La Democracia es incompatible con el comunismo

Por Carlos B. González Pecotche – Revista Logosofía N° 41 pag 13. (mayo de 1944)

Cuando vemos en países democráticos aparecer entre los partidos políticos uno llamado comunista, no podemos menos que excitar nuestra reflexión a fin de buscar una explicación lógica y clara, que no defraude nuestra mejor buena voluntad para comprender cómo es posible que se admita en una nación democrática, que cultiva los principios de la libertad, un partido que sustenta una ideología en cuyo país de origen no existe libertad civil ni política.

En la Argentina el comunismo fue declarado fuera de ley; pero suponiendo que de no haber sido considerado indeseable, existiera un partido organizado con tal denominación, quienes militasen en él ¿qué finalidades perseguirían y cuáles justificarían la existencia del mismo? No sería otra que la de pretender implantar normas y modalidades de un régimen político totalmente extraño a nuestro medio y reñido con la vida institucional y democrática del país. ¿Admitiríase en Rusia que militara allí un partido democrático? No. Pues bien; no se haga en otras partes lo que no se quiere ni admite en el propio suelo.

El hombre de nuestra tierra, como el de cada país hermano de América, debe buscar sus inspiraciones en su mismo corazón, en el corazón palpitante de la vida nacional y en el corazón hermanado de todo el continente americano, que comenzó a latir bajo el signo de la emancipación natural y cuyos genios tutelares abrieron para esta nueva humanidad los fértiles surcos del trabajo dignificado por las garantías de una sociedad organizada sobre las bases de la justicia y la libertad.

 

No sorprende, por ejemplo, que figure entre los partidos que como hongos han surgido en Italia, uno comunista. Allá ellos, que al parecer no atinan aún hoy a ver qué es lo que ocurre en el mundo. Pero lógico es que los partidos políticos que militen en los países democráticos, deban ser de esencia netamente democrática y no llevar rótulos desconceptuados ni ajenos a la orientación democrática de tales pueblos. Y si se tiene en cuenta la disolución del Komintern, esos seudopartidos vendrían a ser como retoños silvestres y parasitarios de una planta que no podrá jamás echar raíces en América, ni tampoco debería echarla en ningún otro país del mundo.

 

Aceptar la ingerencia de tales partidos rotulados comunistas, significaría una claudicación. Los países democráticos están luchando por la libertad humana, que es la expresión del respeto a la persona y a su patrimonio. No cabe pensar, pues, que triunfando en la lucha titánica contra los opresores, las dictaduras y los absolutismos, se tolere una ideología que está totalmente reñida con los altos principios que sustenta la democracia, y con ella, las naciones aliadas que han sabido dignificar la vida concediéndole a ésta el rango moral, político y espiritual, que fue, es y seguirá siendo la más noble conquista del progreso moderno.

 

Anuncios

, , , , ,

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: