La capacidad de aprender

Por el Ing. Agr. Luis Felipe Monteverde  – 28 de agosto de 2007

El incontable número de conocimientos de orden trascendente y la gran cantidad de recursos que ofrece la ciencia logosófica para propiciar y posibilitar al ser humano la obtención de una creciente capacitación en los mas diversos órdenes de la vida, constituyen un valioso capital metafísico con el que auxilia al estudioso en sus labores internas tendientes al logro efectivo de tan preciada conquista.

Y entre la gran cantidad de capacidades que todo plan evolutivo conscientemente gestionado demanda para que éste se vea efectivamente reflejado en hechos y acciones concretas, habremos de referirnos aquí a una de ellas en particular : la capacidad de aprender.

De inicio debemos indicar que entre los grandes objetivos de la ciencia logosófica, se encuentra ¨ el desarrollo y dominio profundo de las funciones de estudiar, de aprender, de enseñar, de pensar y de  realizar ¨ ( Curso de Iniciación Logosófica – Pág. 16), para posibilitar a cada individuo la superación de sus condiciones humanas.

Al comienzo del estudio analítico del tema, se advierte la dependencia  y  recíprocas conexiones que existen entre esta función de aprender con otras propias del mecanismo psico- espiritual a las que en distintas circunstancias se le ve asociarse en trabajo sinérgico-complementario.  Por ello no llama la atención que Logosofía, al enunciar entre sus grandes objetivos,  la promoción y desarrollo de esta función, la mencione en forma conjunta con las otras cuatro que anteriormente se anotaron, por estar todas ellas muy estrechamente relacionadas.

Es evidente que cada una de esas funciones específicas, llevan implícita, por finalidad natural, nutrir y acrecentar las distintas capacidades a que éstas están destinadas. Por ello, haremos de aquí en más, referencia a las capacidades, quedando implícito el origen a que responden.

A medida que se continúan reuniendo elementos relacionados con el tema, se percibe claramente que cada una de esas capacidades derivadas de las funciones antes mencionadas, muestran conexiones y relaciones habituales, las que se producen de continuo, ya sea en forma directa o indirecta, todo lo cual evidencia la existencia de mecanismos internos de asociación y complementación complejos que, en ocasiones crean, en primera instancia, dificultades en el diagnóstico y en la comprensión ajustada de los mismos. Por ello entendemos necesario avanzar con prudencia en la investigación, sin llegar a forzar las secuencias progresivas de un proceso que debe conservar sus condiciones naturales.

La experiencia muestra usualmente con signos evidentes, que orientando las labores de investigación   con una actitud no exenta de prudencia, el  concurso de la reflexión, se constituye en un asistente habitual  en el trabajo interno.  Y es de ver que el concurso de su accionar, en tanto se logre administrar acertadamente su ejercicio, no solo abre nuevos panoramas al entendimiento, sino que promociona la eclosión de nuevas interrogantes, genera inquietudes antes inexistentes y, a más de esto, auto-genera estímulos que sostienen el interés y dan fundamento a la perseverancia en el empeño por alcanzar los objetivos que cada cual se proponga en su labor.

Pero aún descontando los resultados de efectos positivos que estas prácticas proporcionan, como tantas otras con las que auxilia el conocimiento logosófico para propiciar el aumento y el perfeccionamiento de las propias capacidades de aprender, se debe estar advertido que es natural que se presenten dificultades, dado el importante número de elementos y circunstancias que, como ya se anotó anteriormente,  frecuentemente intervienen e interactúan en los distintos procesos de aprendizaje.

Tal vez pueda resultar conveniente anotar en primer término algunas consideraciones de carácter general sobre el tema, antes de analizar con más detalle, aspectos `particulares del mismo.

Un dato de la realidad, conocido por todos y que bien puede colocarse encabezando esta categoría, es el que muestra la facilidad con que en general los niños pueden captar y aprender – mostrando en ocasiones en este orden  una llamativa capacidad -, técnicas de manejo, modos operativos, prácticas de diverso tipo, así como la absorción de conocimientos con los que eventualmente se les pone en contacto.

Y asimismo es verificable el hecho que, por lo regular esa facilidad en el ejercicio del aprendizaje, que usualmente se hace extensiva en alguna medida a los primeros estadios juveniles, pareciera irse desactivando y perdiendo paulatinamente brillo, en la medida en que se van sumando años a la vida.

