujer discreta, gentil y culta es agradable siempre dondequiera se halle. Los atractivos del alma suelen ser mucho más poderosos que los del físico.

La mujer debe ser fina en sus modales, y en su lenguaje. Todo gesto, expresión o actitud que atente contra su feminidad, la afea y llega hasta convertirla en un ser que inspira rechazo.

Para adquirir las bellas cualidades que tanto adornan su carácter es necesario que la mujer se disponga a ello con especial dedicación. Aprendiendo a conocer de qué modo los pensamientos actúan e influencian la vida, buscará la compañía de aquellos que eleven su espíritu y contribuyan, por un lado a dar brillo a su figura de mujer superior en el medio ambiente en que actúe, y por otro, a que su alma disfrute de las innumerables prerrogativas que abre el conocimiento a las posibilidades de vivir una vida más amplia y más llena de atracciones que la vulgar, por contener ella una variedad tan incontable de motivos que no sólo despiertan al ser interno en un nuevo mundo, si no que lo extasían ante la grandeza de esa parte de la creación que permanece ignorada para los que no saben que existe ni se aprestan a obtener los medios para conocerla.

El cultivo mental debe constituir, pues, para la mujer, una necesidad intensa como la que siente para embellecer su persona.

Pero esto no es todo. Bien puede presumiese que los beneficios que reporta a la mujer una preparación de esta índole son incalculables. Muy diferente es la posición espiritual de la que se sabe con aptitudes para enfrentar la vida, a la de aquella que no las posee. ¿Y quiénes si no los propios hijos habrán de recordar con gratitud esa gracia, poco menos que sublime, que una madre inteligente y culta derrama sobre el alma de los mismos? ¿qué premio más grande puede haber para sus sacrificios que aquel que su nombre, símbolo de ejemplo, sea bendecido y venerado por todos? Mujeres así son las que forjan el ideal de las generaciones.

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Los resabios de la filosofía Yoga y consecuencias de sus prácticas -Parte I-

La concentración mental base del Yoga. Nuestro concepto sobre concentración mental. Diferencia fundamental entre las pretendidas prácticas yogues y mentalistas y la concepción logosófica sobre la función verdadera del pensamiento en la concentración mental.

Por Carlos Bernardo González Pecotche.

De su libro Biognosis (1940, capítulo V)

… Urge hacer una revisión de algunas popularizadas ideologías sobre mejoramiento espiritual, cuya boga ha continuado, a pesar del reiterado fracaso que sus métodos arrojaron en la práctica. Se diría que la esperanza humana sigue inconscientemente aferrada a ese débil y adulterado reflejo de las verdades de otro tiempo, no obstante los severos contrastes con que la realidad le advierte que debe dirigirse a mejores fuentes de saber.

Consideremos, por ejemplo, la doctrina del Yoga, cuyas exposiciones, comentarios y derivados ocupan tanto lugar en las bibliotecas modernas, y que no hace mucho merecieron una apología de Romain Rolland. Se entenderá que nos referimos al yoga o a cualquiera de sus derivaciones mentalistas, en la forma que circulan actualmente. Lejos estamos de aludir a la vieja disciplina, tal cual floreció en la India unos cuarenta siglos atrás, pues de, ese monumento sólo quedan ruinas y recuerdos; así lo reconoce el más renombrado de sus expositores modernos, Swami Vivekananda, cuando nos dice: “En la India, debido a diversas causas, el Raja-Yoga cayó en manos de personas que perdieron el noventa por ciento de este conocimiento y del resto que les quedó trataron de hacer un gran secreto”. Y más adelante añade: “… y es un hecho sorprendente que cuanto más moderno es el comentarista que de ella se ocupa, tanto más equivocadamente la interpreta”.

Cuanto se diga de la historia del Yoga, de la vida de sus primitivos expositores, de las épocas en que surgió, etc., será indudablemente, muy interesante y podrá dar lugar a que se escriban páginas brillantes. Pero, en lo que al conocimiento de sí mismo se refiere, la utilidad de esas páginas ya es harina de otro costal. La humanidad de hoy exige métodos preciosos. y científicos, de base homogénea y de absoluta certeza y seguridad en sus resultados, que es inútil pedirlos a una filosofía que data de hace más de treinta siglos, escrita en idiomas que cuanto más se conocen, más enseñan a desconfiar de traducciones e interpretaciones.

Los actuales tratados de yoga comienzan, generalmente, por indicar al estudiante ejercicios de concentración y vacío mental, laxaciones musculares, hábitos de aislamiento, meditaciones y repetición memórica de fórmulas  destinadas al logro de esta o aquella cualidad.

Por ejemplo: Ramacharaka aconseja, desde la primera lección, afirmar: “Yo soy el dueño de mi mente”; esto es afirmar una mentira, como si con la sola repetición de una frase pudiera lograrse el objetivo perseguido.

Para que el hombre llegue a ser dueño de su mente es menester que comprenda a fondo su naturaleza ; que se compenetre bien de sus modalidades; que conozca las actividades de los pensamientos, etc., etc. La fórmula que indica Ramacharaka – al igual que tantas otras que pueden encontrarse en libros análogos – no es más que un automatismo inconsciente por repetición de palabras o de gestos, sin ningún resultado práctico. Lo mismo valdría que el estudiante repitiese “yo soy el dueño de mi estómago” o “yo soy el dueño de mi nariz”. ¿Qué resultados podrían aguardarse de ello? Si le sobreviniese un estornudó, por ejemplo, por más dueño de su nariz que repita ser, tendrá que estornudar.

También recomienda el citado autor: “Haced que vuestra imaginación os vea a vosotros mismos como poseedores de una cualidad mental y como llevándola a cabo. Empleadla en vuestra imaginación una y otra vez tan a menudo como sea posible. .. “.

Ramacharaka cree que con tales ejercicios se desarrolla la cualidad imaginada. Pero no hay tal cosa, y es inadmisible la ingenuidad que presupone ese fantaseo autosugestivo.

El único resultado que puede brindar la repetición de semejantes fórmulas es la  hipertrofia de la imaginación, ya que es la única cualidad que actúa en el caso; por ejemplo, si una persona se pone a imaginar que posee la firmeza, no está cultivando la firmeza, sino la imaginación.

La realidad se ha encargado de demostrar esto a muchos ilusos, cuando al cabo de unos  meses de práctica sobre la voluntad, la energía o la memoria, tuvieron que recurrir a alguna de ellas y se encontraron con que habían acumulado un capital quimérico, que se evaporaba al contacto más leve con las asperezas de la vida corriente.

Prosiguiendo el análisis de esta clase de libros, encontramos igualmente tal ausencia del sentido de la realidad y tal abundancia de puerilidades, que no parece sino que los autores se hubieran propuesto convertir al hombre en un Tartarín frente a sí mismo. Tanto lo inducen a repetir e imaginar que es el dueño de su mente y de su destino; que es el centro en torno al cual gira el mundo, etc., etc., que hasta llegan a sugestionarle y hacerle creer que está en posesión de una cuantiosa fortuna espiritual representada por fuerzas, poderes y conocimientos de toda índole. La historia nos muestra  muchos antecedentes de esta viciosa inclinación de la naturaleza humana a la fantasía. Dícese que él rey Jorge IV, a fuerza de repetir a los demás que había asistido a la batalla de Walterloo, terminó por creerlo él mismo.

Quien se propone realizar el “Nosce te ipsum” debe estar muy en guardia contra los  extravíos de la imaginación. Es, precisamente, el excesivo y defectuoso desarrollo de esta facultad uno de los más serios adversarios con que se encuentra el hombre moderno que se propone superar su condición espiritual.

Ninguno de los sistemas yoguis contiene una palabra de advertencia al respecto; muy al contrario, aconsejan exacerbar la fantasía y desenfrenar totalmente la imaginación, haciendo que el hombre sueñe estar en posesión de toda clase de facultades superiores, día tras día y en forma rutinaria. Este parece ser el único “método de mejoramiento espiritual que recomiendan, pues según ellos, el medio más eficaz de adquirir cualidades superiores es imaginando uno poseerlas.

Ahora bien; es casi imposible determinar los absurdos a que puede llegar un hombre abandonado a sí mismo, sin más guía que la de esos consejos rudimentarios e indicaciones vagas, y sin el auxilio de otra facultad que la imaginación, de la que tanto debería prevenirse. No obstante, puede señalarse como norma general, que la insistencia en tales ejercicios conduce al desequilibrio, al hastío o a estados agudos de sobreexcitación psíquica y nerviosa. Lo único que puede obtener el hombre de las “concentraciones del pensamiento” que se le indican como llave de todo conocimiento, es un dolor de cabeza después de cada sesión o bien, quedarse profundamente dormido en el curso de la misma.

Nadie hasta aquí ha denunciado la verdad sobre esos resultados, obedeciendo ello, sin duda, más que nada a ese temor al ridículo que experimentan quienes practicando el yoga se han vuelto insensatos hasta el punto de afirmar que han logrado realizar lo que en semejante forma es completamente inalcanzable. La Logosofía pone al descubierto tales errores y absurdos, basada no sólo en razones de lógica esencial, sino en la observación directa de múltiples casos que por ser públicos y notorios, nos eximimos de comentar.

El lector que tal vez no ha tenido oportunidad de presenciar estos casos y que muy posiblemente sólo haya escuchado alabanzas respecto al yoga, ¿duda de la seriedad de esta afirmación? Perfectamente. He aquí, entonces, algunos trozos de la ya citada obra de Vivekananda que evidencian sin réplica a qué extremos puede llegar la persona mejor intencionada, por medio de estos equivocados manejos mentales:

“Si concentráis vuestro pensamiento sobre la punta de la nariz, dentro de algunos días principiaréis a sentir las más exquisitas fragancias”

“Aquellos que practican asidua y constantemente observarán muchos otros signos. Algunas veces percibirán sonidos a manera de un repique de campanas oídas a distancia, que a su oído parecerán como un sonido continuo. Otras veces verán diminutos puntos de luz que flotan y cada vez se hacen mayores. Cuando esto suceda, tened por seguro que estáis progresando rápidamente…” (pág., 104)

Es evidente que para estos consejos habría que añadir algunos artículos al código Penal. Inducir a tales desatinos y todavía afirmar que esos síntomas de debilitamiento nervioso son señales de progreso, es un crimen de lesa humanidad; un atentado contra la sabiduría de ayer y de hoy, cuyos verdaderos representantes jamás aconsejaron semejantes locuras.

He aquí otra prueba que figura un poco más adelante: “observaréis que al principio las cosas más tenues os desequilibran. Una pequeña cantidad de alimento de más o de menos llevará la perturbación a todo el sistema hasta tanto que logréis un perfecto dominio, en cuyo caso podréis comer lo que os plazca. Cuando principiéis a concentraros, notaréis que la caída de un alfiler os hará el efecto de un trueno que hubiese pasado a través de vuestro cerebro” (pág., 105).

Tales son, indudablemente, los síntomas del estado de sobreexcitación que enunciáramos. Confundirlos con los del mejoramiento espiritual es tomar la enfermedad por salud y el debilitamiento por vigor. ¿A dónde conduciría un médico que padeciese análogos errores?

(continuará)

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Concepto sobre el perdón o acto de perdonar

Por Carlos Bernardo González Pecotche

De su libro “Diálogos”, (1952, Diálogo No. XXXVI, pág 144)

FAUSTINO —Días pasados comentábamos, entre varios condiscípulos, la eficacia o la ineficacia de la aplicación de ciertas prácticas y principios sustentados por algunas religiones, teniendo presente, desde luego, algunas enseñanzas logosóficas que difieren de las interpretaciones conocidas. Tal, por ejemplo, lo referente al perdón o acto de perdonar.

Por mi parte, siempre he considerado humano el perdonar las faltas de los demás, aún cuando en mi caso en particular —y creo que en muchos ocurre lo mismo— me ha sido difícil hacerlo al instante; antes bien, después de un tiempo, y, según los casos, he perdonado o no. En cambio, me resulta incomprensible el perdón que las religiones otorgan a sus fieles por el mero hecho de confesarse, o por destinarse un día del año al perdón de las faltas mútuas entre semejantes. Tal vez exista en ello algo enigmático, ajeno totalmente a mi conocimiento. Será de gran valor para mí escuchar al respecto vuestra autorizada palabra, profunda y convincente siempre.

PRECEPTOR —Este asunto del perdón es algo muy delicado, que merece, dada su índole y por el hecho de ofrecer aspectos tan variados como singulares, tratarse con la extensión debida.

Como fórmula moral es admirable, pero no siempre cumple su primordial objeto. Ahora bien; prescindiendo de todo otro concepto, la Sabiduría Logosófica concibe el perdón como una virtud de espíritu universal que se extiende por todos los ámbitos de la Creación y cuyos beneficios alcanzan a la criatura humana mientras no abuse de tan preciada prerrogativa.

Así, pues, en tanto vive el hombre en la ignorancia, ajeno por completo al mecanismo universal que gobierna y regula por medio de sus leyes los movimientos y actividades de la existencia animada, comete errores y faltas de toda especie. En su inmensa mayoría, dichos errores y faltas son reparables, pero las sanciones que salen de la órbita jurídica de las relaciones humanas rara vez tienen inmediata aplicación; de ello se encarga luego la adversidad haciéndole sufrir las consecuencias.

No obstante, las leyes supremas son justas y magnánimas, y a la vez estrictas. Conceden al hombre el tiempo necesario para reparar sus faltas, primero mediante el reconocimiento de las mismas y después mediante el esfuerzo tenaz para enmendarlas íntegramente. Realizado esto, el perdón surge de la propia conciencia individual, al quedar reparados la falta o el error. Si tales hechos hubiesen afectado a sus semejantes, esa conducta asimismo lo rehabilitaría.

FAUSTINO —Es la vuestra una originalísima concepción que supera en alto grado los antiguos conceptos. Pero aún me resta una duda: los seres afectados por los errores o faltas de un semejante, ¿no deben, acaso, perdonarlo para que aquél pueda quedar absuelto?

PRECEPTOR —He ahí, precisamente, un hecho cuya frecuencia hace necesaria su aclaración. Él perdón que comúnmente otorga el ofendido, o simplemente afectado, es siempre ostentoso, haciéndolo sentir, por lo general, en forma harto deslucida. Ese perdón, concedido desde la altura ilusoria en que éste se ubica, constituye para el perdonado un verdadero, agravio.

Entre seres evolucionados, el perdón de las faltas y errores ajenos es una virtud consubstancial con el propio espíritu, justo y magnánimo, y, sin necesidad de manifestarlo en gesto externo, se lo evidencia por el olvido del daño que, a juicio de quien perdona, le hubo ocasionado un semejante.

FAUSTINO —Pero si quien incurriera en un desliz no se enmienda luego ni reconoce sus faltas o errores, ¿qué proceder cabría?

PRECEPTOR —Conviene agotar siempre todo recurso noble para que el ofensor comprenda finalmente su equivocación; si nada diera resultado, siempre queda el retiro discreto de la amistad.

Jamás deberá privarse, a quien ha incurrido en falta, de la oportunidad de subsanarla corrigiendo su equivocada actuación. Pero si no se enmienda, cuenta de él será afrontar las consecuencias, que han de comenzar por su desconcepto.

FAUSTINO —Me interesa conocer cuáles son esos recursos nobles que habéis mencionado, de los cuales se puede echar mano en tales casos.

PRECEPTOR —La paciencia y la tolerancia que exige todo comportamiento elevado, en primer lugar. En segundo término, el llamado de atención, sin alterar la serenidad que requieren esas circunstancias ni mostrar las violencias de las reacciones que hubieran podido experimentarse.

FAUSTINO —Resumiendo, ¿podríais señalarme, entonces, el verdadero alcance del perdón?

PRECEPTOR —Claramente se desprende de cuanto os he expresado que el verdadero perdón, el que redime, surge de la conciencia individual al enmendarse quien ha incurrido en falta o en error.

