Ciencia vs religión

Diario “El País” de Montevideo, mayo de 2003

Por Alexander Müller

El intercambio mantenido últimamente en esta sección no se trata de un problema entre Darwin y la Biblia, sino como muy acertadamente han titulado las cartas los encargados de Ecos, entre la religión y la ciencia. Y respecto a esto, Darwin, aunque fue un ilustrísimo científico, lejos está de ser representante de la ciencia. Lo contrario ocurre con la Biblia que es la representante directa de las religiones que la toman por base. De modo que de un lado de este intercambio tenemos a un famoso pero humilde servidor de la ciencia, cuando en el otro tenemos al peso más pesado de la religión, la Biblia.

Dejemos a Darwin de lado ya que como decimos, parece poco razonable enfrentar a ese servidor con el peso pesado (aunque se ha defendido muy bien). Desde el mismísimo día que el ser humano pensó, miró a su alrededor y vio con curiosidad todo lo que ignoraba, algunos tomaron esa invitación del Creador al saber y se embarcaron en el camino de la ciencia y el libre pensar; otros prefirieron el camino de la creencia, desde ese día nació este enfrentamiento. Desde ese día la ciencia y los hombres de libre pensar han aprendido a sobrevivir y crecer a pesar de la existencia de los otros en todas sus manifestaciones posibles. Lo hicieron grandes científicos y también grandes humanistas. Aunque sean estos últimos dos grupos minoritarios en número, representan una fuerza que llegó para quedarse, y cada discusión que pretenda aplastar con dialécticas y tergiversaciones de conceptos -que hemos hecho notar en otras oportunidades-, ese decidido tren que va en busca del saber, solo habrá una conclusión: que avance con mayor rebeldía hacia su ansiado destino…

Una breve nota al margen respecto a algo que leímos que sugería que en la ciencia, todo se trata de conjeturas. Debemos decir que según nuestra percepción, la realidad demuestra que esto no es exactamente así. Desde el momento que un individuo realiza una llamada por su teléfono celular, se sienta en su auto, prende la TV, lee el diario o se conecta a Internet, queda demostrado por confirmación de la realidad, que no son solo conjeturas los productos de la cienc. De otro modo nada de eso existiría y funcionaría como los hechos demuestran. Lo mismo en el área humanista, la realidad demuestra que los elevados pensamientos de los librepensadores no han sido conjeturas sino pensamientos que los hechos han confirmado y confirman día a día. El pensamiento objetivo es perfectible, pero esto no implica que se traten de simples conjeturas… (1)

Solo un comentario final respecto a la tergiversación de conceptos. En la escuela cuando yo era niño, recuerdo que la idea de laicidad que me fue forjada es que quien sea de cualquier religión tiene derecho a recibir la educación que allí se brinda, pero que no se enseña religión en la misma. ¿Desde cuándo esto dejó de ser así y se pasó a pensar que la escuela sea un medio para que los niños “elijan” (!) su religión? ¿No es diferente que no se enseñe religión, a que se de a elegir entre alguna? ¿No sería esto un intento de vaciar un concepto y llenarlo con otra cosa, que no es lo que le corresponde tener?

(1) Este párrafo no fue publicad, quizás por razones de espacio.

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