Nueva Concepción Política

Por Celia Testa (Celtes)

Nueva Concepción Política es el título de un libro que en 1938 escribió el pensador argentino Carlos Bernardo González Pecotche (Raumsol).  Desde 1938 han pasado 70 años y mucha agua ha corrido bajo los puentes de Argentina así como de los de Uruguay pues si bien fue pensado y escrito para nuestros vecinos y hermanos, también nos vienen bien a los uruguayos, puesto que somos hermanos casi mellizos, (aunque no gemelos).   Lamentablemente las sabias ideas que allí se ofrecen aún esperan para ser comprendidas, aceptadas y llevadas a la práctica por aquellos quienes buscan el bien de su país, tanto de un lado como del otro del río que nos une y separa.

Extractamos breves párrafos de ese texto tratando de mantener su ilación: “Los espíritus observadores han podido advertir que nuestra sociedad asiste a la quiebra de sus valores morales”, y menciona entre las aspiraciones deseables “el de la democracia civil, disciplinada y responsable, lo que significa “libertad para el hombre y orden para la sociedad”, donde se “concilian el principio esencial de la democracia con el principio práctico de la eficacia”.

Más adelante escribe: “El Estado vale por su territorio, por su productividad, pero sobre todo, por la actividad humana, que es el elemento histórico y cuyas iniciativas y trabajo engrandecen a los pueblos.  No es posible pensar en un pueblo grande, responsable y progresista, si el país no está poblado por ciudadanos capaces de explotar las riquezas el suelo y defender el patrimonio (nacional)”.

“La soberanía política sólo es posible cuando está basada sobre el imperio de las leyes, el respeto a la constitución y la armonía de los intereses del Estado con los del pueblo”, y al mencionar los beneficios de la libertad, dice: “Más esta libertad que sólo es posible dentro de la estructura democrática del Estado, no debe ser confundida con la licencia y el desquicio.  Se impone una democracia política con contenido económico y social, cuya verdadera esencia está en la igualdad de oportunidades y en la supresión de los predominios de grupos, pero no una democracia blanda y vacilante que tolere en su seno los gérmenes disolventes de la demagogia y de la dictadura.  Una democracia que no constituya un término medio entre los extremos de derecha e izquierda, sino una estructuración institucional cuya autoridad legal emanada de la soberanía del pueblo, garantice el enérgico control de las actividades de la nación “.

Luego sentencia: “El cimiento de la vida argentina descansa en el hogar y la familia.  Toda la vida política y social tiene que perseguir el supremo fin de reforzar los lazos que mantienen unidos en la familia y las tradiciones a todos lo habitantes del país, para lo cual hay que fortalecer la seguridad y la independencia de cada hogar”, donde se “Forme hombres conscientes de la hora histórica en que vivimos, patriotas que posean la virtud de dar sin pedir nada, que no abracen la política para hacer de ella un medio de vida, porque eso rebaja las conciencias y convierte al postulante en un pordiosero de los puestos públicos”.  Y a esos fines propone crear la cátedra de la política y dice: “Es hora ya de pensar en instituir en cada nación libre, que quiera llegar a altos designios, una Escuela de Educación y Cultura Política, abierta a todos los ciudadanos del país, sin excepción”, lo que desterraría a los comités y sus similares, como escuelas políticas.  Agrega “Cuando el Estado exija un mayor rendimiento a los empleados públicos, haciendo prevalecer la competencia a la cuña política, se habrá dado un gran paso”.  También anota: “Uno de los males graves que sufre el país es el que proviene de la ineficacia y descomposición de la justicia argentina. El peor escarnio, la peor afrenta que haya podido sufrir el alma humana, es, sin lugar a dudas, la injusticia y si ésta proviene, precisamente, de la institución encargada de suministrar justicia, la corrupción del edificio social y moral comienza por roer los cimientos de la propia organización jurídica…”.

Finaliza sus observaciones manifestando: “Concibo una democracia enérgica y activa, una democracia superior en sus destinos que estimule y aúne el esfuerzo de los ciudadanos, concibo una democracia generosa y recta, una democracia perfeccionada que se mantenga fiel y firme en sus principios soberanos que sostenga el imperio del derecho y la justicia, una democracia fuerte que ordene la vida, que concilie la libertad y el derecho con los deberes y obligaciones del ciudadano”, y cita al Dr. Roberto Ortiz, ex presidente argentino (1938-1942) al decir: “no es posible en la hora grave que vivimos, ser indiferente a la función política.  Se está con el orden, con la civilización o se está con la anarquía”.

He pensado que sería oportuno recordar algunas reflexiones de Nueva Concepción Política en este año de elecciones nacionales, donde cada ciudadano con su voto será responsable del futuro de la patria.  Para eso traté de extractar algunos conceptos, propuestas, postulados y observaciones de Nueva Concepción Política, cuya lectura hace recordar que “En las entrañas de América se gesta el futuro de la humanidad”.

 

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  1. #1 por Guilherme el 19 mayo, 2011 - 10:48 am

    Olá, muito interessante, onde posso encontrar esse livro para vender?

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