Es ese el perdón grato a los ojos de Dios, por ser el más fecundo. También lo es el que se evidencia por el olvido o atenuación que discretamente se hace de una falta; no así el que se pronuncia de labios afuera, porque revela incomprensión y aún hipocresía, pues generalmente está subordinado al sometimiento humilde del perdonado que lo acepta.

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En pro de una Escuela de Educación y Cultura Política

Por Carlos Bernardo González Pecotche.

De su libro “Nueva Concepción Política” (1940)

Como ya ha podido apreciar el lector, no escribo por primera vez sobre estos temas que tanto apasionan a las gentes y mueven el espíritu de las masas de un extremo a otro de la opinión y del sentir.

Me ha preocupado siempre todo cuanto atañe a la vida del hombre, tanto en sus relaciones mutuas con su sentir y pensar como con el espíritu íntimo de la naturaleza que anima su existencia. Mi pensamiento no se ha circunscripto jamás a ningún sector de los que suelen ser preferidos por la inteligencia y a cuyo punto los hombres encauzan sus miras y concretan sus aspiraciones y actividades. De ahí que me interesara vivamente cada cosa que pudiera ser objeto de una observación especial, a fin de aportar, sólidamente afirmado sobre profundos conocimientos de la psicología humana, toda la luz necesaria, pensando que ella podría ser aprovechada con positivos beneficios por el entendimiento común, que tanto necesita ser auxiliado en la maduración de sus precarios juicios.

No debe, por tanto, sorprender a nadie que mi pluma exponga hoy mi concepción política y ofrezca mi concurso desinteresado e inspirado en el más sano patriotismo, al alma de un nuevo movimiento cívico que encarnando el sentir unánime del pueblo argentino, marche con paso firme y seguro hacia la conquista definitiva de los sagrados y supremos ideales de la patria.

Estas manifestaciones que hago con la más absoluta independencia mental, tendrán tal vez una acogida fría y escéptica en los políticos que actualmente descuellan en las filas partidarias y aun en el marco de la vida nacional; pero, también es posible que encuentren campo propicio en los ciudadanos conscientes, que aunque se hallen en altas posiciones no dejan por ello de buscar en medio de la opinión, nuevas voces de aliento, estímulos reconfortantes y palabras sabias que orienten sus espíritus en esas horas inciertas y temibles que aparecen en la historia de los pueblos y que, justamente, en estos momentos nos encontramos atravesando.

El mismo Sr. Presidente de la Nación lo ha dicho en su discurso – programa pronunciado en el Luna Park el 6 de julio de 1937-. “La política no debe ser acción de profesionales que dirijan la vida de los partidos hacia el logro de sus aspiraciones personales”. Y ha dicho más aún; ha expresado en el citado acto que “no es Posible, en la hora grave que vivimos, ser indiferentes a la función política”.

Esta función no es un monopolio del cual sólo han de participar unos cuantos centenares de elegidos. En su expresión más sobria y concordantes con el alma popular, ella debe ser el campo experimental donde el ciudadano pone a prueba sus aptitudes, capacidad y sinceras aspiraciones de ser un elemento eficiente y necesario en la función política de que habla el Primer Magistrado, para el mejor desempeño de todas las tareas que incumben al Estado.

Entre los cursos que forman el bagaje de enseñanza en las escuelas comunes o primarias, figura uno sobre Instrucción Cívica; pero éste no basta para formar la conciencia del ciudadano de mañana.

En noviembre del año 1935 publiqué un proyecto de Escuela de Educación y Cultura Política ([1]) que voy a permitirme insertar para mejor documentar mis preocupaciones en este género de actividades, de las cuales, como ya dije, me he mantenido al margen en el sentido de una actuación personal. Dice así:

“El problema político de los pueblos va tornándose cada vez más insondable a causa del relajamiento gradual que ha venido sufriendo la política. Es hora ya, de que los dirigentes de todas las grandes agrupaciones de esa índole, hagan un alto en su constante batallar por la conquista de posiciones públicas y se apresten, con serenidad y cordura, a hacer una revisión de sus valores, actos y palabras. Nadie ignora que existe un gran desequilibrio entre la masa política y sus dirigentes, pues la primera obedece, simplemente, a las sugestiones de estos últimos.

“Las deficiencias que adolecen los partidos políticos, van ahondando cada día más los resentimientos entre los partidarios de diversas tendencias y éstas son ya lo suficiente visibles a la opinión pública como para que el problema sea encarado decididamente, a fin de conjurar el mal en sus propias raíces.

“Se dirá: ¿En qué forma puede ser realizado ese milagro?

“Los problemas muchas veces dejan de resolverse, no porque sean difíciles o insolucionables, sino porque se carece del valor y grandeza de alma necesarios para encarar las soluciones que el mismo problema invita a adoptar a los hombres.

“Se han ensayado ya muchos sistemas, muchos métodos, e intentado infinidad de reformas que en el orden político pudieran redundar en un cambio favorable para los intereses partidarios; pero, los resultados han sido siempre los mismos, sin que se haya llegado hasta el presente a una conclusión práctica y digna de servir de ejemplo a los demás.

“Es necesario dar al pueblo bases para que no sucumba luego por la falta de recursos técnicos, en el laberinto de las circunstancias que surgen a raíz de sus actividades políticas internas.

“Los partidos políticos se forman unas veces en torno de personas que asumen la dirección de los mismos, y otras, por un movimiento de opinión que agrupa en el vórtice de las aspiraciones comunes, una gran cantidad de individuos aprestados a sostener decididamente sus postulados o ideales políticos.

“Los medios que utilizan los distintos partidos para conseguir prosélitos son harto conocidos y no vale la pena mencionarlos. Se ha visto cómo emerge de la incógnita masa una porción de seres que sin la debida ilustración, experiencia y cultura, son llevados por entusiasmos pasionales a ocupar altas posiciones públicas o representativas. De ahí que se relajen luego los resortes orgánicos que funcionan movidos por constituciones sanas y nobles.

“Esto acontece porque no se ha señalado a las agrupaciones políticas, una norma, una disciplina, una educación esencial para que sus componentes puedan llegar a ser aptos y eficientes colaboradores, cuando la oportunidad requiera de ellos una cooperación patriótica y digna en el seno del gobierno, del parlamento u otras posiciones públicas de estricta responsabilidad.

“Es hora ya de pensar en instituir en cada nación libre, que quiera llegar a altos designios, una Escuela de Educación y Cultura Política, abierta a todos los ciudadanos del país, sin excepción.

“A semejanza de las disciplinas universitarias, esa escuela podría tener un programa de estudios que abarcase hasta el bachillerato en ciencias políticas.

“Con seguridad que se cometerían así menos errores en la selección de los candidatos y se refrenarla un tanto la ambición que tiene la mayoría de los políticos, desde sus comienzos, de llegar a ser Presidente de la República o de ocupar altas posiciones con miras no siempre a la altura de la responsabilidad que tales cargos exigen.

“Establecido un vasto programa que comprendiese los conocimientos indispensables para investir de aptitudes inobjetables a los futuros políticos, la Nación contarla con hombres de carrera, quienes sabrían desempeñarse a entera satisfacción de su pueblo, con lo cual se evitaría el lamentable espectáculo que presenta el panorama político, no sólo en los momentos preelectorales sino y lo que es más sensible en las deficiencias que suelen observarse en las actitudes de los gobernantes, como tantas veces ocurre en la vida de los pueblos.

“Un programa bien definido que orientara en forma clara y precisa el desempeño de cualquier misión o cargo político, constituiría toda una solución al problema que se busca resolver por tantos medios.

“Podrían señalarse como base de la educación y cultura política, los siguientes cursos:

  • Enseñanzas elementales de política. Ética política.
  • Enseñanza parlamentaria. Enseñanza administrativa.
  • Historia política de los pueblos (métodos, reformas, resultados, cte.).
  • Política interna.
  • Política internacional. Urbanismo.
  • Oratoria y propaganda política. Actos electorales.
  • Materias diversas sobre competencia política, etc.

“El cuadro de profesores debería estar formado por políticos de sana reputación, cuyas tendencias fueran de mayor consideración, y de igual modo las mesas examinadoras, prohibiéndose toda referencia partidaria dentro del recinto de esa institución nacional.”

Desde luego, el proyecto expuesto no es más que una simple enumeración de puntos que podrían servir de base para un proyecto definitivo. Sólo he querido sugerir con el planeamiento enunciado, una conducta a seguir con descontadas probabilidades de éxito para el futuro político de la Nación.

Más que nada, la iniciativa tiende a desterrar de nuestras prácticas al comité como escuela política, pues nadie ignora que allí, en esos ambientes viciados por las pasiones, se forman la mayoría de nuestros hombres de Estado y funcionarios de gobierno, con la rémora del lastre caudillesco.

Pienso, decididamente, que es en la cátedra donde el político de buen cuño habrá de hacer obra fecunda, instruyendo a las juventudes más que con discursos fogosos, con aquella prédica sana que abre el alma del ciudadano e inflama sus sentimientos de fervor patriótico, puro y generoso.

Es ahí, en esa Escuela de Educación y Cultura Política, donde el instructor, aparte de guiar a los aspirantes hacia el buen sentido de las cosas que conciernen a la acción pública y privada de los hombres de nuestro pueblo, los llevaría a compenetrarse de los problemas que preocupan al país, estimulando el discernimiento a fin de que cada uno, por sus propios esfuerzos, alcance más tarde a colocar su grano de arena en la obra que cumplen las generaciones para el mayor engrandecimiento de la patria.

Se obligarla así a pensar a los hombres del mañana que aspirasen descollar con méritos en el escenario de la vida nacional, incitándolos al esfuerzo individual, a la iniciativa y producción en materia de perfeccionamiento y manejo prudente y honesto de la cosa pública.

Cuántos elementos valiosos podrían salir de esas aulas y cuántas soluciones se hallarían en ese laboratorio, en el cual la competencia y la selección, en pleno apogeo de una rivalidad moral, habrían de hacer florecer no pocas ideas verdaderamente luminosas en la mente de los que aspiraran a desempeñarse allí donde la Nación requiera sus servicios, que luego ha de premiar llevándolos a posiciones de mayor responsabilidad.

También seria un freno constante para la juventud que quisiese participar en las lides políticas, puesto que la comprensión y capacitación obtenidas por las disciplinas que regirían en esa Escuela de Educación y Cultura Política, predispondrían su espíritu a una mayor conciencia de las situaciones y no se dejaría arrastrar tan fácilmente por la seducción de las deslumbrantes perspectivas que cada posición partidaria presenta a los ojos de los que entran bajo la acción del proselitismo electoral.

El político debe ser, en la verdadera acepción de la palabra, según mi concepto, un hombre dinámico, de inteligencia lúcida, amigo de la investigación y del progreso, de un complejo psicológico resistente a todos los contrastes de la vida pública, principalmente en su acción de gobernante.

Del comité salen a menudo hombres inflados, abúlicos, codiciadores de cargos públicos con altas remuneraciones, pero sólo para mandar, pues les fastidia toda idea de trabajo. Su ocupación favorita ha sido siempre y seguirá siendo, la de charlar; “hacer política”, de lengua afuera; darse importancia con los de abajo y halagar el oído de los de arriba, salvo raras excepciones en que prevalece el espíritu de lucha, de organización, asistido por patrióticos anhelos.

Soy de opinión que la cultura cívica de nuestra Nación, debería alcanzar a los comités, transformándolos en centros respetables de reuniones partidarias, donde los ciudadanos que tomen contacto con sus correligionarios, no se sientan defraudados al advertir una apreciable contradicción entre los pulidos discursos de los candidatos y las toscas palabras y no menos deslucidos modales de los que allí concurren durante las campañas políticas.

Por lo general, los partidos han carecido de ideales fijos o, en el caso de haberlos tenido, éstos se esfumaron no bien triunfaron las fórmulas electorales. Durante más de veinticinco años he escuchado de labios de los más calificados políticos, casi idénticos proyectos y una singular coincidencia en sus pensamientos, expuestos, por lo general, en discursos de circunstancia más que en escritos que contuvieran el resultado de meditados y prolijos estudios sobre los problemas que afectan al país.

Los presidentes argentinos la historia lo testifica han hecho obra de gobierno acudiendo a sus inspiraciones íntimas y orientados por sus propias iniciativas, más que siguiendo rutas, ya que éstas brillaron por su ausencia en los estandartes partidarios.

Sin embargo, pese a todos los buenos propósitos de los gobernantes, pese al clamor público y a las erogaciones inmensas que significan para el país los puestos nacionales, los gobiernos no han podido quebrar esa resistencia, activa y pasiva a la vez, tenaz y abrumadora, que ofrece la demagogia, inseparable compañera de la burocracia.

¿Quién la fomenta? El mismo nombre lo dice: empleos públicos. He ahí el ideal único e insustituible detrás del cual han marchado hasta hoy las multitudes como rebaños al redil. ¿Qué ciudadano no se siente atraído y con derecho a ocupar esos puestos de pocas horas de trabajo y sueldos crecidos?

Cuando el Estado exija un mayor rendimiento a los empleados públicos, haciendo primar la competencia a la cuña política, se habrá dado un gran paso y más de una repartición se verá raleada de escribientes y mejor atendida por los que supieran entender sus obligaciones. Pero con harta frecuencia vemos que los jefes de grandes reparticiones, como los gobernadores de provincias, plagan de parientes el Presupuesto, y si algunos puestos les sobran, los reparten entre los caudillos que palanquearon sus candidaturas o les sirven de dóciles instrumentos para su manejos administrativos o políticos.

No hay duda que con mal disimulada sorna, dirán los aludidos que “la caridad empieza por casa”. olvidando que en este caso crean de hecho una situación incómoda y peligrosa a la moral pública e infligen un serio agravio a la economía o erario, ya que no tenemos aquí castas privilegiadas a quienes les esté concedido el derecho exclusivo de gozar y explotar el patrimonio nacional. Y si todo ciudadano tiene idénticos derechos, resulta que de tal postura deriva una disputa interminable, pues cada “mandón” que asume una jefatura de esa jerarquía, hace suya la máxima y manda a paseo a los familiares y favorecidos del que le precedió. Errores de nuestras prácticas políticas que ni las lecciones del pasado ni las experiencias del presente han logrado aún extirpar de raíz.

No se concibe, pues, en la Argentina por lo menos, que el proselitismo tenga algún éxito si no es en base a ofrecimientos, ventajas inmediatas, promesas que sugestionan; de ahí que entre los pliegues que dibuja la sonrisa irónica de los “generosos” distribuidores de puestos, se deje entrever a los votantes la perspectiva de acercarse al, “palenque” y beneficiarse con la influencia de los caudillos.

Ese apego febril de las masas ciudadanas, hasta cierto unto estimulado por los caudillos, a cifrar todas sus esperanzas en la Administración Nacional, de la que por años, a expensas de ella, hacen su modus vivendi perjudicando, indiscutiblemente, los intereses de la patria esa misma que a pleno pulmón y en ardiente prédica política declararon defender y engrandecer -, no existiría si los gobiernos se preocuparan de dar al ciudadano otra cultura, otra instrucción o preparación, la que haría de él un hombre a  o para desempeñarse en las múltiples labores que le ofrecen diferentes medios de ganarse honradamente el pan. ¿No es, acaso, una vergüenza que la mayoría de los comercios prefieran empleados extranjeros a los hijos del país? ¿Por qué el ciudadano argentino encuentra más difícil la vida que cualquier extranjero, gozando éste de prerrogativas que se le niegan a aquél? Es que al argentino le falta, en este caso, lo que, por lo general, le sobra al extranjero: capacidad y disciplina. En cambio, abundan en él la pretensión, la exigencia y la despreocupación por los intereses de la casa donde trabaja.

Un escaso porcentaje de jóvenes se inclina por el aprendizaje de oficios o especialización en las diversas ramas de la actividad común. Con excepción de los que siguen alguna carrera, los demás, mayoría siempre, abandonan sus estudios y si no tienen parientes o amigos influyentes que les aseguren un puesto dependiente del Presupuesto, comienzan su odisea en busca del mismo, llevando recomendaciones de un lado a otro, hasta que al fin, “si la buena estrella” no los abandona, encuentran alguna ubicación; de lo contrario, terminan por convencerse de que la vagancia es perjudicial para la salud y el porvenir.

Todo esto y cuanto al respecto vengo diciendo, evidencian la necesidad ineludible de crear una Escuela de Educación y Cultura Política, que, bien regida y con las exigencias del caso, prepararía el alma ciudadana creando aptitudes dignas y aspiraciones más justas sobre las cuales las juventudes habrían de labrar su porvenir y el de la patria. La burocracia y la demagogia recibirían un rudo golpe y la argentinidad, un enorme beneficio.


[1] Artículos y Publicaciones. (Recopilación) (1937)

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González Pecotche: Demócrata y Humanista – Capítulo V: El Ser Individual y el Ser Colectivo

El creador de la Logosofía visto desde el ángulo de su concepción política y humanista.

 Por Dardo Víctor Cabiró – Montevideo 1999
  1. Individuo y sociedad.
  2. El proceso de la postguerra. Individualismo y colectivismo.
  3. Una síntesis armónica entre individualismo y colectivismo.

1-. Individuo y sociedad.

La concepción de González Pecotche acerca de las relaciones del individuo y la sociedad no evidencian inclinación en favor de alguno de esos dos términos de la cuestión.

Su indeclinable propósito de que el hombre supere sus calidades morales, intelectuales y sicológicas, no le inhiben pensar en la proyección que esas mismas calidades –superadas en la medida de las posibilidades de cada quien- deben tener sobre el cuerpo social. Dicha superación permitirá sobreponerse a la indiferencia y al egoísmo.

Y, a su vez, la sociedad (y particularmente el Estado, en su representación jurídico-política de la misma), debe propiciar el desenvolvimiento de la individualidad, fomentando y no trabando el desarrollo del libre albedrío de la persona y sus manifestaciones externas.

Uno y otro propósito requieren el marco de un régimen democrático.

2-. El proceso de la postguerra. Individualismo y colectivismo.

“La postguerra será un proceso que convendrá cuidar con extrema atención y firme voluntad para que la humanidad no sufra un colapso que podría ser de fatales consecuencias. Ese proceso abarcará todos los cambios y transformaciones que tienen que operarse en el futuro inmediato y mediato, y, se sobreentiende, habrá que dirigirlo con el máximum de energía e inteligencia hacia una superación efectiva, hacia una evolución realmente consciente, en la que cada ser humano se sienta responsable no sólo de sus actos sino también de los de toda la humanidad, de la cual forma parte; siendo así, se creará un verdadero espíritu de confraternidad, de comprensión, de colaboración, de paciencia, tolerancia y justicia”.

“Uno de los grandes problemas, quizá el más grande, es, y seguirá siéndole hasta tanto se solucione, el creado entre el ser individual y el ser colectivo, o sea, entre el individualismo y el colectivismo, que termina en lo que ha dado en llamarse estatismo, lo cual, en resumen, es la absorción del individuo por el Estado”.

“…Privar al ser humano de sus naturales prerrogativas, de los alicientes y estímulos del libre albedrío, es arrancarle lo mejor de su existencia…”

“Quitar al hombre tales prerrogativas es postrarlo en una muerte moral y condonarlo a una consunción psicológica y mental. Las grandes democracias y los pueblos libres que hoy luchan por mantener intactos los principios fundamentales de la existencia humana así parecen haberlo comprendido”. [1]

3.- Una síntesis armónica entre individualismo y colectivismo.

Sabemos que el individualismo y el colectivismo han sido ideados o concebidos como dos fórmulas para ordenar la convivencia humana. En el pensamiento común, generalmente aparecen como contrapuestos.

En el pensamiento de González Pecotche, se hace una síntesis armónica entre individualismo y colectivismo, a saber: “Debe existir un equilibrio de convivencia, un equilibrio de comprensión entre el individuo y la sociedad. Entendemos que el individualismo ha de evolucionar hasta su máxima expresión, propiciando el encuentro conciliatorio con el colectivismo, y del mismo modo éste, ir al encuentro del individualismo sin absorberlo ni pretender privarlo de sus derechos, prerrogativas y libertad de producción. Si las funciones sociales del individuo deben tender al mejoramiento de la colectividad, las funciones de ésta han de tender al mejoramiento de cada uno de sus miembros, desde que cada uno, individualmente, tiene su fisonomía propia, y en la suma de sus valores y cualidades debe hallarse, mediante la libre expresión de sus pensamientos y de su acción, su mejor aporte a la sociedad.” [2]

Sentimos que el equilibrio, la ecuanimidad y la equidistancia invariable entre los extremos, es una característica esencial del Pensamiento de González Pecotche.

Esto se refleja también en las transcripciones que anteceden. De ellas fluye, asimismo, la índole humanista de su concepción al evidenciar su preocupación por la libertad y el libre albedrío del hombre, al par que se remite, para la superación efectiva de éste, a la necesidad de que se produzca una evolución realmente consciente, que es, en definitiva, su gran ideal.

(Ver en el capítulo siguiente, el título: “La evolución consciente de la humanidad debe ser el imperativo de la hora presente).

* * *

[1] Revista Logosofía N° 51, marzo de 1945 y Colección de la revista Logosofía tomo V, pág. 105 y ss.

[2] Revista Logosofía Nº 26, febrero de 1943

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González Pecotche: Demócrata y Humanista – Capítulo IV: Concepción de lo Social-Económico.

El creador de la Logosofía visto desde el ángulo de su concepción política y humanista.

Por Dardo Víctor Cabiró – Montevideo 1999
  1. El capital no existe.
  2. Los peligros del estatismo.
  3. Estatismo y liberalismo económico.
  4. El capital en formación.
  5. El problema social es la preocupación básica de la hora presente.
  6. Evolución del concepto sobre los problemas sociales.
  7. El problema social y sus soluciones.
  8. Sobre industrias y comercios de tipo medio.
  9. Las demandas sociales.
  10. Aspectos de la educación del obrero.

1.- El capital no existe.

Hemos tomado este título, tan sugestivo, para comenzar este capítulo. En él se encuentran consideraciones de mucho interés y, a nuestro entender, no exentas de originalidad. Trataremos de referir sus principales aspectos.

Considera que “solo existe el trabajo como hecho cierto” y hace una clasificación del mismo en trabajo superior e inferior.

El trabajo superior o el de la inteligencia sería el que reemplaza a lo que se acostumbra denominar capital; es el que corresponde a la inteligencia y está a cargo de las jerarquías en la actividad industrial y comercial, etc. El trabajo inferior o mecánico corresponde a los empleados y obreros de rutina. En uno y otro plano, todos son trabajadores, todos son obreros.

Según se desprende del artículo, no hay un monopolio de la palabra trabajo o trabajador a favor de ninguna clase social.

Y hace hincapié en lo siguiente: dicho trabajo inferior “es compensado en la medida de lo que cada uno produce como esfuerzo personal…pues no puede estimarse de acuerdo al resultado producido, ya que éste es consecuencia del producto de la inteligencia puesta al servicio del obrero para que éste pueda   desempeñarse en sus funciones de tal”.

Insiste más adelante, que el verdadero capital es la inteligencia. Así, afirma: “El volumen del capital estará siempre en relación con el grado de cultura de la inteligencia.”

Luego entra en ciertos discernimientos que nos parecen de utilidad para la debida comprensión de las relaciones entre lo que habitualmente se denomina capital y trabajo. Expresa que “una inteligencia desarrollada exclusivamente para el lucro, se pervierte, desnaturalizando su verdadera función.”

Y entonces refiere a quienes “ocupando posiciones en el plano del trabajo superior, forman un quiste social, siendo precisamente éstos, los verdaderos explotadores de la sangre humana”. Los llama la “raza usurera”.

Cierra este enfoque lamentándose que “sean confundidos con los que actúan en el trabajo superior con nobles propósitos y humanitarias miras”. [1]  (Los destacados son nuestros).

Vemos una total independencia y ecuanimidad en el juicio, dando a cada cual lo suyo. Se percibe además, la línea evolutivista, humanista, que es invariable en el Pensamiento de González Pecotche (en el Capítulo VI nos detendremos en el concepto logosófico de humanismo).

2.- Los peligros del estatismo.

Nada hay que afecte más la economía y progreso de un pueblo, que la absorción, por parte del Estado, de lo que podríamos llamar las verdaderas fuerzas vivas del país, o sean las fuentes privadas de producción, so pretexto de que, la administración nacional requiere controlar y regular las actividades comerciales o movimientos financieros del capital privado.”

“Si recorremos los anales históricos en los que aparecen las épocas más prósperas y felices de los pueblos, sin dificultad alguna advertiremos que la paz ha reinado en ellos cuando los gobiernos, en vez de trabar u obstaculizar la iniciativa privada, la han estimulado garantizando el trabajo libre y sano de los hombres…”

“Las autoridades de cada nación democrática, en la que aún se respire el aire puro de la libertad sana y constructiva, deben pensar que jamás el Estado podrá hacer rendir a un hombre lo que éste, estimulado por las perspectivas de su triunfo, puede rendir, y no olvidar que su trabajo, unido al de todos los demás, es el que cimenta las bases más sólidas y duraderas de una nación”.

“¿El auspicio al esfuerzo privado, no es, acaso, el que atrae los capitales del mundo entero para que se inviertan en el país y se agigante el progreso de la nación, haciendo florecer las industrias? ¿Qué capital extranjero podrá confiar en establecerse allí donde el estatismo todo lo absorbe y lo esteriliza?”

“Piénsenlo esto bien quienes tienen en su poder el destino de los pueblos jóvenes de América y encontrarán que el camino a seguir es uno y único, el del respeto al patrimonio y esfuerzo particular, por ser éste y no otro, el que contribuye con mayor eficacia al engrandecimiento y prosperidad de toda nación civilizada”. [2]

3.- Estatismo y liberalismo económico.

La posición de González Pecotche respecto de los temas que venimos encarando, se define en un punto de equilibrio, a saber: “Liberalismo comercial e industrial como principio, para que el Estado no sojuzgue al particular, pero estatismo cuando sea necesario, para evitar que los consorcios y combinaciones capitalistas desvirtúen las leyes naturales y provoquen estados injustos e incompatibles con una sana economía…”[3]

Pensamos que resulta destacable que González Pecotche haya escrito sobre los peligros del estatismo en la década de 1940, cuando las tesis intervencionistas gozaban de gran predicamento. A nuestro modo de ver, su pensamiento también fue precursor en este terreno.

Por otra parte, establece un razonable y necesario punto de equilibrio entre el liberalismo económico y el intervencionismo estatal, debiendo éste actuar a fin de evitar la negativa influencia de los cárteles, trusts, etc., etc., sobre la vida económico-social de una nación.

4.- El capital en formación.

“…estos capitales en formación son, precisamente, los más afectados por el impuesto a la ganancia excesiva, dado que para poder formarse requieren, por fuerza, un mayor porcentaje de beneficios que los exigidos por los grandes capitales. Además, a estos capitales en formación, que responden desde luego, a la iniciativa privada, se les debe en gran parte el desarrollo de la industria y el comercio, ya que son ellos los que promueven el mayor aporte de trabajo y la más apreciable cifra de transacciones en el mundo de los negocios que cumplen su función en el desenvolvimiento económico de la Nación.”

“El capital en formación constituye, podría decirse, uno de los principales factores del progreso económico de un país; es éste, repetimos, el que abre perspectivas al trabajo, fecunda ideas, realiza obras y hace posible un desenvolvimiento más holgado en la vida de los pueblos. Debe existir, pues, una consideración especial para los que se empeñan en abrirse camino y superar con su esfuerzo el volumen de su producción individual, a fin de que no se malogre una de las más caras aspiraciones del individuo en su pugna por alcanzar dentro de la sociedad, posiciones firmes de respeto y responsabilidad que le permitan convertirse en un valor apreciable y un auxiliar necesario de la misma.” [4]

Las razones esgrimidas por González Pecotche en favor del capital en formación, en este artículo del año 1945, también nos hacen pensar en el carácter precursos de su figura.

¿Qué diferencia sustancial hay entre esas razones y los argumentos que hoy día militan a favor de la pequeña y mediana empresa? Acaso la diferencia pueda encontrarse en la terminología empleada, pero en lo sustancial, armonizan.

5.- El problema social es la preocupación básica de la hora actual.

Este título de mayo de 1945, cobijó unas consideraciones importantes –y si se quiere, originales- de González Pecotche.

Empieza por concretar lo que se entiende por problema social, esto es, “cuanto se relaciona con el obrero, y con especialísima preferencia en lo que atañe a la cuestión económica. Se entiende que al decir obrero está incluida la clase trabajadora y pobre”.

Señala que, a su juicio, “el gran obstáculo que se interpone para resolver el problema en su raíz”, es “la indiferencia con que los que son ayudados reciben las mejoras que se les brinda”, posición que los lleva a pensar que es una obligación de quienes les confieren las mejoras, “sin que de su parte exista la menor preocupación por corresponder de alguna manera al bien recibido”.

Agrega: “Sería de todo punto necesario, pues, hacer llegar a la mente y al corazón de todos los obreros del mundo, que es deber de ellos acompañar en sus esfuerzos y preocupaciones a aquellos que luchan por el bienestar general…” Esto crearía “una nueva conciencia en las masas obreras, tendiente a hacerles compartir en lo que fuera posible, los desvelos, afanes y angustias por que tantas veces pasan quienes actúan en las directivas del comercio, de la industria y de toda otra actividad en que se plantea el problema de la conducción de los negocios a través de las múltiples fluctuaciones y embates de la marea económica colectiva”.

Cierra el artículo diciendo: “Debe existir una correspondencia mutua de preocupaciones y esfuerzos, naturalmente que en la medida de las posibilidades de cada uno. Ello habrá de ser la contribución más firme y eficaz que podría hacerse con miras a alcanzar nobles y justas soluciones, tendientes a resolver el problema social, que, hoy como ayer, constituye una de las más hondas preocupaciones en todos los países del mundo”. [5]

Cuando comentamos “El capital no existe” al comienzo de este capítulo, dijimos que encontrábamos una total independencia y ecuanimidad de juicio en González Pecotche, cuando encara el problema social.

A lo largo de muchos de sus artículos sobre este tema, advertimos su ideal humanista, procurando que, partiendo del nivel socio-económico en que se encuentre cada hombre o mujer, pueda superarse en sus cualidades morales e intelectuales.

Extendemos estas consideraciones en particular, a los títulos que siguen: “Evolución del concepto sobre los problemas sociales” y “El problema social y sus soluciones”.

6.- Evolución del concepto sobre los problemas sociales.

Con total independencia de juicio –como siempre se caracterizó- González Pecotche, bajo el título precedente, expresó, entre otros conceptos, los que se transcriben seguidamente: “Se impone en esta hora una nueva concepción de los problemas sociales, en base a una mutua estimación de los valores, necesidades y merecimientos. Se hace indispensable una revisión completa de las leyes obreras encaminadas a perfeccionarlas, a fin de que las propias masas directamente interesadas se esfuercen en ser cada día más eficientes y útiles a la sociedad de la que son parte inseparable, así las ideas, como las costumbres y las demandas que formulen habrán de merecer las más justas apreciaciones del sentir general”.

“Para todo ello será necesario alcanzar la comprensión de que las posiciones que los trabajadores obtienen en la vida, ya por méritos personales, ya por ayuda ajena, deben ser no sólo mejoradas sino mantenidas por el propio esfuerzo y capacitación, desde que no es nada justo que el cuidado de las situaciones particulares queden a cargo exclusivo de los más aptos, de los que más se preocupan en conservar lo que tanto les costó obtener”.

“Lo esencial es que cada uno, sin excepción, contribuya a que la paz se afiance en las naciones, y especialmente en la gran familia humana, a fin de que los problemas de toda índole que a diario surjan, puedan ser resueltos con serenidad, con claro discernimiento, y una amplia concepción de la justicia en sus dos inseparables columnas: el deber y el derecho de cada ser humano. De hecho se desprende que los que más pueden y tienen, deberán contribuir en mayor proporción a que el mundo vuelva por los cauces de la normalidad, aminorando y aún eliminando los riesgos que pudieran sobrevenir acerca de un nuevo estallido en el futuro, cuyos estragos serían incalculables” (diciembre de 1945 – los destacados nos pertenecen-).[6]

7.- El problema social y sus soluciones

Refiriéndose al problema planteado por las masas obreras y sus reivindicaciones, y tal como lo hemos dicho en otra parte de este trabajo, expidiéndose con total independencia de juicio, expresó: “…un principio de solución que llevaría quizá a la solución total, es, sin duda alguna, la instrucción que necesariamente debe darse a la clase obrera para que, paralelamente a los aumentos que reciba, sepa organizar su vida y administrar sus economías. Se ha comprobado en múltiples circunstancias que no progresa mucho el obrero con las mejoras que obtiene si a la vez no se preocupa por instruirse convenientemente, puesto que sin ello no puede abrir las puertas a mayores posibilidades. Da prueba de esto el obrero inteligente, que en la escala de esas posibilidades ha ido convirtiéndose en patrón, mientras que los que no se preocuparon por capacitarse permanecieron en la misma posición pese a las mejoras obtenidas.”

“En recientes oportunidades se ha hablado de la participación del obrero en los beneficios de las empresas, pero nada se ha dicho respecto a si debe participar también de las pérdidas. Muy plau­sible sería la idea si las empresas tuvieran asegurados tales beneficios; nos referimos, sobre todo y muy especialmente a las de menor cuantía que son las más numerosas y las que más deben luchar para subsistir y poder prosperar como corresponde a toda industria y comercio, dado que las pérdidas en empresas de peque­ños capitales han llevado en muchos casos al cierre de sus puertas por la imposibilidad de poder cumplir con los múltiples compromi­sos que tienen que contraer. El quebranto de un comercio o una industria afecta también a los obreros que trabajan en ella, y es lógico pensar entonces, que ha de ser preocupación común de pa­tronos y obreros el propender a la mejor marcha de los negocios ya que de la mutua comprensión depende en mucho dicha prosperidad. Se hace pues necesario que los obreros sean ilustrados con la amplitud debida acerca de todos estos problemas que deben preocupar a ambas partes por igual. Es muy posible que de ese interés recíproco en conservar lo que se tiene, surjan las más felices soluciones. Y mucho habrá de contribuir a ello la competencia en el obrero y su estimación por parte de los empleadores.” [7]

En los fragmentos que precedentemente se han transcripto, se puede verificar, una vez más, el propósito evolutivista del filósofo que nos ocupa. Su concepción del hombre y la humanidad, va mucho más allá del aspecto económico. La atención de este aspecto, obviamente necesaria, no será razón suficiente para el bienestar individual y social, si no se estimulan la instrucción y la responsabilidad, esto es, factores educativos y morales.

8.- Sobre industrias y comercios del tipo medio.

“Nos referimos a esos nobles y virtuosos hombres de trabajo y de ingenio que forman lo que hemos denominado el tipo medio de industriales y comerciantes.”

“En efecto; mientras por una parte la masa obrera es favorecida con las mejoras recibidas, y los grandes capitales, o sea los grandes comercios y las grandes industrias, no sufren mayormente el latigazo de los gravámenes, por la otra, los industriales y comerciantes de tipo medio, que son los que trabajan sin descanso con sus pequeños capitales y los que al par que mantienen con honorabilidad a sus familias asegurando su equilibrio económico, ayudan a que muchos hogares puedan ser sostenidos por los hombres a quienes dan tra­bajo y a quienes impulsan a adelantar en sus puestos de labor, en­caran situaciones en extremo difíciles.”

“La masa obrera, que por su número constituye toda una fuerza a la que no es posible pasar por alto, tiene, por virtud de esa fuerza, un medio poderoso para manifestarse, hacerse oír e inclinar en su favor la atención de los magistrados. La pudiente tiene, también, sus medios poderosos de expresión, o sea sus influencias, a las que tampoco pueden permanecer indiferentes los hombres de Estado. Pero esa masa intermedia, ese gran conjunto de hombres de trabajo y de negocio que forma el tipo medio de la sociedad; esa masa de seres de la cual surge la mayor parte de los hombres del pensamiento, de Estado, estadistas; hombres del periodismo, del arte, de la ciencia, es, precisamente, la más desamparada. ¿Por qué? Por­que es sufrida y está siempre temerosa por hallarse emparedada entre dos fuerzas: la masa pudiente y la masa obrera. Sólo le queda un callejón por el cual se ve obligada a marchar, sin que hasta el presente haya podido dar con esa nota tónica que derrumba muros y rocas, cuando encuentra el eco salvador.” [8]

* * *

Vuelve González Pecotche sobre el tema de las industrias y comercios de tipo medio, sobre lo cual escribió en julio de 1945.

Nos remitimos al otro título de este mismo capítulo: “El capital en formación”, por entender que son complementarios.

9.- Las demandas sociales.

Bajo el título “El problema social-económico”, en julio de 1947, González Pecotche vierte una serie de consideraciones fundamentales sobre el tema, de las cuales transcribiremos las siguientes:

“Todo es justo y aceptable mientras las sanas aspiraciones convergen en metas realizables que no exceden la capacidad matriz que dispensa los márgenes tolerables. Es esto una ley intransformable, como lo es cada ley que gravita sobre la conservación del mundo y de las especies que lo pueblan. No se pueden vaciar, pues, las arcas de una industria y exigir, al mismo tiempo, que ésta se sostenga en sus finanzas. En tales condiciones la industria se resiente, se debilita y quebranta. Y una vez exhausta la caja, se apagan las llamas que alimentaban a una cantidad de hogares, paIidecen las esperanzas, se esfuman todas las ventajas y se vuelve al punto de partida para empezar de nuevo. Es la eterna y lapidaria sentencia: “No matar la gallina de los huevos de oro”, cuyo olvido ha estrellado a tantos contra una realidad de la que nadie escapa ileso.”

“…la libre competencia y el aumento de producción es lo único que instantáneamente, como por obra de magia, hace bajar los precios sin necesidad de que los gobiernos deban recurrir a ningún expediente. Hacer, pues, que afloren las actividades comerciales en marcha ascendente de pro­greso, sin trabarlas en su desenvolvimiento, es propiciar la abun­dancia, que colma todas las necesidades. Encarar la solución de modo adverso, sería encajar una de las ruedas que sostiene el peso de la enorme carroza estatal, mientras la otra gira velozmente en el aire, aparentando marchar muy bien, aunque sin lograr avanzar una pulgada del sitio donde se encuentra.” [9]

* * *

El pensamiento de González Pecotche tiene, en todas sus manifestaciones, una fuerte impregnación moral. Siempre exalta la responsabilidad de los actores sociales y así como fue severo al enjuiciar a los grandes capitalistas que olvidan sus deberes para con la sociedad (“la raza usurera”, les llamó), también reiteradamente llama a responsabilidad a las masas obreras y señala una y otra vez el tratamiento que deben merecer para su mejoramiento.

Bien se comprende que la solución del problema social no pasa solamente por lo económico. Antes y después, hay temas educativos en lo personal y de capacitación laboral, que resultan fundamentales (nos remitimos al título que sigue).

10.- Aspectos de la educación de obrero.

Los fragmentos que se transcriben a continuación, evidencian el énfasis que pone González Pecotche en los aspectos morales y educativos cuando refiere a los problemas sociales.

“…no hay ser humano que pueda quebrar la inexorabilidad de las leyes. Por más poderoso que sea, jamás podrá poner en un recipiente más agua que la que éste sea capaz de contener; la que exceda se derrama inevitablemente. Del mismo modo se derramará, porque es inevitable, toda mejora que sobrepase los límites de la capacidad humana de comprender y aprovechar dicha mejora sin hacer derroche de ella. De ahí que sea tan necesario, como lo hemos predicado siempre, que paralelamente a la ayuda que se alcance a las clases obreras, se las instruya para que sepan usar y no abusar de la misma…” [10]

“A nuestro juicio –agrega en otro lado-, el problema debe encararse desde el punto de vista de la administración individual de los haberes.”

“Habría, pues, que enseñar con decidido empeño la forma de administrar los propios haberes. Los excesos son los que desequilibran el presupuesto.” [11]

Reitera que las “mejoras del asalariado deben consistir, más que nada, en estímulos al estudio y en el propiciamiento de los deberes morales y sociales”, agregando que los “derechos y los deberes son dos rieles paralelos que, sin juntarse nunca, hacen deslizar en marcha ascendente la máquina del progreso.” (Los destacados son nuestros). [12]


[1] Revista “Logosofía” Nº 23, noviembre de 1942

[2] Revista “Logosofía” Nº 11 de noviembre de 1941

[3] “Nueva Concepción Política”, 1940, págs.59 y 60.

[4] Revista “Logosofía”, N° 54, junio de 1945

[5] Revista “Logosofía”, N° 53, mayo de 1945

[6] Revista “Logosofía” N° 60, diciembre de 1945

[7] Revista “Logosofía” N° 65, mayo de 1946.

[8] Revista “Logosofía” N° 67, julio de 1946

[9] Revista “Logosofía” N°  78, junio de 1947

[10] Revista “Logosofía” N°  78, marzo de 1947

[11] Revista “Logosofía” N°  13, enero de 1942

[12] Revista “Logosofía” N° 39, agosto de 1944

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Primer Congreso Internacional de Logosofía: Pronunciamientos

Realizado en Noviembre de 1960

Sede:  8 De Octubre 2662 – Montevideo, República Oriental del Uruguay

AUTORIDADES DEL CONGRESO

Presidente de Honor:                Sr. Carlos Bernardo González Pecotche
Presidente:                                    Dr. Ricardo A. Bassi
1er. Vice-Presidente:                Prof. Alcira López Ibarburu
2do. Vice-Presidente:               Sr. Afonso Ranieri
Secretario General:                  Dr. Mario J. Lusiardo
Pro-Secretario:                           Arq. Araceli Tomás Salles

El 25 de Noviembre de 1960, tuvo lugar en Montevideo, Uruguay, la sesión inaugural del 1er. Congreso Internacional de Logosofía, cuyas deliberaciones se celebraron en el Aula Magna de la Fundación Logosófica en Pro de la Superación Humana.

Esta primera e importante concentración de logósofos, delegados de las Fundaciones que funcionan en las ciudades de los distintos países donde se difunde el saber logosófico, tuvo el mayor de los éxitos. Contó con los más francos auspicios de la prensa, la radio y la televisión, por lo que la opinión pública le prestó preferente atención.

La labor del 1er. Congreso Internacional de Logosofía puede apreciarse con la lectura de los pronunciamientos surgidos de sus intensas y proficuas deliberaciones, los que se transcriben en este folleto previo a la publicación de la Memoria. Por este medio se da amplia difusión a la concepción logosófica, testimoniada a través de los resultados obtenidos mediante la aplicación del método logosófico durante treinta años, por millares de investigadores, en silenciosa tarea, la que permitió comprobar fehacientemente los sólidos cimientos en que se apoya la Sabiduría Logosófica.

Juzgamos importante destacar la preferencia que el Congreso otorgó al estudio y consideración de los temas vinculados a la educación de la niñez y a la orientación de la juventud. Con ellos se hizo eco del calificado material que, respecto a la aplicación del método logosófico en esa materia, estaba contenido entre los seiscientos ochenta trabajos remitidos al Congreso sobre los distintos puntos del temario.

La magna asamblea tuvo además la virtud de vigorizar altamente al Movimiento Logosófico, el cual, fundado el 11 de Agosto de 1930, es guiado magistralmente por su creador Don Carlos Bernardo González Pecotche, autor de la Logosofía y a quien por aclamación se designó Presidente de Honor del 1er. Congreso Internacional de Logosofía.

Este movimiento de emancipación moral y espiritual del hombre se encamina directamente a la consumación de sus más altos destinos humanísticos. Con él se inaugura la era de la evolución consciente del género humano.

Firman:  Ricardo A. Bassi – Presidente      –    Mario J. Lusiardo-Secretario

Cantidad De Trabajos Presentados Sobre El Temario

Tema            I                                             104      trabajos
Tema            I I                                          174         “
Tema            I I I                                         97         “
Tema            I V                                           45         “
Tema            V                                             72          “
Tema            V I                                           61         “
Tema            V I I                                        62         “
Tema            V I I I                                     40        “
Tema            I X                                            25        “
Total                                                            680        “

El análisis de los trabajos sobre cada punto del Temario fue realizado por las Comisiones del Congreso, quienes produjeron los respectivos informes que, previa su consideración y debate en las sesiones plenarias, dieron lugar a los pronunciamientos que constan en la presente publicación.

 Objetivos Del Congreso

1 . Reunir, con motivo de haberse celebrado el trigésimo aniversario de la Fundación Logosófica, a sus más caracterizados miembros del país y del extranjero a fin de planificar la acción futura del movimiento de superación humana que anima al pensamiento Logosófico.

2 . Exponer la concepción logosófica como fuente de una nueva cultura.

3 . Examinar los resultados obtenidos mediante la aplicación del método logosófico y formular una recomendación especial a todas las universidades e instituciones docentes del mundo, para que sea adoptado previo los ensayos correspondientes.

Temario

1° Cuadro sicológico, moral y espiritual que presentan los seres humanos en el momento actual
2° Cómo enseña la Logosofía al hombre a conocerse a sí mismo; en qué consiste ese conocimiento y qué importancia tiene para la solución de los problemas humanos.
3° Trascendencia que tiene para la vida humana el proceso logosófico de evolución consciente.
4° Importancia del método logosófico como base para el desarrollo de la individualidad en su carácter integral.
5° Positivos resultados logrados en la educación de la niñez mediante la aplicación del método logosófico.
6° Influencia constructiva del conocimiento logosófico en la juventud.
7° Emancipación mental, moral y espiritual del hombre y la mujer mediante esta disciplina.
8° Proyecciones de la ciencia logosófica sobre la orientación presente y futura de la humanidad.
9° Proyectos de acción futura del movimiento de superación que anima al pensamiento logosófico.

* * *

TEMA I

“Cuadro sicológico, moral y espiritual que presentan los seres humanos en el momento actual”.

El conocimiento logosófico al penetrar en las honduras del complejo sicológico del hombre, advierte sus estados predominantes, descubre las causas que los originan y efectúa una clasificación precisa de los factores que concurren a formar el cuadro sicológico, moral y espiritual del ser humano en el momento actual.

Este estudio permite observar como aspectos dominantes de este cuadro: la desorientación, el nerviosismo ambiente, la inseguridad en si mismo, el debilitamiento de las fuerzas morales, el quebrantamiento de la conducta y relajamiento de las costumbres, la superficialidad de los objetivos que se propone el ser y la volubilidad en los esfuerzos para alcanzarlos, que manifiestan en conjunto la orfandad espiritual en que el hombre se encuentra. Se agrega a ello la presión que constantemente ejercen en el hombre las corrientes mentales que hacen oscilar su vida y dificultan la formación de convicciones reales. Lo acompañan prejuicios, creencias y temores; experimenta grandes inquietudes y siente anhelos angustiosos de paz y bienestar para los cuales no encuentra cauce ni vislumbra metas por impedírselo – tal como la Logosofía lo evidencia – la ignorancia en que se encuentra con respecto a sí mismo y a los principios de carácter universal que inciden en el desarrollo de su vida.

El saber logosófico enseña a descubrir que la causa principal de la precaria situación del hombre es que ha dejado de pensar en el sentido amplio de esta función y al quedar dominado por la Inercia mental, pierde la prerrogativa de alcanzar la verdadera libertad, alejándose cada vez más de los reales objetivos de la vida.

Se destaca también como otra causa de importancia, que el hombre infringe constantemente los principios morales que regulan la conducta, principios que adquieren realidad, Permanencia y efectiva vigencia, sólo cuando radican en la propia conciencia. Asimismo es causa fundamental de la referida orfandad espiritual en que el hombre se halla, el haber quedado el espíritu sometido al más injusto abandono por desconocimiento de la misión específica que está llamado a cumplir en el ser humano, el que, en su vuelo quimérico, sólo concibe a su propio espíritu, como algo abstracto y ajeno a su realidad inmediata.

Existen en los trabajos presentados por los investigadores logósofos, las constancias alcanzadas por vía del estudio experimental de cómo asiste Logosofía al ser humano para cambiar esos estados al ofrecer una concepción original del hombre y de su vida y un método “sui géneris”, los cuales se constituyen en génesis de una cultura Interna que modifica radicalmente causas y efectos.

Entre los aportes de la Sabiduría Logosófica se destacan:

A) El conocimiento de la estructura síquico-espiritual del hombre. Al verificar esta realidad interna, el ser comprueba las posibilidades de que dispone para encontrar la verdad dentro de sí mismo y descubrir las causas internas y externas de cuanto le acontece, facultándose para manejarlas y accionar conscientemente.

B) El método que capacita para ejercer la función de pensar conscientemente, liberados los sistemas mental y sensible por la renovación de conceptos entre, los que tiene capital importancia el que concierne al pensamiento como agente natural de la vida humana.

C) El conocimiento de las leyes universales y la presentación del objetivo superior de la vida, con los recursos que hacen viable su conquista. Es en la prosecución de este objetivo -testimoniado en los trabajos de todos los que han iniciado el proceso logosófico de evolución consciente que se superan los estados precarios, se logra estabilidad, firmeza de convicciones, confianza en si mismo y la felicidad que proporciona la certeza de que los pasos se dirigen decididamente hacia la realización de los más altos ideales de humanidad.

La ciencia logosófica, al proporcionar el conocimiento trascendente y el método para su asimilación, habilita para transformar el cuadro sicológico del hombre actual, pues opera cambios sustanciales en cada individuo. Cabe destacar también, que los ambientes experimentan la influencia benéfica de los valores mentales, morales y espirituales de la nueva cultura de la que es fuente Logosofía.

En base a lo expuesto, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA:

1 ° El conocimiento logosófico descubre y analiza las causas que en el momento presente originan el precario estado mental, moral y espiritual en que se encuentra la mayor parte de los seres humanos.

2 ° El hombre ignora aspectos fundamentales que conciernen a su realidad interna en sus contenidos sicológicos y espirituales. De esta causa central derivan las demás que afectan el ánimo y debilitan la voluntad. Desconoce la importancia de la actividad de su inteligencia, en especial de la función de pensar en los aspectos trascendentes. La falta de conocimientos precisos sobre la acción de los pensamientos como agentes naturales de su vida, de las leyes universales y de la razón de ser de su existencia, lo dejan indefenso y expuesto a la influencia nociva que ejercen prejuicios, creencias y temores.

3 ° En los aspectos moral y espiritual la ciencia logosófica demuestra que el hombre ignora la manera eficiente de comportarse de acuerdo con los principios y alcances de la Ley Moral que debe regular su conducta. La conciencia necesita ser asistida por conocimientos relacionados con la actividad del espíritu y la participación activa y permanente que éste debe tener en las variadas instancias que configuran el diario vivir. La sensibilidad humana ha sido vulnerada, lo que debilita -hasta el riesgo de hacerlo perder el patrimonio moral y sensible del ser. Carece el hombre del aliciente superior que lo eleve por encima de las limitaciones actuales y lo habilite para satisfacer las nobles exigencias de su propio espíritu. La Sabiduría Logosófica, al aportar el original contenido de su enseñanza y su método experimental, posibilita la modificación de las causas que dañan la vida y abre nuevos horizontes hacia destinos que jerarquizan la entidad humana.

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TEMA II

“Cómo enseña la Logosofía al hombre a conocerse a sí mismo; en qué consiste ese conocimiento y qué importancia tiene para la solución de los problemas humanos”.

Consideraciones generales Debe señalarse que los trabajos presentados sobre este tema constituyen una documentación -viva y fehaciente de la realidad que entraña la concepción logosófica sobre el conocimiento de sí mismo y de sus beneficios inherentes. Sus autores dan testimonio de esta realidad, remitiéndose al resultado de su experiencia personal consciente. Surge de ello que la investigación sobre el tema ha sido rodeada, como corresponde, de rigorismo científico inobjetable y por consiguiente, que su verificación queda al alcance de todo el que se proponga realizarla.

Formuladas las apreciaciones precedentes que concretan el carácter experimental de los trabajos considerados, a continuación se formulará una síntesis ceñida de los aspectos fundamentales contenidos en el material estudiado, cuya esencia conceptual, como es obvio, ha sido extraída exclusivamente de la, ciencia logosófica.

Bases para lograr el conocimiento de sí mismo

Todos los autores de los trabajos examinados coinciden en manifestar -expresa o tácitamente que para encauzar con acierto la tarea de conocerse a si mismo, les ha resultado indispensable familiarizarse previa y activamente con las enseñanzas logosóficas conducentes a tal fin.

Someramente se mencionan a continuación los conocimientos más accesibles y por lo tanto, los de más rápida aplicación y verificación.

En primer término los que se apoyan en la, concepción logosófica sobre los pensamientos, que los define como entidades sicológicas animadas de vida propia, capaces de desarrollar actividades dependientes e independientes de la voluntad del hombre.

Individualizar los pensamientos que accionan en la mente, como paso inicial del proceso que lleva al conocimiento de sí mismo, clasificarlos según su naturaleza constructiva o negativa, utilizar acertadamente los primeros y establecer las defensas adecuadas para enfrentar los últimos con valentía e impidiendo así que lleguen a concretarse en palabras, actitudes o hechos, constituye la primera aproximación para identificarse con la propia realidad interna.

La ilustración, siempre activa, sobre la estructura sicológica del ser humano, configurada por los sistemas mental, sensible e instintivo, es igualmente una instancia ineludible para ir situándose con el acierto necesario dentro de la investigación; mediante un libre y armónico ejercicio de las facultades de los sistemas mental y sensible va alcanzando su propio equilibrio interno, transformándose el ser en una fuente permanente de energías y estímulos.

Son asimismo fundamentales para la labor de investigación interna, ¡os conocimientos sobre el funcionamiento y las formas en que se manifiestan las leyes universales dentro de cada ser humano en el plano espiritual, entre otras: Ley de Evolución, Cambios, Caridad, Herencia de sí mismo, Afinidad, Adaptación, Correspondencia, Tiempo.

Los conocimientos básicos señalados precedentemente, trasladados al terreno de la comprobación individual, bajo la rectoría de la conciencia, permiten al investigador en Logosofía, realizar una ajustada exploración de su mundo interno, mediante la que podrá justipreciar los valores reales con que cuenta y concomitantemente las deficiencias que, afectando su organismo sicológico y espiritual, imposibilitan el afloramiento de las riquezas potenciales y conspiran contra el anhelo de concretar su perfeccionamiento integral.

En qué consiste el conocimiento de si misino que propone la Logosofía

El conocimiento de sí mismo que se articula y realiza con la Logosofía es esencialmente dinámico.

No se trata, en efecto, de un simple relevamiento topográfico que lleve al ser a conocer sus características, sus anhelos, sus virtudes, sus defectos, sus prerrogativas-y sus deberes, y que deje allí finiquitada la investigación.

Se trata. como se ha dicho, de un conocimiento dinámico, pues conduce incesantemente al ser a conocer para perfeccionarse. Se Individualizan así, facetas positiva, a fin de estimularlas concretándolas en realizaciones superadas. Igualmente, se Identifica, perfiles, defectuosos, en el propósito de corregirlos o eliminarlos en sí mismo.

Para la sabiduría logosofía, conocerse a sí mismo es, entonces. recorrer un camino con el propósito conscientemente concebido v realizado de ensanchar permanentemente sus horizontes y sus perspectivas, hasta lograr la identificación con propio espíritu.

Esto requiere, como es lógico, una sucesión, de cambios ascendentes , a los que el ser humano va adaptándose placenteramente, sin violencias ni desarmonías, pues se trata de una tarea adoptada por propia decisión en  cumplimiento de los anhelos más íntimos y depurados.

Tarea de autoperfeccionamiento, y autocreación, cumplida en consonancia con las Leyes Universales que rigen todos los procesos de la Creación, leyes que la sabiduría logosófica ha venido a descubrir al entendimiento humano, para que éste se aplique a conocerlas y cumplirlas conscientemente. Es sólo así que el hombre encontrará la legitima felicidad, al conocer el funcionamiento de su mente, al dinamizar su sensibilidad y al conquistar una nueva  disposición para el bien.

Importancia del conocimiento de sí mismo en la solución de los problemas humanos

Los problemas que más frecuentemente afectan al hombre, tienen su origen en forma directa o indirecta, mediata o inmediata, en el desconocimiento de si mismo.

Ese estado de inadvertencia y aún desconocimiento de su realidad interna limita sus posibilidades, anula sus prerrogativas y vuelve sus pasos inseguros y vacilantes. Por ello busca generalmente la causa y la solución de sus problemas y dificultades en lo externo.

Sin embargo, el conocimiento gradual de su realidad, lo lleva a comprender, inequívocamente, que es dentro de sí donde siempre se encuentra el factor sustantivo de las situaciones que lo perturban y lo inquietan.

De ahí la importancia que el conocimiento de la propia realidad tiene para la solución de los problemas. Al modificar mediante la aplicación del conocimiento logosófico los factores que los originan, por ejemplo, fallas temperamentales, deficiencias, etc., aquellos se solventan o decrecen.

Además, en la medida en que se va ampliando la, propia capacidad los problemas disminuyen en magnitud y se empequeñecen al ritmo de la mayor dimensión alcanzada por la vida.

Como síntesis de todo lo expuesto, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA:

1° Logosofía, como fuente de una nueva cultura articulada sobre bases esencialmente científicas, enseña al hombre a conocerse a sí mismo mediante la realización del proceso de evolución consciente en el que tiene importancia primordial la propia conciencia y la forma en que se manifiestan y funcionan las leyes universales.

2° El conocimiento de sí mismo que hace posible la sabiduría logosófica consiste en la comprobación experimental de:

a) Los sistemas que integran la propia estructura sicológica: el mental, el sensible y el instintivo;

b) Los pensamientos que actúan dentro de la propia mente, así como la influencia que ejercen en la vida;

c) La técnica y estrategia en la preparación y organización de las defensas mentales para luchar con éxito contra los pensamientos negativos y dominantes;

d) Las propias deficiencias y el modo eficaz de ir eliminándolas gradualmente;

e) Las reservas internas que yacen latentes en el mundo interior de todo ser humano y que no se utilizan precisamente por ignorar su existencia.

3 ° Los conocimientos que sobre sí mismo brinda el saber logosófico son de vital importancia para la solución de los problemas humanos, porque con ellos se logra:

a) Descubrir cuáles son las deficiencias que perturban la vida y afectan la evolución que se procura llevar a cabo;

b) Ser cada día más consciente de lo que se es y se posee internamente;

c) Determinar cuáles son los recursos del saber con que efectivamente se cuenta;

d) Conocer cuáles son las posibilidades y prerrogativas que se tienen como ente físico y espiritual;

e) Adaptarse con agrado a los cambios que la evolución consciente va operando dentro de sí mismo.

Todo lo anterior, al ensanchar la vida y dotarla de mayor firmeza y sensatez en el diario acontecer permite resolver con acierto las inquietudes, interrogantes y problemas; de ahí su importancia.

* * *

TEMA III:

“Trascendencia: que tiene para la vida humana el proceso logosófico de evolución consciente”.

Generalidades previas

De los valiosos aportes tenidos en vista se desprende en mayor o menor grado, que la realización del proceso de evolución consciente que la Logosofía prescribe y enseña a realizar ha brindado resultados positivos en medida Insospechada para los Investigadores logósofos.

Cabe señalar también la coincidencia en los resultados y experiencias consignados en los trabajos de logósofos pertenecientes a las Fundaciones con sede en los diferentes países que participan en este Congreso, en los que se evidencia que el proceso logosófico de evolución consciente es accesible a seres de las más variadas modalidades, costumbres y cultura.

Fundamentos conceptuales del Tema

La ciencia logosófica alerta al hombre respecto a la vigencia de leyes universales que rigen tanto la vida cósmica como la humana. Entre, ellas, la Ley de Evolución, que rige todos los procesos de la creación, inclusive el que realiza el hombre inconscientemente, y que en esta oportunidad está específicamente relacionada con la parte medular de los trabajos considerados.

El ser humano, en efecto, cumple individualmente durante su vida, además de su evolución somática, una evolución síquica que se desarrolla espontánea y naturalmente sin Intervención directa de su conciencia. Esta evolución está librada un poco al azar y a circunstancias derivadas del ambiente en que corresponde actuar al hombre.

Por ser la Ley de Evolución una de las de mayor jerarquía que rigen en la Creación, no puede el hombre, como parte de esa misma Creación, permanecer ajeno a su influencia modeladora. Puede si ignorar que esta ley existe, y por lo tanto transgredirla, siendo, ésta la primera causa que le impide gozar de una felicidad amplia y duradera.

El conocimiento logosófico lleva al ser a que se compenetre en primer término de esta realidad, y luego le enseña a recorrer el camino de su propia evolución, para que no se engañe, con las apariencias y llegue a suponer que el perfeccionamiento humano es consecuencia de la civilización que viene cumpliendo desde, los albores de la existencia.

El estado actual de la humanidad certifica que el carecer del potencial impulsivo necesaria para culminar en realizaciones trascendentes, expone a los seres a cumplir, etapas de vida vacías de contenido espiritual.

En el proceso de evolución consciente, por el contrario, cada ser humano, guiado por las enseñanzas logosóficas, toma a su cargo como tarea fundamental de su vida el planificar e ir concretando las etapa., de su perfeccionamiento integral. Es decir, que aquella evolución espontánea m transforma en un que hace, deliberado y atento, en el que cada instancia a superar es previamente planeada por el Interesado, partiendo de sus Posibilidades reales y llevando prolija cuenta, de todo, lee movimientos que hacen posible su consecución.

De esto se desprende con facilidad que mediante el proceso logosófico de evolución consciente el ser humano abrevia e, gran medida el trayecto de su perfeccionamiento. Este proceso evolutivo consciente puede compararse a un túnel que acorta distancias. En tanto el ser pasa por ese túnel, su vida se enriquece con todo lo que ve y conoce de sí mismo, mientras observa por dentro los paisajes de plenitud que le ofrece el conocimiento trascendente de su existir.

Además, cada conquista lograda es estable, porque al llevar cuenta de los resortes psicológicos que ha puesto en juego para alcanzarla, el ser queda en condiciones de reconstruirla en cualquier momento.

Posee la virtud Imponderable de permitir, por igual motivo, brindar valiosa ayuda a los demás, porque es posible ofrece, algo que, realmente se posee y señalar con precisión la trayectoria exigida para lograrlo.

Beneficios obtenidos en su realización

Para la Logosofía la verdadera civilización es la del espíritu, aquella que cada individuo logra en función de necesidades Internas mediante el proceso precitado, que implica cambios de condición, de modalidad y de carácter, ajustándose al tono de Individuo racional y consciente en el sentido más amplio de la expresión.

Según se deduce de lo expuesto, el proceso de evolución que enseña a realizar la Logosofía es de importancia capital para la vida humana. Significa la posibilidad de trascender las limitaciones de la ignorancia y la incapacidad para resolver los problemas que aquejan al hombre, motivados en su mayor parte por el desconocimiento de su mundo interno y por la influencia nociva de las deficiencias que dificultan su vida de relación.

El cumplimiento de este proceso, que debe ser efectuado bajo los auspicios de la inteligencia y sometido al control directo de la conciencia, se evidencia en la superación de los valores mentales, morales y espirituales del individuo.

Mediante la realización del proceso evolutivo consciente, según lo prescribe esta ciencia, a la par que se eliminan les creencias y prejuicios que impiden el funcionamiento de la facultad de pensar, se conquista una mayor solvencia en todos los órdenes de la vida y una creciente capacidad para resolver con libertad las diferentes situaciones. El ser trasciende las limitaciones corrientes y adquiere plena confianza en sí mismo.

La Logosofía, al enriquecer la conciencia con nuevos y profundos conocimientos relacionados con la vida Interna, con Dios y con el propio destino del hombre, abre un mundo de posibilidades al investigador que va conociendo la verdad a través del proceso de evolución consciente. Cabe destacar que, al efectuarse dicho proceso, el ser humano avanza sin limitaciones en el camino de su autoperfeccionamiento. Al verificarse en la conciencia su evolución espiritual, deja de ser instrumento caprichoso de factores circunstanciales extraños a su auténtico pensar, sentir y querer.

El hombre prepara su propio destino edificándolo conscientemente al cumplir la gran empresa que tiene asignada en la Creación: alcanzar la plenitud de la vida superior. En esta tarea magnifica, la propia redención es consecuencia de la realización consciente del bien hacer, al vivir de acuerdo con los dictados de Leyes Universales.

Consecuentemente con todo lo expuesto, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA:

1 ° El proceso de evolución consciente que sólo la Logosofía enseña a realizar, tiene extraordinaria trascendencia para la vida humana. Es el único, camino que le permite al hombre salir de la vulgaridad, dejar de ser juguete de las circunstancias, lograr la verdadera supremacía individual y ser alguien de quien los semejantes tengan algo que aprender.

Mediante su realización el ser humano logra:

a) Trascender las limitaciones de la ignorancia y eliminar por adquisición del conocimiento creencias y prejuicios que impiden el funcionamiento de la facultad de pensar.

b) Adquirir plena confianza en sí mismo, la que se robustece a medida que descubre en su mundo interno energías y valores que ignoraba.

e) Acelerar en grado sumo el desarrollo de la propia individualidad.

d) Capacitarse para la solución de todos los problemas que la vida le depare.

e) Reconciliarse consigo mismo, lo cual le habilita para actuar en la vida de relación con la cordialidad y el espíritu constructivo, base de la paz y armonía en la familia, en la nación y en el mundo.

f) La auto-redención, al aprender a corregir sus deficiencias y enmendar sus errores.

g) Conectarse con la propia conciencia y dar al propio espíritu una creciente participación en la existencia.

h) Ser artífice de su propia vida, al conocer el manejo inteligente de las leyes que la rigen y los factores que influyen en ella.

* * *

TEMA IV

“Importancia del método logosófico como base para el desarrollo de la individualidad en su carácter integral”.

El método, logosófico que permite alcanzar los objetivos propuestos al investigador por, el conocimiento trascendente, incide en todos los aspectos del ser humano. Es original y se diferencia de cualquier otro método conocido por la trascendencia que alcanza su aplicación en la vida del hombre.

Entre los rasgos que lo singularizan y muestran su originalidad está su carácter integral, experimental, estimulante y flexible, activo por excelencia: acciona en toda la dinámica interna de quienes lo aplican. La universalidad del método que nos ocupa radica en que es accesible a todas las mentes, sea cual fuere su grado de cultivo intelectual, evidenciando a la vez su carácter amplio y flexible en el hecho de que se particulariza en cada investigador según su condición, edad, estado, etc.

Cabe destacar que sus lineamientos generales se configuran en las siguientes etapas:

Estudio e interpretación de los conocimientos:

Este estudio debe hacerse con la mayor frecuencia posible y lo primero que hay que lograr es la familiarización con la enseñanza logosófica. Esta fase debe ser completada con:

a) la maduración de lo que se ha estudiado para extraer los elementos que constituyen cada enseñanza y

b) un examen detenido de la utilidad práctica que ellos pueden dispensar a la vida.

Ensayos sobre la aplicación de esos conocimientos:

La mente del estudiante se dirige hacia la enseñanza o el conocimiento que más le atrae en el primer momento y esa buena disposición favorece y facilita la comprensión y aplicación inmediata de lo que se está estudiando. La mayoría de los trabajos presentados coinciden en este punto; es decir, afirman lo útil y beneficioso que es preferir para estudiarlos y aplicarlos, aquellos capítulos del conocimiento logosófico que más atraen y más en relación están con las propias necesidades. A poco de ensayarlos se comprueba que se vinculan íntimamente con otros cine amplian las posibilidades de conquista del investigador. Al parecer no tienen las enseñanzas un ordenamiento; sin embargo, es en la propia mente del estudioso donde se completan y complementan articulándose con las ya adquiridas, convirtiéndose en una realidad. Un factor muy importante en esta etapa es la observación consciente de sí mismo y de los demás.

La observación interna va desde la verificación de un movimiento mental hasta los pliegues más recónditos de la estructura anímica. La experimentación interna se lleva a cabo en el campo mental, sensible e instintivo y en lo externo se realiza en el ambiente familiar, social, de trabajo y en el mundo logosófico constituido por los otros estudiantes de Logosofía que asisten a las Fundaciones. Vale decir, que el campo experimental de esta ciencia es la vida misma y el método puede aplicarse en todos los momentos por llevar el ser humano el laboratorio más maravilloso que se puede concebir: la propia mente.

Este método conduce paulatinamente al conocimiento y manejo inteligente de las facultades de la mente y de los pensamientos. Es en la mente donde se combinan y recombinan los conocimientos, se crean los pensamientos, donde se formulan los propósitos y alientan los anhelos. Por su intermedio se captan los sentimientos y se manifiestan las facultades de la sensibilidad. Todas estas funciones, y otras que la mente realiza, nos ilustran sobre las instancias que vivimos. El análisis prolijo de los resultados obtenidos, en todos los campos de la constitución sicológica del hombre, después de cada ensayo del método, va indicando las modificaciones, ampliaciones y reiteraciones que deben hacerse en las siguientes aplicaciones, y así progresivamente hasta lograr la seguridad en el uso de cada enseñanza.

Confrontación de la propia realización con la de los semejantes que siguen los mismos estudios:

Es de suma importancia la comprobación y confrontación de los propios resultados con los que obtienen en su labor metodológica, tras reiteradas experiencias, otros investigadores.

Adquiere igualmente importancia el perfeccionamiento de la aplicación para llegar a la conquista de cada conocimiento y alcanzar la seguridad del proceso seguido.

Puede afirmarse que el método logosófico sustancia su esencialidad en el proceso de evolución consciente, en el cual se comprueba de manera Inequívoca la eficacia del mismo. Se debe favorecer su práctica en el interior de cada hombre o mujer, para que se efectúe allí, en el ámbito mental y sensible, la más significativa de las experiencias sicológicas realizadas por el propio investigador. Este verifica, tras sucesivas aplicaciones, una realidad que le era totalmente Ignorada hasta que comenzó esta labor: “que la personalidad es todo lo externo con que se reviste el ser para mostrarse superior a los demás”. Lejos de constituir un baluarte de la jerarquía que tiene como Individuo, advierte la fragilidad de la misma cuando comienza a aplicar los primeros conceptos logosóficos a la propia vida. Comprueba por medio de la observación consciente y la experimentación reiterada, que los valores de su personalidad, a, los que atribuyó tanta significación, son aparentes, sin consistencia y sin operancia en las alternativas que la vida le presenta, probando una y otra vez las diferencias entre lo que tiene el carácter de permanente y de realidad Integral, frente a la ficción y lo transitorio. Al mismo tiempo verifica que nuevos rasgos morales y sicológicos de gran valor positivo afloran como evidencia de los benéficos resultados que la aplicación del método dejará a quien sigue sus prescripciones.

La tolerancia, el respeto, la actitud comprensiva, el acercamiento afectivo, como primeros resultados, favorecen fundamentalmente la vida de relación. Cabe destacar, asimismo, que la palabra se transforma en verdadero vehículo de pensamientos de bien y consideración al semejante, y es cabal expresión de una ética superior. As¡ surge con claridad en la vida del Investigador la evidencia de que conquista progresivamente valores y calidades que van Integrando su individualidad con una precisión que no es posible encontrar en ningún otro método conocido, y que lo habilitan para constituirse en un factor positivo en la obra de reconstrucción humana que el creador de la Logosofía, don Carlos B. González Pecotche está realizando.

Atento a las consideraciones que preceden, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA:

1°) Los numerosos testimonios y trabajos presentados evidencian la importancia del método logosófico para el desarrollo integral de la individualidad.

2° ) La eficacia del método logosófico depende de su inteligente y constante aplicación a la propia vida, lo cual permite lograr singulares resultados. En esta aplicación es donde se verifica su carácter flexible, dinámico, estimulante, as! como su universalidad y respeto al libre arbitrio.

3° ) En relación al método logosófico y su importancia para el desarrollo de la individualidad, este Congreso Internacional considera útil destacar:

a) siguiendo su técnica pedagógica el ser, cualesquiera sean su condición, edad o estado, logra superar las limitaciones mentales, sensibles y volitivas que le impiden llevar a cabo sus anhelos de mejoramiento;

b) depara a quien sigue sus, prescripciones una gran armonía y paz interior, que le facilita el acercamiento afectivo con sus semejantes, en particular con la familia;

e) en la aplicación del método experimental logosófico, la conducta se ajusta a los dictados de una ética superior. Esta conducta que Logosofía enseña a vivir, aproxima afectivamente a los seres y hace cobrar a su palabra una mayor autoridad a los ojos de sus semejantes;

d) quienes siguen dicho método, advierten rápidamente que sus mentes amplían su capacidad para llevar a cabo, con acierto, las más complejas actuaciones;

e) en virtud de la aplicación de este método, se acrecienta la responsabilidad en todas las actividades humanas sean ellas intelectuales, artísticas, técnicas, profesionales, comerciales;

f) el carácter dinámico y estimulante del método logosófico, se comprueba en la integración gradual de la individualidad con los valores morales, sicológicos y espirituales que definirán la nueva identidad del hombre.

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TEMA V

“Positivos resultados logrados en la educación de la niñez mediante la aplicación del método logosófico”.

La evidente flexibilidad y adaptabilidad de las enseñanzas logosóficas permite que el método logosófico actúe con gran eficacia en la mente del niño, a pesar de la incipiencia funcional en que se encuentra su organismo psicológico.

Quien tome a su cargo la tarea de vincular al niño con el conocimiento logosófico, ya sea padre o docente, debe saber que para cumplir a conciencia esta labor es imprescindible que él mismo refleje como una garantía del conocimiento que posee, la seguridad que pueda dar con su propio ejemplo. Esta garantía evidencia el dominio que el ser posee de aquello, que quiere enseñar y se constituye en el más firme punto de apoyo para el proceso que habrá de realizar el niño en su aprendizaje. El ejemplo de sus mayores es base de seguridad primero y constancia incontrastable después, de la verdad que el conocimiento logosófico pone a su alcance.

El niño, para su desarrollo, depende de los elementos que le aportan los mayores, y la calidad de los mismos habrá de incidir en la formación del joven y el hombre del futuro, salvo los casos excepcionales.

La pedagogía logosófica realiza un análisis sobre esa singular etapa que es la niñez, describe con precisión las particularidades que se advierten, tanto en la estructura como en el funcionamiento del complejo síquico-espiritual del ente humano durante la infancia y estudia y considera el incipiente e incompleto desarrollo de las facultades de la inteligencia y la sensibilidad en el niño. Radica en esta incipiencia la causa principal de que el niño no pueda lograr un contacto estable con la realidad y sus acciones fluctúen entre las que tienden hacia el bien y las que tienden al mal. Esta situación da lugar a que ciertas facultades, por ejemplo la imaginación, actúen intensamente limitando, el ejercicio de otras, como ser la observación y la razón que pueden, llega ser suplantadas por aquélla, lo que deja al niño expuesto a la falacia de la quimera, hasta el punto de afectar negativa y permanentemente sus perspectivas, en la edad adulta.

Es en el ambiente, familiar donde principalmente recibe los estímulos Iniciales y a la vez las explicaciones que van ilustrando su incipiente entendimiento en relación, con el mundo que lo rodea. Los primeros estímulos activos, la calidad de las explicaciones y la adaptación, de ellas a las verdaderas necesidades por las que atraviesa el niño, ponen a prueba el haber efectivo mental, moral y espiritual que poseen sus mayores. El método particulariza la responsabilidad consciente en el docente logósofo que debe emplear a fondo sus recursos, porque se lo exigen los contenidos básicos del sentimiento y el conocimiento. Al docente le es más fácil la observación de los diferentes estados, tan  variables que se suceden en  la mentalidad infantil, en la que puede claramente distinguir la influencia de uno u otro pensamiento, ya sean de su medio familiar, o recogidos de otros ambientes. Además, debe prestarse la mayor atención a todas aquellas manifestaciones que, aunque fugaces, si son positivas, dan signos de las excelencias que se están anunciando en la niñez, y que, de ser, negativas, revelan, las deficiencias que perturbará. su vida futura.

Un conjunto de enseñanzas sencillas, adecuadas al nivel mental y sensible del niño, y una técnica precisa que sabe ajustarse a cada caso en particular, constituyen parte vital del caudal de que dispone el docente parra lograr que, el conocimiento logosófico opere benéficamente en las regiones mental y sensible del niño y oriente su conducta, hacia expresiones positivas que, brindándole la posibilidad de producir aciertos, lo tornen alegre y feliz. Las variadas formas del capricho, del egoísmo, de la agresividad, etc., que frecuentemente vulneran la actuación del niño. son contrarrestadas por  claros análisis que se le ayuda a hacer de su propia conducta; por el ejercicio de la observación,  sobre causas y resultados; por la acción de estímulos positivos; por la afectuosa comunicación de reflexiones y orientaciones que le proporciona el adulto y, principalmente, por el invalorable vínculo que establece en el conocimiento logosófico que, contenido en breves enseñanzas, de fácil captación para su entendimiento, le hablan de la vida que él vive, anticipándose con sus advertencias y planteamientos, a las soluciones de los posibles pequeños problemas que deberá resolver.

La aplicación de los recursos que integran la metodología logosófica -que sucintamente se han consignado – inicia al niño en un proceso de superación de sus calidades síquicas y espirituales que luego, al transcurrir su juventud, podrá conducirlo hacia la realización de un proceso de evolución consciente sustentado en bases sólidas e inalterables.

La formación del niño logósofo se cumple sobre el principio de una completa independencia de la presión que ejercen los temores, los prejuicios y las creencias o imágenes negativas, con que es frecuente que se afecten las manifestaciones naturales de su espíritu retrayéndole en el intento de modelar su conducta. Desde pequeño aprende a distinguir la índole de loa pensamientos que promueven su accionar, reconociendo su presencia en el propio mundo mental y en el mundo que le rodea. Con naturalidad se ejercita en la selección de los mismos y comienza a adiestrarse en su manejo, que realiza en forma primaria, elemental, pero igualmente eficiente y con positivos resultados.

Complementando su acción constructiva, la enseñanza logosófica, mientras equilibra gradual y progresivamente el juego normal de las facultades mentales y sensibles del niño, crea las defensas mentales llamadas a resguardar el patrimonio de sus valores humanos y hace que conozca y ame la realidad, liberándolo de experimentar los rigores que habitualmente sacuden a la crisálida humana en las transiciones de la juventud.

Toda esta labor tiene como objetivo “…hacer lo más agradable posible la vida del niño a fin de que florezcan en él una pujante virilidad y un sincero amor y optimismo hacia la vida, que comenzará a manifestarse a medida que avance en edad y que deberá Ir conquistando con esfuerza, entusiasmo y la Idoneidad suficiente o necesaria”. [1]

La continuidad en la práctica del conocimiento logosófico culmina proporcionando al niño la posesión de valores de gran trascendencia para toda su vida. La suma de estos valores le otorgan confianza en si mismo, confianza en los recursos propios que está cultivando, como ser: el conocimiento que ya maneja y la capacidad que forja para sortear las dificultades que en su nivel deberá afrontar. Esta confianza en sí mismo lo habilita para continuar su tránsito por la vida en procura siempre de los más altos ideales de superación.

