González Pecotche: Demócrata y Humanista – Capítulo V: El Ser Individual y el Ser Colectivo

El creador de la Logosofía visto desde el ángulo de su concepción política y humanista.

 Por Dardo Víctor Cabiró – Montevideo 1999
  1. Individuo y sociedad.
  2. El proceso de la postguerra. Individualismo y colectivismo.
  3. Una síntesis armónica entre individualismo y colectivismo.

1-. Individuo y sociedad.

La concepción de González Pecotche acerca de las relaciones del individuo y la sociedad no evidencian inclinación en favor de alguno de esos dos términos de la cuestión.

Su indeclinable propósito de que el hombre supere sus calidades morales, intelectuales y sicológicas, no le inhiben pensar en la proyección que esas mismas calidades –superadas en la medida de las posibilidades de cada quien- deben tener sobre el cuerpo social. Dicha superación permitirá sobreponerse a la indiferencia y al egoísmo.

Y, a su vez, la sociedad (y particularmente el Estado, en su representación jurídico-política de la misma), debe propiciar el desenvolvimiento de la individualidad, fomentando y no trabando el desarrollo del libre albedrío de la persona y sus manifestaciones externas.

Uno y otro propósito requieren el marco de un régimen democrático.

2-. El proceso de la postguerra. Individualismo y colectivismo.

“La postguerra será un proceso que convendrá cuidar con extrema atención y firme voluntad para que la humanidad no sufra un colapso que podría ser de fatales consecuencias. Ese proceso abarcará todos los cambios y transformaciones que tienen que operarse en el futuro inmediato y mediato, y, se sobreentiende, habrá que dirigirlo con el máximum de energía e inteligencia hacia una superación efectiva, hacia una evolución realmente consciente, en la que cada ser humano se sienta responsable no sólo de sus actos sino también de los de toda la humanidad, de la cual forma parte; siendo así, se creará un verdadero espíritu de confraternidad, de comprensión, de colaboración, de paciencia, tolerancia y justicia”.

“Uno de los grandes problemas, quizá el más grande, es, y seguirá siéndole hasta tanto se solucione, el creado entre el ser individual y el ser colectivo, o sea, entre el individualismo y el colectivismo, que termina en lo que ha dado en llamarse estatismo, lo cual, en resumen, es la absorción del individuo por el Estado”.

“…Privar al ser humano de sus naturales prerrogativas, de los alicientes y estímulos del libre albedrío, es arrancarle lo mejor de su existencia…”

“Quitar al hombre tales prerrogativas es postrarlo en una muerte moral y condonarlo a una consunción psicológica y mental. Las grandes democracias y los pueblos libres que hoy luchan por mantener intactos los principios fundamentales de la existencia humana así parecen haberlo comprendido”. [1]

3.- Una síntesis armónica entre individualismo y colectivismo.

Sabemos que el individualismo y el colectivismo han sido ideados o concebidos como dos fórmulas para ordenar la convivencia humana. En el pensamiento común, generalmente aparecen como contrapuestos.

En el pensamiento de González Pecotche, se hace una síntesis armónica entre individualismo y colectivismo, a saber: “Debe existir un equilibrio de convivencia, un equilibrio de comprensión entre el individuo y la sociedad. Entendemos que el individualismo ha de evolucionar hasta su máxima expresión, propiciando el encuentro conciliatorio con el colectivismo, y del mismo modo éste, ir al encuentro del individualismo sin absorberlo ni pretender privarlo de sus derechos, prerrogativas y libertad de producción. Si las funciones sociales del individuo deben tender al mejoramiento de la colectividad, las funciones de ésta han de tender al mejoramiento de cada uno de sus miembros, desde que cada uno, individualmente, tiene su fisonomía propia, y en la suma de sus valores y cualidades debe hallarse, mediante la libre expresión de sus pensamientos y de su acción, su mejor aporte a la sociedad.” [2]

Sentimos que el equilibrio, la ecuanimidad y la equidistancia invariable entre los extremos, es una característica esencial del Pensamiento de González Pecotche.

Esto se refleja también en las transcripciones que anteceden. De ellas fluye, asimismo, la índole humanista de su concepción al evidenciar su preocupación por la libertad y el libre albedrío del hombre, al par que se remite, para la superación efectiva de éste, a la necesidad de que se produzca una evolución realmente consciente, que es, en definitiva, su gran ideal.

(Ver en el capítulo siguiente, el título: “La evolución consciente de la humanidad debe ser el imperativo de la hora presente).

* * *

[1] Revista Logosofía N° 51, marzo de 1945 y Colección de la revista Logosofía tomo V, pág. 105 y ss.

[2] Revista Logosofía Nº 26, febrero de 1943

Anuncios

, , , , , ,

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: