La educación y el momento actual

De la revista “Logosofía” N°  76

Por Enriqueta Troutbeck de Olave

Al observar el panorama que el mundo de hoy presenta, advertimos un cuadro realmente desolador: extremistas posiciones ideológicas; desmedidas ambiciones; antagonismos raciales; violencias y atentados a la dignidad del hombre; ausencia de norma moral, de principios formativos de la conducta; desconfianza y confusión; mezquindad, ingratitud y dolor; incertidumbre, desconcierto y pesimismo; desconformismos y odios; miseria y hambre;) espanto, amargura y muerte.

Un estado de decadencia que por extenderse a millares de criaturas humanas, ratifica la opinión general de estadistas, educadores y filósofos, de que más allá de las crisis económicas y políticas, asistimos en verdad, a la etapa culminante de la mayor crisis espiritual conocida, que originó dos guerras terribles en menos de medio siglo. Crisis de valores morales, de valores humanos, que hace experimentar al mundo americano una íntima preocupación par la suerte de los valores eternos.

Pensamos que la síntesis de esa crisis de valores se resume en falta de libertad y responsabilidad y falta de sentido moral en las relaciones humanas.

En esta circunstancia tan especial para el futuro del hombre, en que está en juego el porvenir de la juventud y el de la cultura, la educación tiene una misión ineludible que cumplir; más: está en deuda con la humanidad.

El destino del hombre, de la sociedad, se forja en gran parte por la influencia de los estímulos, móviles de su vida, en la creación de los cuales desempeña un papel preponderante la educación que recibe el hombre desde la niñez, que, ciertamente, no se circunscribe a la que se imparte en los establecimientos creados con tal finalidad. Y el cuadro del mundo nos está mostrando con evidencia harto dolorosa, cuán poco han podido hacer los métodos pedagógicos ensayados hasta el presente, en la educación para la libertad y para que pueda, primero internamente y luego, al expresarse al exterior, imprimir un elevado sentido moral a la convivencia humana.

Se diría que todos, en general, laboraron la tierra superficialmente, pero ninguno de los métodos llegó, en su tarea formativa, hasta la fuente de las fuerzas interiores que surgen en la raíz del temperamento del niño y del adolescente, de modo que pudieran en forma eficiente prepararle para dar a las corrientes del pensamiento, del sentimiento y del instinto, el desarrollo, orientación y aplicación que en la jerarquía del hombre como individuo y ente social, deben tener.

La hora presente reclama imperiosamente que la nueva educación, expresión tan en boga en estos momentos en el mundo del pensamiento y la acción pedagógica, sea en realidad una nueva educación, por la originalidad de su contenido y su aplicabilidad, capaz de dar frutos que dignifiquen la especie humana, que muestren la restauración de los valores del hombre, como hombre; nueva educación que lo eduque para ser el hombre humano, de una era más próspera, generosa, feliz y más buena.

Cultores de la ciencia logosófica desde hace varios años, podemos afirmar que esta ciencia, que en uno de sus aspectos se presenta como auxiliar de todas las demás ciencias, posee elementos valiosos de índole práctica, viva, para aportar a la formación de una nueva corriente educadora, tal como lo está reclamando, insistimos, nuestra niñez y nuestra juventud actual.

La Logosofía, en su carácter integral, abarca al hombre en su vida múltiple: mental, moral, sentimental, económico-social, etc.; pero tiene, en la rama que concierne al campo del, estudio experimental en lo pedagógico, ético social, principios formativos y métodos de aplicación individual y en forma indirecta por medio del educador, cuya generalización en la enseñanza de nuestras juventudes, pensamos sin duda alguna, que colaborarían eficazmente, para hacerla más consciente, más responsable, más activa en el sentido de hacer el bien.

Sentimos la responsabilidad, a la que sabemos no es ajena ningún educador, de colaborar intensamente en la causa de la nueva educación. Por eso, como una forma más, en la seguridad de que ha de ser de positivo valor, nos proponemos en sucesivos artículos, destacar algunos de los valores pedagógicos de la ciencia logosófica, verdadero emporio de ricos elementos originales y básicos.

 

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