Como suma de los resultados positivos que brinda la aplicación del método logosófico desde la niñez, corresponde expresar que cuando en el campo virgen y fértil de la mentalidad infantil se siembra la simiente fecunda del conocimiento logosófico, es posible. forjar individuos moral y espiritualmente sanos y vigorosos, llamados a desempeñar fundamental papel en el escenario social y vital de los pueblos.

Por los conceptos expuestos, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA :

1 ° El método logosófico obra de un modo admirable en la difícil tarea de la educación de la niñez, a la que preserva del mal, fortaleciendo su alma, con lo que impide que ésta caiga en los engaños que acechan al ser en ese primer tramo de la vida.

2 ° Libera a la mente infantil de los temores y prejuicios que suelen inculcársele y que tanto atormentan y perturban su incipiente reflexión.

3 ° Capacita al niño mental, moral y espiritualmente para enfrentar sus dificultades, conocer gradualmente la realidad y defenderse con acierto de los artificios ingeniosos de los pensamientos siempre listos para inducirle a la travesura o a la falta.

4 ° Enseña progresivamente al niño a confiar en sus propios recursos y a discriminar con creciente lucidez sobre el valor de los consejos y ejemplos de los mayores, culminando en la hermosa realización de saber bastarse a sí mismo.

5 ° El método logosófico, al enseñar al niño el modo eficiente de usar sus resortes mentales, permite que su inteligencia cobre un rápido desarrollo y despierte en él una sana avidez por leer, estudiar y aprender. De esto resulta que para el niño se va convirtiendo en poderoso estímulo todo aquello que antes era ignorada posibilidad.

6 ° Los resultados del método logosófico se traducen en la conquista de una ética superior, cuyos beneficios son experimentados por todos. Cabe destacar que padres y maestros encuentran en ello un poderoso auxiliar en la delicada y difícil relación con hijos y educandos. Advierten de inmediato que comienza a ejercer una creciente influencia sobre éstos, cuyo comportamiento se torna día a día más respetuoso y afectivo.

* * *

TEMA VI

“Influencia constructiva del conocimiento logosófico en la juventud”

La pedagogía logosófica coordina un vasto plan de educación superior instituido con los conocimientos que emanan de la Sabiduría Logosófica; constituye una preparación básica para la juventud y es fundamentalmente preparación para las altas funciones de la vida. Esta realidad está ratificada en los múltiples trabajos que se han analizado. Confiere una importancia capital al conocimiento vivo, experimental de sí mismo, de la propia realidad del joven como entidad humana, que se articula en su estructura síquica, mental, sensible e instintiva.

La verificación cabal que realiza el joven de la acción de los pensamientos y su significación en la vida, lo llevan a descubrir en sí mismo, desde las causas que pueden trabar la libre acción del discernimiento, dificultar el logro de sus propósitos, oponerse a sus decisiones o desvirtuar la expresión de sus sentimientos, hasta el potencial latente de su vocación, expresión de la herencia de si mismo.

Estimuladas las funciones del sistema mental, particularmente la función de pensar, y aplicados los conocimientos que instituyen las defensas mentales y regulan la conducta, los jóvenes verifican gradualmente el aumento progresivo de su capacidad mental y moral. Pueden así solventar las diversas y múltiples situaciones que la vida plantea a quienes se inician en ella.

La influencia benéfica de este conocimiento queda también evidenciada en el hecho de que el joven conscientemente analiza y reflexiona todo cuanto toma contacto consigo mismo, liberándole de temores absurdos y eliminando todo atisbo de credulidad.

Las defensas mentales permiten a la juventud preservar los valores que conquista y darles permanencia. Al amparo de ellas se hace posible superar las propias condiciones y con la capacitación progresiva de la propia inteligencia, extenderlas como colaboración al sector de la sociedad donde actúa.

La juventud pertrechada con defensas mentales instituidas, cómo es lógico, mediante un proceso consciente, a la vez que ampara la, delicada región de sus sentimientos, impide que se cercene su libertad de pensar. Se defiende con decisión de Influencias extrañas a su sano sentir y selecciona, con razones que sustenta en su limpieza mental y en su sensibilidad, cuanto juzga conveniente a los fines de su superación integral. Prepara as! con empeño inteligente su propia mente a fin de que sea el baluarte más precioso de su individualidad.

Ni la ficción, ni el ridículo, ni el engaño, ni la inestabilidad afectiva podrán hacerla víctima de aquellos que especulan y medran con los diversos aspectos de la solidaridad humana; se sustrae así con inteligencia a la influencia y el hechizo de ideologías inhumanas.

En la preparación de la juventud, tal como la propicia el conocimiento logosófico, juegan asimismo un papel preponderante los estímulos positivos, con preferencia aquellos que se originan internamente como resultado de luchas, esfuerzos y aciertos que se suceden en el proceso de evolución consciente que preconiza la Logosofía; estímulos que el joven recoge de su propio acontecer y también del ambiente que lo rodea. Entre éstos cabe destacar aquellos estímulos que surgen de conductas ejemplares que orientan y persuaden por representar caminos luminosos y ser motivo de nuevas inspiraciones. Unos y otros producen de inmediato un efecto tonificante, un renovado entusiasmo y una sana alegría.

En la asimilación del saber trascendente, el joven conoce a fondo su realidad y acrecienta una consciente confianza en sí mismo, porque se sabe en posesión de valores mentales, morales, espirituales y aun físicos. El joven también aumenta su sentido de libertad, pero ésta queda equilibrada por el sentido de la responsabilidad, igualmente acrecentado, que le señala el adecuado uso de esa misma libertad.

A medida que se realiza el proceso evolutivo, la conciencia se enriquece con los conocimientos que promueven el perfeccionamiento y se mantiene activa mientras propicia que el espíritu acuse su presencia en el acierto y la seguridad que caracteriza una conducta superior. El joven que recibe la preparación del conocimiento logosófico, en las diferentes alternativas de la vida, no se satisfará con manifestaciones circunstanciales o post – factum – vulgo “remordimiento de conciencia” – como puede verificarlo en otros jóvenes que intenten sostener una actuación elevada. Esta actitud, más de una vez encomiada, de arrepentirse y luego, en el mejor de los casos, procurar modificar en los nuevos hechos los resultados de su anterior comportamiento, no satisface ya. Es desplazada porque el arrepentimiento, como sentimiento retardado, pierde vigencia y valor moral a medida que la conciencia vigorizada con el proceso que indica Logosofía, lo asiste ayudándole a defenderse contra el mal que le acecha y le previene del error para no tener luego que lamentar y arrepentirse.

En suma, es posible establecer que en el contenido dinámico y constructivo del conocimiento logosófico, existen los recursos pedagógicos que al accionar en el joven lo guían en el aprovechamiento inteligente de sus energías internas, dirigidas hacia un fin superior y le otorgan el dominio de su propio campo mental y sensible para que Pueda trascender sus limitaciones y desenvolver su vida a conciencia con un profundo sentido humano y espiritual.

Como consecuencia del análisis que precede, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA :

1 ° Los conocimientos logosóficos capacitan al joven para desarrollar su individualidad sin tutelas extrañas; y para comportarse en su relación con los mayores con el respeto y la consideración debidos. Aprende a mantener una actitud respetuosa aún en situaciones en que se ve precisado a expresar sus discrepancias.

2 ° Los conocimientos logosóficos son en esa etapa difícil de la vida, eficaces para encauzar los vigorosos impulsos propios de la edad. El contralor de la imaginación y de los pensamientos que Logosofía le enseña a ejercer, es en ese tramo tan crítico, el único recurso seguro para evitar los más peligrosos desvíos. Las defensas mentales protegen su mente y su sensibilidad; le liberan de la influencia y hasta de la alucinación que ejercen sobre la juventud las ideologías extremistas, as! como las imágenes perniciosas que vulneran en ella lo más valioso en el orden moral y sensible, Los jóvenes logósofos se hacen inmunes al contagio mental del ambiente.

3 ° Los conocimientos logosóficos adiestran su mente en el arte de descubrir los artificios y engaños con que se le tienta y hasta estimula a llevar la llamada “vida fácil”. Ellos le enseñan, por el contrario, a forjar los verdaderos estímulos y a descubrirlos en el medio circundante. Aprende que la única vida realmente fácil es la de la propia capacitación y superación.

4 ° Los conocimientos logosóficos ayudan al joven a identificar su auténtica vocación ahorrándole los titubeos, tribulaciones y frustraciones a que está expuesto.

5 ° El adolescente abre seguro los portales dc, la vida con fe consciente en sí mismo, inspirando su palabra y su ejemplo, confianza y respeto en los demás.

6 ° Los conocimientos logosóficos enseñan a la juventud a prepararse en forma eficiente para afrontar la vida con valentía y optimismo, y a conciliar las sanas alegrías propias de sus años con las difíciles tareas preparatorias para una vida plena de grandes posibilidades.

* * *

TEMA VII

“Emancipación mental, moral y espiritual del hombre y la mujer mediante esta disciplina”.

La obtención gradual del conocimiento auténtico del mecanismo de la vida consciente que la Logosofía enseña a entender, comprender y realizar, Implica a su vez una obra de emancipación humana.

Coinciden la mayoría de los trabajos presentados con lo expresado en “El Señor de Sándara”, obra de González Pecotche, en la pág. 223: [2]

“El inefable placer de vivir no se experimenta hasta tanto no comenzamos a mirar nuestra vida como el principal de los trabajos que debemos acometer”.

Esta afirmación de la ciencia logosófica propone al ser humano, hombre o mujer, la realización de la empresa de mayor significación que es posible concebir: la de crear la propia vida mediante la liberación y el perfeccionamiento de los atributos que distinguen al reino hominal.

Desde siglos la vida mental, moral y espiritual del ser humano ha debido sufrir esclavizante sujeción a la ignorancia y a la abusiva presión de conceptos e Ideologías originadas en intereses subalternos con evidente y hasta deliberada prescindencia de los derechos que asisten a la conciencia humana.

Esta corrupción de la vida conceptual ha afectado hondamente la estructura social y, particularmente en nuestros días, en todos los ámbitos del accionar humano se refleja el debilitamiento de los valores máximos que debían sustentar la vida en elevados niveles de superación.

El conocimiento logosófico se dirige al mundo interno del ser humano y propicia, tanto en la mujer como en el hombre, el cumplimiento del objetivo superior de evolucionar conscientemente dentro de las propias e Individuales posibilidades. Es en el ejercicio de las disciplinas logosóficas que uno y otra organizan y perfeccionan las funciones de los sistemas mental y sensible, favoreciendo así en grado sumo la asimilación, del conocimiento que ha de integrar gradual y progresivamente la propia conciencia.

Por medio, de dicho saber, ambos, al realizar el proceso de evolución consciente, descubren la realidad interna advirtiendo en que medida su libertad Interior ha sido cercenada por los prejuicios que limitan los pronunciamientos del entendimiento o sumergen en la inercia mental; por las creencias que anquilosan el ejercicio de la razón; por los sentimientos o desvíos sensibleros que impiden la libre expansión de la sensibilidad. Esa libertad que aparece enajenada con tanta frecuencia por la acción sugestiva del temor o de la fatalidad, o mermada por la presión dominante de corrientes de pensamiento, que adormecen o paralizan la función de pensar conscientemente, es la que el ser común – en la mayoría de los casos – ignora que ha perdido.

Es en el cumplimiento del proceso de evolución integral que la pareja humana alcanza clara conciencia de sus prerrogativas y de su correspondiente ubicación, al verificar cómo, mediante el funcionamiento armónico de ambos sistemas, mental y sensible, se produce, la renovación  de los viejos conceptos, la liberación, de prejuicios ancestrales, la conquista de la confianza en si mismo y el dominio de las defensas, mentales, que neutralizan la acción de aquellos pensamientos, que de nuevo intentaren sojuzgar o dominar el miedo o por la imposición.

Asimismo, al iniciar este proceso integral de evolución consciente, comienzan por  encontrar dentro de sí la esencia del propio humanismo. El cocimiento logosófico les habilita para penetrar en la realidad de su vida mental y ejercer en ella, por primera vez, la condición de dueño y señor da la misma. Organizan, investigan, liberan, perfeccionan y al hacerlo así, advierten que están conquistando el más sagrado todos bienes: la libertad. Emancipados de la tutela de vicios conceptos de gastadas fórmulas, se ponen al amparo de las leyes universales que resguardan y favorece, el derecho a pensar libremente, en firme y seguro ejercicio de las funciones de la inteligencia y de las potencias creadoras del propio espíritu. Esta libertad, considerada desde el orden trascendente de los conocimientos superiores, constituye una prerrogativa natural, pero su libre ejercicio depende básicamente de la consolidación que como concepto se haya sustanciado en la vivencia consciente, único medio de disfrutarla sin el temor de perderla.  Libertad, derecho y deber configuran el ternario indiscutible de la responsabilidad.

Simultáneamente, la depuración que el proceso logosófico les hace experimentar en la vida sensible se manifiesta en las calidades de una conducta día a día superada, que se apoya en consistentes reservas morales y en la fuerza existencial del afecto que “interviene como elemento fijador de las relaciones humanas”. [3]

Esta emancipación se afirma en la integración de la propia conciencia, la cual como rectora de la vida, da la medida justa a los procederes que rigen la convivencia humana cualesquiera que sean los vínculos que se establezcan.

La amplitud y expansión que cobran tanto la vida mental y sensible permanentemente asistidas por la conciencia, emancipan al espíritu otorgándole la posibilidad de asumir plenamente la conducción de la vida que anima.

Las primeras comprobaciones sobre la realidad de la emancipación que se ha operado en el ser humano, se verifican precisamente allí donde éste se manifiesta con mayor espontaneidad: el propio hogar.

Cumplido, aunque sea en parte, el proceso emancipador antedicho, el hombre que ha constituido su familia, se siente en condiciones de enfrentar vigorosa e inteligentemente las responsabilidades que las luchas por sustentarla y defenderla le imponen; y la mujer, fortalecida su naturaleza moral y sensible, se constituye en la compañera noble, digna, afectuosa que sabe custodiar los valores fundamentales que enaltecen la vida familiar.

Las proyecciones de la gesta emancipadora que el saber logosófico propugna, inciden primero en el individuo y su hogar, para irradiar luego su acción renovadora hacia todos los medios y ambientes. Se modifican procederes, se corrigen actitudes, se capacita en el desempeño de las diversas funciones, se posee mayor libertad de opción y decisión; en concreto, se transforma la vida misma que ha pasado a ser “el principal de los trabajos del hombre”.

Así, en el cumplimiento de una profesión, de un oficio o de cualquier actividad de índole social, el hombre y la mujer hacen de cada situación, de cada circunstancia o episodio, un motivo para cultivar su mente, jerarquizar su sensibilidad, enriquecer su conciencia, elevar su espíritu y disfrutar con plenitud, los goces inefables de esa libertad verdadera y única que enseña a conquistar la Sabiduría Logosófica.

Por todo lo expuesto, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA :

1 °  La disciplina logosófica hace posible la emancipación mental, moral y espiritual de los seres humanos; emancipación que se produce gradualmente, a medida que el proceso de evolución consciente cumple sus etapas normativas y formativas.

2 ° La primera y fundamental emancipación que se logra mediante los conocimientos logosóficos es la liberación de la tiranía e influencia dominante de los pensamientos; tiranía tanto más temible cuanto que es ignorada por quien es su víctima. El libre examen que Logosofía enseña a realizar sobre los propios pensamientos es el comienzo de ese proceso de emancipación.

3 ° A la emancipación de los pensamientos, sigue en orden de importancia la que se obtiene frente a la imaginación incontrolada, que produce los engaños y deformaciones de sí mismo y de cuanto rodea al ser, desviándolo de los sanos dictados de la razón, siendo su resultado frecuente la sobreestimación y la egolatría, que lo desubican y perturban su vida de relación.