Otra circunstancia que puede inscribirse dentro del orden general relativo al tema, es la que determina la existencia en cada individuo de distintos niveles de eficiencia en las capacidades de aprendizaje, variabilidad asociada muy frecuentemente  a áreas específicas de conocimientos, prácticas, modos operativos, técnicas especiales, idiomas particulares, etc.  Asimismo, puede incluirse entre estas consideraciones iniciales, la dependencia que usualmente existe en los procesos de aprendizaje, con los antecedentes cognitivos de que se disponga –ya sea en el orden general, como en los específicos de la rama del saber de que se trate- antecedentes que ofician de basamento y sustento habilitante para posibilitar la integración de nuevos conocimientos al acervo propio.

Es  de advertir que este punto, incluido entre las generalidades del tema, reviste características particulares que reclaman una atención y consideración especial, dado que usualmente ofrece algunas dificultades operativas cuando los conocimientos que se le presentan  a la inteligencia, se relacionan con realidades que corresponden al mundo metafísico, esto es, que exceden los límites del plano físico conocido.

Tanto en el orden de los conocimientos comunes, así como en los de carácter utilitario propios de las distintas ramas del saber, es conocida esta necesidad de seguir procesos secuenciales integradores, para habilitar progresivamente al entendimiento a acceder a nuevos campos del saber, siguiendo métodos establecidos en cada disciplina particular.

Tratándose  de conocimientos correspondientes al  mundo  metafísico o trascendente, ¿ qué método seguir para poder cumplir con ese proceso secuencial que habilite a la inteligencia a incorporar  nuevos conocimientos, sean éstos de carácter elemental así como los de creciente jerarquía, propios de ese mundo ? Corresponde indicar que al hacer referencia a la primera categoría de conocimientos – los elementales- se le asigna al término su condición de esencialidad, de indispensables, por contener éstos los principios básicos de la ciencia logosófica. Las precisas directivas que guían al investigador en el recorrido de las distintas etapas que estructuran el método logosófico, dan amplia respuesta a este interrogante.

Llegados a este punto, luego de anotar algunas consideraciones introductorias, trataremos de centrar el desarrollo expositivo en los aspectos más directamente vinculados al tema en estudio.

Guiados precisamente por el método logosófico, eminentemente experimental, los aspectos prácticos y vivenciales, son los que parecieran reclamar la atención del investigador en primera instancia, anunciándose su emergencia con diversas interrogantes vinculadas directamente con circunstancias de presentación habitual en el acontecer individual.  Debe descontarse que la emergencia de estas interrogantes que eventualmente se presentan a consideración de la inteligencia, usualmente reconocen como precursores, los estímulos que ofrece el conocimiento logosófico que, a través de su estudio, crean  nuevas necesidades, o bien, por el reclamo de la propia herencia, induciendo al espíritu a superar sus actuales condiciones, buscando ser más de lo que se es actualmente.

¿ Cómo aumentar y mejorar la actual capacidad de aprender ?  ¿ De qué elementos podemos valernos ?  ¿ Cuántos más conocimientos y recursos podremos obtener de las experiencias propias, de los semejantes , de la historia, para beneficio de esa capacidad?

Y entre otras interrogantes que puedan plantearse, no debería excluirse del análisis,  considerar si es que se está ejerciendo correctamente la función, es decir, si el aprendizaje se está realizando en forma apropiada, o por el contrario se detectan deficiencias o anomalías en el proceso.  Más adelante se anotarán algunas circunstancias relacionadas con este punto.

Al inicio de estas anotaciones ya se hizo referencia a las variadas y cambiantes interrelaciones que se aprecian en el ejercicio de las funciones que regulan el aprendizaje con otras acciones y capacidades psicológicas con las que en forma  continua o eventual se articula su trabajo.  Tratando de incursionar en los tramos iniciales del estudio de las capacidades inherentes al aprendizaje, conceptuamos de importancia enfocar la atención, en primera instancia, en el ambiente mental  y en el escenario interno que habrá de ser el terreno y soporte de las informaciones o conocimientos que se le suministren a la inteligencia para su procesamiento y eventual ingreso como capital propio.

Es evidente que habiendo una preparación interna previa a  la recepción del conocimiento, éste será seguramente acogido en un ambiente grato y, en ocasiones, aún expectante. Situación bien diferente a cuando no existe esa preparación anterior y los conocimientos llegan a un lugar en el que son recibidos en un ambiente de  prescindencia o indiferencia.

Por cierto que en este aspecto relacionado con el ambiente en el que habrán de recepcionarse los conocimientos, aparte de la importancia que le asignamos en el tratamiento del tema a estudio, es evidente además que está estrechamente relacionado con gran cantidad de elementos y circunstancias  propias del mundo interno individual, situación que lo hace particularmente atractivo para incursionar en los distintos campos  a los que está vinculado.

Considerando que efectivamente la preparación del ambiente interno individual previo a la recepción del conocimiento constituye un elemento de significación a considerar, habrá de resultar de utilidad práctica, anotar algunas de las formas pedagógicas empleadas por el creador de la ciencia logosófica, para estimular el llenado de esa función preliminar por parte del aspirante al conocimiento.

  • El empleo de diversos recursos, orientados a propiciar la generación de inquietudes  superiores.
  • La creación de determinadas expectativas antes de la presentación de un determinado conocimiento.
  • La estimulación previa para activar el funcionamiento de las facultades, tanto en el orden mental como sensible, para propiciar una recepción activa de los conocimientos que se brindan.
  • La presentación de ejemplos y analogías de fácil captación que, extraídas del plano físico, al ser transferidas al mundo metafísico, los conocimientos que contiene encuentran para su recepción, un ambiente afín, receptivo.

Otro elemento a considerar, vinculado con el ambiente interno individual existente previo a la recepción del conocimiento, es el que se relaciona con el origen inductor que eventualmente pueda poner en acción las energías volitivas, las que pueden reconocer su procedencia  en los estímulos , o en la necesidad.

Por regla general, se advierte que se le tributa una recepción diferente a los conocimientos, según haya sido uno u otro el factor que accionó la voluntad en cada caso particular.  Y decimos  por regla general, por cuanto hay circunstancias en las que el impulso movilizador de la voluntad- ya sea la necesidad o los estímulos- puede en ocasiones compartir fronteras comunes. Y esto puede acontecer, por cuanto la necesidad puede obrar simplemente como factor externo y ajeno a la voluntad del ser. Pero también la necesidad, por propia determinación del individuo, puede ser convertida en estímulo, lo que modifica sustancialmente  las características del campo receptor.

Algunas dificultades detectadas

Luego de realizadas las anotaciones de carácter general que anteceden, consideramos de utilidad considerar algunas de las dificultades detectadas que, en ocasiones, obstaculizan o aún pueden llegar a impedir el acrecentamiento de las capacidades de aprendizaje. Dificultades que no siempre se diagnostican con precisión por cuanto algunas de las causales originarias, no se muestran fácilmente en superficie. Estando advertido de la probable existencia de alguna de esas trabas, no solo se está en mejores condiciones para solventar la dificultad, sino que ya, el propio diagnóstico, se transforma de hecho en una invitación para intentar promocionar las eficiencias que permitan ir superando la dificultad detectada.

No resulta infrecuente que alguna de esas dificultades en el aprendizaje, por la misma fuerza de los hechos, reclame en algunas circunstancias, una atención y consideración especiales. Es el caso, por ejemplo, cuando por fallas en el propio comportamiento, se advierte  que, queriendo ser mejor, más paciente o más tolerante, en los hechos se renuncia una y  otra vez a esos propósitos; luego se reprocha internamente ese comportamiento, dejando en el ánimo signos de arrepentimiento, diciéndose: ¨ eso no es lo que debería haber hecho¨.  Pero, muy a menudo, no se va más allá de ese reconocimiento tardío, y ante situaciones futuras similares, se repiten los mismos diálogos interiores, sin otro resultado. Otros, reiteran una y otra vez, los mismos errores, incurren en las mismas faltas, pero no advierten  lo perjudicial de su situación que determina que quede así enquistado en un pasado irredento, inmodificado.

Una de las dificultades del aprendizaje, tratándose de conocimientos comunes, deriva de   la práctica corriente de basar esa función, en forma prioritaria, en el empleo mecánico de la repetición memórica, lo que hace que las imágenes del conocimiento que ingresan al acervo propio, queden como calcadas, fijas, sin movilidad, carentes de vida.. Tratándose de conocimientos de orden trascendente, se debe estar prevenido, para no trasladar esta práctica operativa en los procesos de aprendizaje, a los correspondientes a los contenidos logosóficos. El hecho de confundir erudición memórica, con asimilación del conocimiento, crea serias dificultades en el aprendizaje, y además, no contribuye al aumento efectivo de las capacidades en este orden particular.

Además, por derivación de esta práctica de privilegiar la función memórica en el aprendizaje, se agrega otra dificultad asociada: el conocimiento queda, en alguna medida como recluido, compartimentado, desvinculado de otros con los que podría conectarse por afinidad.  Esto, frecuentemente  acontece, si es que en el proceso de aprendizaje – por causales internas variadas-  las demás facultades de la inteligencia (por ejemplo, la de pensar, razonar, observar) no tienen participación activa en la recepción de los conocimientos que se ofrecen.

