33 años del liceo Logosófico de Montevideo

Palabras del Prof. Dardo Víctor Cabiró, pronunciadas con motivo del aniversario del Liceo Logosófico “Carlos Bernardo González Pecotche” de Montevideo.

Montevideo, 29 de abril de 2002

Nos resulta muy sensible esta oportunidad de participar en la celebración de un nuevo aniversario del liceo logosófico González Pecotche.

Tenemos con este Centro Educativo, tantos años de vinculación como los que celebramos hoy; los primeros diez y siete años, a partir de 1969, cuando abrió sus puertas, tuvimos el honor de ejercer su dirección, y luego mantuvimos una inalterable vinculación de estrecha amistad, lo cual explica mi presencia en este acto.

Les ha tocado a Ustedes, jóvenes alumnos y alumnas, integrarse a una humanidad muy convulsionada.

En estos días, precisamente, se ha perpetuado un crimen horrendo en el ámbito de un centro educativo, como ya sucedió unos pocos años atrás, en otra nación; en ambos casos, se trata de sociedades opulentas.

Nos parece oportuno reflexionar brevemente a este respecto.

Se trata de sociedades en las cuales, como regla general, es elevado el ingreso familiar; sus miembros reciben una buena instrucción, a veces en colegios privados calificados.

Estos hechos irrefutables – y son irrefutables porque expresan una realidad- nos aleccionan acabadamente, nos llevan a la conclusión que el factor económico no tiene ese carácter exclusivo y excluyente en la determinación de la conducta de hombres y mujeres.

Es preciso llevar la investigación al plano mental; es necesario saber percibir el rumbo y el signo de corrientes mentales, de corrientes de pensamientos, que pueden ser para bien o para mal, y en este último caso, ubicamos, por ejemplo, los pensamientos de violencia, de fanatismo, finalmente, todo pensamiento extremista.

Lamentablemente, ciertas corrientes de pensamientos aprovechan para desovar en mentes desordenadas, en mentes sugestionables, en mentes débiles – expuestas a la intemperie de todos los nubarrones sicológicos- carentes ellas de toda protección afectiva.

Aquí si que podemos apelar con sobrada razón a la palabra desafío, porque la gran tarea de la época en que vivimos es saber mantener – en cada uno de nosotros- la integridad mental, moral y espiritual.

Y es a la juventud, son ustedes, los que en gran medida deberán librar esa noble batalla con las mejores armas que brindan la inteligencia y la sensibilidad.

Ahora me van a permitir una confesión personal.

Cuando en casa preparaba estas sencillas palabras, dudé mucho en referirme a la cuestión mental. No se puede en pocos minutos explicarla convenientemente. Pero recordé que el cuerpo de profesores del liceo logosófico está altamente capacitado al respecto.

Me van a permitir, entonces, la sugerencia de no caer en indiferencia ante la cuestión mental; profundicen la información que ya tienen; investiguen pregunten, no crean, busquen elementos de convicción propia. No olviden que en vuestros profesores encontrarán un asesoramiento muy solvente.

Pues bien; en este feliz cumpleaños del liceo González Pecotche, recordaremos una vez más que el humanismo logosófico supone la exaltación de los valores humanos, una orientación que conduce a que la sicología individual se manifieste en plenitud, alejándose del hombre masa, que hasta pierde la libertad de pensar por si mismo, diluida su figura individual absorbido por el ser colectivo.

Finalmente en esta oportunidad tan grata, brindemos simbólicamente por poder ver ya, el surgimiento de la aurora de una nueva cultura.

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