4 ° Tanto el hombre como la mujer encuentran en el conocimiento logosófico los recursos de sabiduría que les permite rehacer la vida y lograr la plenitud de conciencia, libres de los prejuicios y creencias que los mantuvieron fuera de toda perspectiva de evolución.

5 ° Logosofía enseña, tanto al hombre corno a la mujer, que sus diferencias naturales no justifican ni los prejuicios ni los antagonismos formados en diversas partes del mundo durante el curso de las edades. Logosofía enseña a comprender que las diferencias, impuestas por la naturaleza, tienen un gran valor para la vida y la evolución. Lleva a la mujer a tomar conciencia de su misión, corno compañera y colaboradora del hombre, en la noble f unción de perpetuar la especie. A uno y otro conduce a la comprensión de que las diferencias de sexo no constituyen el más mínimo obstáculo para la realización del proceso de evolución consciente.

6 °  La disciplina logosófica emancipa a los seres de los temores que tanto les angustian. Enseña a no sufrir por adelantado males que luego no acontecen y a discriminar entre los peligros reales y los imaginarios. Adiestra en el arte de elaborar defensas mentales frente a estos últimos y enseña a tomar, con tiempo, las previsiones que habrán de conjurar a los primeros.

Contribuye, a ello el conocimiento de las Leyes Universales, puestas de manifiesto por Logosofía, que acrecienta la capacidad de previsión del investigador en forma consciente. Los profundos conocimientos logosóficos llevan al ser a familiarizarse con el funcionamiento y manejo de esas leyes hasta poder aplicarlos inteligentemente en la edificación de su propio futuro.

7 °  El saber logosófico libera al ser humano de la perplejidad o incertidumbre en que se halla respecto a su origen y destino. Le suministra los elementos que le capacitan para encontrar por sí mismo la cabal respuesta a esos interrogantes y percibir en el plano espiritual la vigencia de las leyes que asignan a los seres humanos una función de extraordinaria jerarquía .

8 °  La emancipación mental, moral y espiritual que propicia la disciplina logosófica se acentúa cuando el ser logra un más alto nivel de sensatez y conciencia de los deberes, prerrogativas y responsabilidades que incumben a cada uno de modo irrenunciable. La emancipación mental, moral y espiritual, tanto en el hombre como en la mujer, se consuma indefectiblemente y ambos ya liberados, saben al fin qué es la verdadera libertad y felicidad y cómo es posible disfrutarla sin temor a perderla.

* * *

TEMA VIII:

“Proyecciones de la ciencia logosófica sobre la orientación presente y futura de la humanidad”.

El amplio y profundo material analizado por la Comisión en este tema, demuestra que los beneficios obtenidos por los autores de los trabajos mediante la aplicación del método logosófico trasciende el plano del perfeccionamiento individual y se proyecta colectivamente.

El conocimiento logosófico, en efecto, si bien se dirige en una primera instancia a cada ser humano en particular, logra en razón de la esencialidad de sus concepciones que el mejoramiento obtenido por cada logósofo en su órbita privada, se irradie en forma paulatina, -pero cierta y segura, a los ambientes familiares y sociales a que pertenece y donde actúa.

De este modo, cada conciencia en evolución, propicia que la mente y la sensibilidad de otros seres vislumbren, adviertan y comprendan que el saber logosófico tiene alcances universales, pues permite abordar en sus causas las situaciones difíciles que afectan a la humanidad del presente ofreciendo la solución adecuada para resolverlas.

La nueva cultura, emanada del pensamiento logosófico, faculta al hombre de nuestros días para encarar en su fondo los problemas que turban su convivencia y lo habilita, para resolverlas mediante el conocimiento que amplía la responsabilidad en todos los órdenes de la vida.

En función de esa responsabilidad se hace uso consciente de todos los valores adquiridos por la capacitación y esfuerzos propios; incluso los materiales, menospreciados por falsos conceptos espiritualistas o subvertidos en su usufructo por egoísmos y ambiciones. Es así que los bienes materiales al ser restituidos a su justa valoración, constituyen elementos concurrentes a la realización de los altos fines de la evolución humana.

Además y con proyecciones de carácter general, surge la liberación mental y sensible del hombre, mediante la acción discernitiva y experimental a que conduce el método logosófico. Es una constancia que aparece en la mayoría de los trabajos estudiados, que al aplicar la metodología de esta nueva ciencia desde la niñez, hay una mayor actividad de la función de pensar por sí mismo, que contrasta con los sistemas educativos que utilizan abusivamente la memoria y la imaginación. En el adulto el entendimiento se aplica a la demolición de los moldes que desde temprana edad le fueron inculcados, mediante fórmulas rígidas y conceptos anacrónicos, y las verdades logosóficas penetran en su vida ampliándola incesantemente con la realización del proceso evolutivo consciente.

En esta realización, los conocimientos trascendentes promueven una verdadera cultura Interna en la que los valores de la sensibilidad se consustancian con las manifestaciones permanentes de la conciencia que al nutrirse con los elementos de naturaleza superior exalta su función rectora de la vida.

La secuencia de instancias, que configuran esta evolución integral, descubre al hombre sus prerrogativas y posibilidades, así como su potencialidad volitiva, moral y espiritual. Supera las limitaciones inherentes a la ignorancia y el ejercicio de su dinámica interior se aplica a la edificación consciente del propio destino. Se sabe dueño de su vida, y es entonces, que por respeto a si mismo y por consideración a esa individualidad forjada en intensas etapas evolutivas, su actuación en el ámbito de sus relaciones se caracteriza por un efectivo y profundo respeto de los derechos humanos y se exterioriza en tolerancia y cordialidad hacia el pensar y quehacer de su semejante.

En otros términos, el humanismo logosófico, al concretarse en la exaltación de los valores del hombre, hace que éste se constituya en un ser capaz y consciente de los deberes y prerrogativas de su específica naturaleza. Y es únicamente al descubrir el contenido espiritual de la existencia, que se hace posible el verdadero respeto y consideración al semejante, partícula. a su vez del supremo pensamiento creador.

Los conceptos básicos contenidos en el material estudiado pueden expresarse en esta síntesis: la nueva generación de hombres forjados en la cultura logosófica, al accionar conjunta y armónicamente en el seno de las diversas sociedades de la tierra, irá proyectando las excelencias de los valores humanos que definen la integralidad de aquella cultura. Esta será la mejor contribución para acelerar el Proceso de Perfeccionamiento de los pueblos y la colaboración más efectiva a los fines de la paz y armonía de toda la humanidad.

En base a lo expuesto, el Primer Congreso Internacional de Logosofía,

DECLARA:

1 ° Son incalculables las proyecciones que tendrá la ciencia logosófica sobre la orientación presente y futura de la humanidad, por los alcances trascendentes que tienen los conocimientos en que se apoya.

2 ° Puede adelantarse que la ciencia logosófica proyecta una gran luz sobre las causas de I.a intrincados problemas que el estado del mundo presenta al hombre de nuestros días. Ella, al revelar a  nueva concepción del hombre y el universo, instruye también sobre la forma más eficaz de conducir la vida para que ésta pueda alcanzar su plenitud y llenar su alto cometido. Podrá así el hombre bastarse a sí mismo en todos 1. órdenes: físico, mora, y espiritual, sin estar obligado a recurrir a influencias o tutorías pana pensar y sentir.

3° Entre las proyecciones que alcanzará la ciencia logosófica ocupan lugar prominente los cambios que introduce en los métodos pedagógicos. El futuro educando dejará de absorber pasivamente el aporte cultural del pasado, y se convertirá en un verdadero investigador. El estudio se tornará en esparcimiento espiritual; en lugar de ser, como es hoy, una tediosa tersa . la que se sustraen anualmente miles do estudiantes que malogran su  porvenir.

La pedagogía del futuro, apoyad, y auxiliada por los conocimientos y el método logosófico, tendrá como factores básicos los que surgen del ambiente familiar. El afecto, los ejemplos y estímulos, unidos a las calidades del maestro o profesor; constituirán los cimientos de un verdadero humanismo. El humanismo del futuro será forjado con elementos vivos y no con simples enunciados.

4 ° Mediante la ciencia logosófica se liberarán las energías, que yacen latentes en el mundo interno de todos los seres humanos y que son infinitamente superiores a las que se han venido utilizando hasta hoy.

La enseñanza logosófica pone en tensión todos los resortes que mueven la voluntad del hombre y torna el trabajo -por un tremendo error considerado hasta hoy una maldición – en la prerrogativa más sublime que la existencia le asigna al linaje humano.

Cuando los que tienen la responsabilidad de orientar el pensamiento en los sectores del arte, de la técnica, de la economía, de la educación y la política, se beneficien con esta disciplina renovadora y reformadora, las realizaciones del hombre experimentarán un impulso vigoroso.

Serán realidad milenarias aspiraciones que no fueron alcanzadas por desconocer el potencial energético humano imprescindible para su realización.

5 ° La disciplina logosófica al modelar la individualidad, hace fluir del corazón humano la corriente afectiva que parecería haberse extinguido, debido a frustraciones y percances sufridos en los primeros contactos con la realidad del mundo. Esta disciplina de inmediato produce una mayor vinculación afectiva con los seres que lo rodean comenzando por el hogar. En este escenario -magnífico campo experimental para quien se ha propuesto realizar el proceso de evolución conscientes producen las primeras transformaciones merced a esta verdadera alquimia en que el afecto es elemento mágico por excelencia.

Quien empieza a conocerse a sí mismo comienza también a conocer a los demás; comienza a verlos a la luz de nuevos enfoques sin los velos del prejuicio, la desconfianza o el recelo. Sólo esa humana comprensión, es la que aproxima a los seres y los vincula con lazos indisolubles. Sólo así la familia, célula de la sociedad humana, será el núcleo vital de los afectos, fuente inagotable de poderosos estímulos para el eterno y hermoso quehacer del hombre: la propia superación al servicio del perfeccionamiento del semejante.

6  ° Logosofía tendrá otra proyección de alcances excepcionales en un futuro cercano.

Constituirá la base inconmovible de la pa, permanente, porque se hará plena conciencia en cada individuo y por extensión en los pueblos, que nada será más benéfico que el trabajar armónicamente por la superación de los demás.

Nadie permanecerá ajeno al objetivo trascendente de la vida impuesta por el Creador Se eliminarán las disensiones, la anarquía y el desequilibrio que hoy angustian y aterran al hombre.

Para llegar a ese estado de conciencia es preciso comprender, tal como lo enseña la ciencia logosófica, que es Ley suprema evolucionar conscientemente y que ello sólo es posible cuando el hombre dedica la totalidad del tiempo y de las energías a su propio perfeccionamiento y a la preparación de un mundo mejor.

* * *

TEMA IX:

“Proyectos de acción futura del movimiento de superación que anima al pensamiento logosófico”.

CONSIDERANDO:

a)     en la documentación analizada por las diferentes Comisiones queda expresada la labor concreta de Investigación experimental realizada en el lapso de 30 años por los estudiantes de Logosofía de todas las Fundaciones;

b)     de esa investigación surge que los resultados obtenidos por 1a humanidad en el correr de los siglos, en la aplicación de método, diversos tendientes a superar los problemas del individuo y la sociedad, son de por sí testimonio elocuente de la necesidad apremiante de una nueva cultura;

c)     la humanidad se encamina hacia la destrucción, entretanto la enseñanza corriente continua ofreciendo en sus centros docentes a millones de niños, jóvenes y adultos, la historia de guerras pasadas sin valederas menciones a la forma de cómo evitarlas en el futuro;

d)     en todos los trabajos presentados a este Congreso se reiteran los, beneficios y prerrogativas que derivan para el ser en toda, las d. s, actividad, al aplicar el conocimiento logosófico;

e)     el testimonial que certifica la eficacia del método logosófico para el desarrollo de la individualidad integral, proyectándose las calidades de la misma, en el seno de la familia y de la sociedad;

f)       los, resultados positivo, obtenidos en la niñez mediante la aplicación de la enseñanza logosófica;

g)     la significación que adquiere el saber logosófico en la juventud al proporcionarle conceptos precisos sobre la realidad de la vida, real al hacerle conocer su propio mecanismo mental y sicológico, al ofrecerle las bases y la técnica para la conquista de una verdadera libertad interna y la creación de defensas, tal como abundan en concretas experiencias los trabajos estudiados.

EN ATENCIÓN a lo expuesto precedentemente y teniendo en cuenta los proyectos de acción futura del Movimiento presentados, por las diferentes Delegaciones, el Primer Congreso Internacional de Logosofía, fundamentado en la inconmovible firmeza del saber logosófico y afirmada su convicción en días mejores para la Humanidad.

RESUELVE:

I . – La acción futura del movimiento de superación que  anima al pensamiento logosófico – como expresión de una nueva palabra y un nuevo mensaje para la Humanidad – , se concretará en una multiplicación constante de esfuerzos y voluntades a fin de extender la nueva enseñanza por todo el orbe.

.- En tal concepto, se utilizarán todos los medios de difusión modernos para divulgar ampliamente en todos en todos los sectores de la actividad humana, los principios de la Logosofía, como fuente de una nueva cultura.

Se informará especialmente al Ministerio de Instrucción Pública de cada nación, sobre Logosofía como ciencia formativa de la niñez y la juventud y se establecerá permanente vinculación con universidades, centros de enseñanza media y escuelas primarias, para que tengan constancia e información de los resultados obtenidos con la aplicación del método logosófico. Asimismo, y en consecuencia de lo anterior, se hará llegar a los organismos educacionales públicos la exhortación de que incorporen a los planes de estudio en sus diversos ciclos, la disciplina logosófica.

Se comunicará a la U. N. y a la 0. E. A. las conclusiones y resoluciones de este Congreso, para que sus organismos encargados de los problemas culturales y docentes presten especial atención al valor educativo de los conocimientos logosóficos. Se destacará su indudable eficacia para favorecer la vinculación amistosa entre los hombres y los pueblos, facilitando la realización del gran anhelo humano por una paz universal y permanente.

.- Se realizarán en cada Fundación cursos especiales de logosofía a los organismos culturales públicos y privados, presentantes de Unesco, agregados culturales, profesorado nacional, etc.

.- También se trasmitirá amplia información sobre Logosofía a los organismos culturales públicos y privados, bibliotecas, etc., manteniéndose dicha información actualizada para que recoja los incesantes avances de este movimiento en pro de la superación humana.

II .- Créase el Comité Internacional de Logosofía, que estará integrado por los miembros que la Dirección General del Movimiento designe. Será su cometido permanente la promoción -en el plano universal del movimiento de superación humana que inspira la Logosofía. En tal sentido, coordinará la acción difusora que en sus respectivas órbitas realizan las Fundaciones establecidas en los distintos países donde se cultiva el saber logosófico, sin perjuicio de las medidas de ejecución directa que estime pertinentes adoptar para el mejor cumplimiento de la misión que se le confiere.

III .- En cada Fundación se procederá a la creación de la Escuela Logosófica de Enseñanza Primaria, así como también de Institutos de Enseñanza Media, en los que la niñez y la juventud recibirán – concomitantemente con el estudio de los programas oficiales –  una ilustración clara y precisa sobre los conceptos logosóficos. Estos deberán concretarse en conocimientos para la vivencia de los mismos, y en una orientación de la conducta realizada en forma experimental y viva, de acuerdo con los principios éticos que sustancia el saber logosófico.

IV. Declarase el 11 de agosto, como “DIA DE LA LOGOSOFÍA”, por cuanto en ese día del año 1930, abrió sus puertas en la ciudad de Córdoba, República Argentina, la Institución que ha dado a conocer la nueva ciencia creada por Carlos Bernardo González Pecotche.

* * *


[1] (Biognosis, pág. 60. González Pecotche (Raumsol). Imprenta López, año 1940, Buenos Aires, Rep. Argentina).

[2] (Imprenta López, año 1959, Buenos Aires, Rep. Argentina)

[3] (Logosofía, Ciencia y Método, pág. 137. González Pecotche, Imprenta López, año 1957, Buenos  Aires, Rep. Argentina)

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