Valores en decadencia

Publicado en diario “El País” de Montevideo, el 8 de febrero de 2004

Por Jorge N. Dusio

Nací en el siglo pasado, al igual que mis hijos. Pero a diferencia de ellos, viví mi infancia y juventud en una etapa donde todavía existía en el mundo el estímulo hacia lo bello, hacia lo noble y lo altruista. Y no es que hoy no exista, no; pero sí que es muy difícil encontrarlo fuera de la familia o de algún selecto núcleo de amigos, en los ambientes actuales de nuestra sociedad. Sin embargo, parece que esto no alcanza ante el avance incontenible de esos ambientes, que están prevaleciendo sobre lo demás.

En aquel entonces —aún muy cercano—, tanto en las conversaciones cotidianas, como en los libros, las películas, la música y hasta los divertimentos populares, no eran escasas las referencias y valoraciones de los aspectos más hermosos del sentir y del pensar humano.

Eso ayudaba a crear en esas primeras etapas, tan importantes para la formación de los anhelos, de las aspiraciones y de los propósitos del joven, la convicción fecunda de que la vida es hermosa, llena de maravillosas posibilidades de conquistar para sí, calidades humanas, morales y del temperamento, verdaderamente destacables.

Las personas se esforzaban mucho por hablar bien, por pensar bien y por hacer las cosas bien. Mucho en la sociedad tendía a apuntalar con el ejemplo, y con el elogio del ejemplo ajeno, a aquellos gestos generosos, honestos, del buen sentir y hasta heroicos, en cualquiera de los ámbitos en que se actuara y cualquiera fuera la condición social.

Esto hoy en día no es así, pero quizás los medios de comunicación podrían tener un rol muy importante en la formación o reformulación de la cultura media y en la elevación de las miras de sus compatriotas.

Sería interesante ver qué ocurriría si algún pionero apurara el ejemplo, colaborando en contener la avalancha de decadencia, anteponiendo a lo vulgar el buen gusto, a la tendencia a lo degradante, lo noble de la naturaleza humana y a las manifestaciones tan crudas de las pasiones o del crimen, las calidades exquisitas de los sentimientos humanos.

¿Será una ilusión pensar en el comienzo de un nuevo ciclo de evolución?

 

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