La verdadera libertad

Diario “El País” de Montevideo, octubre de 2003

Por Alexander Müller

Considerando el actual tema de los controles policiales impulsados por el Ministerio del Interior, hacíamos las siguientes reflexiones. Oíamos a alguien en un programa de T.V. decir que había un “equilibrio entre la libertad y la seguridad” como si estas fueran contrapuestas y que esta nueva disposición posiblemente quite un poco de la primera en pro de la segunda… pero ¿que “libertad” tenemos de menos?  ¿quién perderá esa “libertad”?  ¿no podría ser que la “libertad” que pueda perderse no responde en realidad a un concepto democrático de la misma?

En nuestro concepto de democracia, la libertad no es como a veces se dice: “hacer lo que quiero”, sino que implica el ejercicio consciente y responsable de un derecho que como tal trae apareada sus responsabilidades, de manera que quien ejerce ese derecho con responsabilidad en realidad no verá coartadas sus libertades en absoluto, siempre y cuando las medidas sean aplicadas con respeto y bajo el control del Ministerio, como a grandes rasgos se viene realizando, sancionando a aquellos que no lo hagan adecuadamente.

Así quien haga buen uso de este derecho podrá tener aún mayor libertad puesto que habiendo más seguridad podría moverse, el ciudadano responsable, más ampliamente en la ciudad y con mayor tranquilidad.

La “libertad” que sería coartada es la de los oportunistas que deambulan sin rumbo a fin de cometer un delito, o la de quienes se drogan o trafican con drogas en las calles generando un ambiente de violencia hacia quienes no les interesan esas cosas, o la de los que se “divierten” diciendo tonterías a los/las transeúntes con quienes se cruzan, entre otros. Esas “libertades” que se pierden, en nuestro concepto no son tales, puesto que están en contraposición con una libertad ejercida con responsabilidad y consciencia.

De manera que la libertad no está contrapuesta con la seguridad ni con los controles, ni con las leyes, sino que al contrario está protegida por estas y es responsabilidad de todos tener clara conciencia de este concepto para que con argumentos antidemocráticos no confundan o relativisen ese concepto, quienes sacan provecho de la informalidad, el libertinaje y la desorganización en general, como ya se ha hecho con tantos otros conceptos…

 

 

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