Esta situación, con diferentes connotaciones prácticas vivenciales, puede referirse tanto a conocimientos de orden común, como a los correspondientes al mundo trascendente.

Tal vez, algunas de las dificultades que frecuentemente se observan, para realizar  la registración de las experiencias, ya sea éstas de orden personal o de otro origen, así como su posterior aprovechamiento, reconozca como una de sus causales, esta limitante en la integración y participación en el proceso de aprendizaje, del concurso del conjunto o, por lo menos, de la mayor cantidad de las facultades mentales y sensibles.

Si un determinado conocimiento o un conjunto de ellos queda impreso en imágenes fijas, carentes de vida, esto no solo dificulta las necesarias conexiones internas con otras imágenes anteriormente grabadas, sino que, por carecer de movilidad, es poco probable que cuenten con capacidad para adaptarse a situaciones cambiantes que  puedan presentarse.

Otro elemento que suele condicionar el desarrollo de la capacidad de aprender –y en ocasiones se constituye en un obstáculo gravitante- deriva de  lo que genéricamente denominamos aquí, como falta de libertad, tanto sea ésta atribuible a factores de orden interno, como externo al individuo.  Entre los primeros, pueden incluirse, entre otros, los dogmas, los prejuicios, las creencias, los fanatismos, los temores, todos ellos de efectos inhibitorios o paralizantes en el desarrollo de los procesos cognitivos.

La investigación de la incidencia de cada una de estas limitantes en el mundo interno propio, no solo puede resultar de gran utilidad para liberar los accesos al ingreso de  nuevos conocimientos, sino que puede también deparar alguna sorpresa, al encontrar obstáculos hasta el momento no registrados.

Pueden contribuir en la presentación de esta última circunstancia, dos elementos que, actuando en forma unitaria o asociada, suelen dificultar la realización del estudio. Ellos son, por una parte, las limitantes que generan la realización de un diagnóstico no muy preciso acerca de las manifestaciones que derivan de esas anomalías psicológicas anotadas y, por otra parte, es factible que en alguna medida se produzcan interferencias conceptuales, producto de la mezcla de dos culturas contrapuestas.

Para clarificar esta última proposición, baste recordar que en la cultura vigente, ser creyente, temeroso o fanático en determinados entornos de la vida del ser humano, lejos de ser un demérito, se considera por muchos, como algo positivo.

Entre los factores de origen externo, pueden mencionarse la parcialización o el ocultamiento de determinados conocimientos o datos de la realidad; el cercenamiento intencional a las fuentes de información o, incluso, el empleo del engaño o la mistificación, para desfigurar hechos o circunstancias, todo lo cual obstaculiza o inhabilita, el libre desarrollo de las capacidades de aprender.

Por cierto que las anotaciones que anteceden, solo hacen referencias parciales a algunas de las circunstancias o causas que limitan o impiden el libre desarrollo de las capacidades de aprendizaje.. Queda abierta a la labor individual del investigador, la complementación del inventario.

Pero aún que no se mencionen aquí otros elementos restrictivos al desarrollo de esta capacidad, estimamos que saliendo al encuentro de los factores o circunstancias que eventualmente la promocionen, quedarán por contraposición, otras limitantes en evidencia, sin necesidad de mencionarlas en forma explícita.

Elementos y condicionantes que coadyuvan al desarrollo de la capacidad de aprender.

Por el hecho que desde la primera infancia y luego en continuidad a través de las distintas etapas de la vida del ser humano, el aprendizaje, en sus distintas modalidades, se constituye en una acción de carácter permanente, tal vez esa habitualidad que genera su permanencia, contribuya a restarle  en alguna medida, parte de la importancia que realmente tiene.  Para valorar la significación de la función en sus justos términos, baste recordar que la adquisición de conocimientos tiene allí, una de sus principales vías de ingreso.

Los recursos que ofrece la ciencia logosófica para estimular y desarrollar la capacidad de aprender en el ser humano, surgen en forma natural de la esencia de sus contenidos, los que muestran en forma elocuente y verificable, las grandes posibilidades de superación a que puede aspirar el ser humano con el empleo de los atributos con que fue dotado por el Creador.

La visualización de esas posibilidades, a las que se suman los conocimientos de orden trascendente para efectivizar la empresa, constituye ya de por sí un estímulo de orden superior. Y si a estos dos elementos se le suman las razones por las cuales se debe aspirar al conocimiento, queda configurada así, una trilogía que, a la vez que estimula a aceptar el compromiso, ofrece garantías de seguridad en los resultados.

Al tratar en este apartado algunos de los elementos y condicionantes que contribuyen a promocionar la capacidad de aprender, comenzaremos anotando en primer término la incidencia que el ambiente interno puede tener en el desarrollo de la función. El conocimiento logosófico no solo le asigna importancia relevante a las características y calidades del medio receptor, sino que proporciona además, variados recursos prácticos para intervenir activamente en su cultivo. Aquí pueden mencionarse algunos de esos factores que se constituyen en auxiliares en el accionar de lo que Logosofía ha denominado ¨ el don de aprender ¨, aptitud que tiene la particularidad de  favorecer,  el ambiente receptor y a la vez , toma parte activa en el desarrollo de la función.

Incluimos aquí, entre los factores que propenden al desarrollo de la capacidad de aprender, el interés con que se reciben los conocimientos; la aspiración de acceder a nuevos campos del saber; el grado de  atención  que se ponga en la empresa; la solidez del terreno mental; la calidad y armonía del conjunto de las facultades mentales y sensibles; el capital metafísico con que se cuenta  en saber y experiencia;  la posibilidad de librar  a la mente , de pensamientos ajenos a la función .

Naturalmente que cada uno de estos factores, merecería un estudio y consideración particular, atendiendo a la incidencia que pueden llegar a tener como promotores- precursores en el desarrollo de la capacidad de aprender.

Únicamente anotaremos aquí que, en lo referente a los aspectos vinculados con el interés, pueden producirse variadas situaciones individuales y de circunstancias que, la experiencia aconseja analizar en cada caso particular con amplitud de criterio.

¿Cuántas veces se ha visto que algo que no concitaba el interés individual, era atribuible a la falta de conocimientos o información y, ni bien se revertía esa situación, éste surgía en forma natural ? ¿O existían intereses adormecidos o impedidos de emerger en superficie por prejuicios o temores que el propio interesado desconocía ?

Como se mencionó al inicio de estas anotaciones, el conocimiento logosófico no trata aisladamente esta capacidad de aprender, sino que las vincula con otras con las que se articula por afinidad de objetivos en forma sinérgica. Así, por ejemplo, todo cuanto contribuya a estimular y desarrollar la propia capacidad de estudio, constituye ya de por sí un elemento previo, precursor de futuros logros en la capacidad de aprender.

Las relaciones entre la capacidad de aprender  y de enseñar, aparte de la importancia de los lazos que puedan llegar a establecerse entre ambas cuando actúan en planos de orden superior, adquieren una condición jerárquica particular, por cuanto se hacen presentes allí, valores éticos y morales en un escenario compartido. El conocimiento logosófico condensa en  ajustada síntesis, una recomendación – guía para  que el estudiante que aspire a jerarquizar el aprendizaje y aumentar sus capacidades en ese orden, disponga de un método práctico en su labor:  aprender generosamente.

Al adoptar esa actitud ética en el aprendizaje, los mecanismos internos que intervienen y regulan la captación y adquisición de conocimientos, son asistidos por la conciencia y el sentir, obteniéndose así, logros de mayor jerarquía, frente a los que podrían obtenerse por otras vías.

El auxilio que puede proporcionarle la capacidad de pensar cuando se interconecta con la de aprender, puede llegar a producir resultados trascendentes, los que a más de abrir espacios de amplitud al juicio, sustenta seguridades. Cuando se realiza ese accionar conjunto, el aprendizaje deja de constituirse en una simple acción mecánica, para adquirir vida y movilidad, la que estimula, crea nuevas inquietudes, abre horizontes.

Cuando las funciones de aprender y las capacidades que éstas generan, se relacionan y actúan en el mundo interno individual, tienden a conectarse con planos trascendentes y usualmente reciben el influjo vital de la conciencia que pareciera incentivar el accionar de la inteligencia, interrogándola acerca de qué hacer con los nuevos caudales de conocimientos ingresados a su patrimonio mental y moral. Es entonces que con distintos ritmos e intensidades, se producen las naturales conexiones con las funciones de realizar y las capacidades que éstas hayan  podido conquistarse en su ejercicio.

Nuevos estímulos, nuevas necesidades aparecen en el ámbito interno que propician en forma natural el acceso a nuevos escenarios de mayor jerarquía y por consiguiente, de crecientes responsabilidades. Responsabilidades que no consienten pasividades; reclaman realizar acciones de bien en beneficio de la propia evolución, así como en  la ayuda generosa al semejante en cuanta oportunidad se presente.

 

Anuncios
  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: